Cómo acabé con la homofobia con sólo 10 años de edad!

Cómo acabé con la homofobia con sólo 10 años de edad!

homofobia

Corría no me acuerdo qué año pero yo estaría entre quinto o sexto de primaria más o menos, era la época del maps y de los colgantes de “bff” y la que era mi mejor amiga en ese época y yo como buenas zorritas básicas blancas coleccionábamos todos los clichés del mundo.
Nuestra amistad era de las típicas que se viven en plena efervescencia preadolescente, súper intensa, siempre estábamos juntas y emocionalmente estábamos súper unidas, teníamos el mantra de que si una mataba a alguien, la otra ayudaría a esconder el cuerpo.
Pero a quién íbamos a matar y esconder nosotras si nos subían un poco la voz o nos salía un grano nuevo en la barbilla y ya estábamos llorando traumadas por lo menos 18 meses, en fin sigo que me descarrilo, como ya os he dicho era una relación púber súper intensa y habíamos hecho prácticamente de todo juntas, nuestras madres también se veían un montón y tenían muy buen rollo y siempre las liábamos para acabar durmiendo juntas y así nos podíamos pasar días, pero como en toda buena historia de amor tiene que haber un antagonista, alguien que se mete en medio por malicia pura, alguien a quien le escocía soberanamente el ojete la felicidad ajena y esa era nada más y nada menos que mi ex mejor amiga, la cual me había abandonado años atrás y dejado a la intemperie porque no me consideraba lo suficientemente guay como para seguir saliendo con ella y su nuevo grupo de súper fabulosas amigas que parecían sacadas de un capítulo de rebelde.
El caso es que un día en un recreo vino ella con una reciente incorporación al club colucci a tocar las narices y yo le estuve relatando detalladamente qué habíamos hecho mi mejor amiga y yo ese finde sólo para ver cómo su cara llena de rabia pasaba por toda la escala cromática.
Cuando le dije que nos habíamos bañado juntas me interrumpió para descojonarse y decirme que no sabía que me iban “esas cosas” y yo que era un alma súper pura e inocente en todo momento pensé que se refería a bañarme (siempre nos estaban alarmando en clase por la escasez de agua) y al irse empezaron a canturrear lo “bolleras” que éramos, en ese momento no entendí a qué se refería bollera=bollería=bollos??? pero no estábamos gordas ni teníamos adicción excesiva por el azúcar!! mi cabeza no entendía nada y colasionó varias veces.
Al llegar a casa pillé a mi madre por banda y con la sutileza y a la vez picardía que siempre me ha caracterizado le saqué el tema para que me explicase el significado, cuando me dijo que era una forma despectiva que tenían algunas personas de llamar a las lesbianas, algo en mí se encendió, llamé por teléfono a mi mejor amiga y estuvimos dos horas debatiendo cómo vengarnos de ellas, pero más allá de esconderle deberes o pegarles chicles bajo el pupitre, no se nos ocurrió nada legendario.
Al día siguiente se me encendió la bombillita, no podía contárselo directamente al tutor porque quedaría de chivata, tenía que ser más inteligente que eso y provocar la situación delante de todos para que no me relacionasen directamente. Teníamos una hora de tutoría y yo avispada saqué el tema de los gays y lesbianas, todo era cachondeo y no homo bro y mierdas así hasta que apreté más la situación y mirando a mi mejor amiga con complicidad solté un “no veo el problema si eso les hace felices”; a lo que esta chica soltó por lo bajini el comentario que más ansiaba en ese momento oír: “ya empieza la bollera” con la tremenda mala suerte (para ella) de que mi tutor lo escuchó, el semblante en su cara cambió completamente y súper serio le pidió que volviese a decir eso.
Yo mientras contemplaba la escena y no podía ser más feliz, había conseguido que la principal enemiga de la tolerancia en ese momento metiese los deditos en la mierda y nadie iba a ayudarla, se había quedado sola.
En ningún momento dio la cara así que decidió sacarnos a ambas fuera de clase para preguntarnos a qué había venido eso, mi plan de no delatarme como chivata seguía intacto “me pillas igual de sorprendida que tú Paco, a qué ha venido eso?”
Al final presa de la rabia y consciente de que se la habíamos jugado, lo cantó todo y me pidió perdón antes de que mi tutor interviniese, pero el daño ya estaba hecho y la expulsaron tres días del colegio, hablaron con sus padres y la obligaron a pedirnos disculpas públicamente.
Yo en el fondo me sentía mal por todo esto, vale que había sido un comentario desafortunado y homófobo, pero teníamos 10 añitos y de forma inconsciente mucha homofobia inteorizada, no creo que nadie soltase esas cosas por pura maldad y en plena conciencia de oprimir y hacer daño; así que un día decidí llamarla para intentar “hacer las paces” con ella o por lo menos enterrar el tema, no quería ser su amiga después de todo pero tampoco quería ese mal rollo constante; me mandó con bonitas palabras a la mier- da y colgó. Nunca más volvió a salir el tema ni se hicieron comentarios despectivos sobre los gays y/o lesbianas, al menos delante de mí o de mi amiga, la tolerancia y el respeto habían ganado la batalla y aunque yo no conseguía sentirme plenamente satisfecha, había conseguido salirme con la mía y eso no me lo quitaba nadie.
updates:
1- Cuando me mudé a Valencia esa chica me estuvo hablando por fb como si no hubiese pasado nada
2- La que era mi mejor amiga también se portó como una cerda de repente y desapareció del mapa
3- El mayor plotwist: años más tarde no sé quién me dijo que la habían relacionado con una chica y que había admitido ser bisex, y honestamente ahora si me la encontrase le comería la boca muy alegremente.
Y esta fue la apasionante historia de cómo combatí un caso de discriminación con 10 añitos y me coroné como la bollera justiciera durante un año, Toñi Moreno sigo esperando mi ramo de flores.

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