<!--:es-->Adictos al sexo 
Cómo saber si lo tuyo es enfermedad<!--:-->

Adictos al sexo Cómo saber si lo tuyo es enfermedad

¿Más que gustarte lo necesitas para vivir? Una, dos, tres, no importa cuántas veces tengas relaciones sexuales. Todo te parece poco. Puede que estés pisando los extremos: la ninfomanía y la satiriásis. Si crees que tu situación es parecida a la de Tiger Woods, es hora de que lo averigües.
Ganas insaciables
El término ninfomanía (empleado para las mujeres) proviene del griego nymp líe (muchacha) y monia (locura o manía). En la mitología griega, las ninfas eran deidades del bosque que gustaban de los placeres del amor.

Esta enfermedad, caracterizada por una exaltación excesiva del deseo sexual, en los hombres se conoce como satiriásis, andromanía o donjuanismo, aunque no siempre se le considera una enfermedad, debido a la ideología machista que defiende la idea de que un hombre puede tener varias mujeres y con todas sostener relaciones sexuales, sin ser mal visto.
De acuerdo con el sexólogo Luis Perelman, miembro de la Asociación Mundial de Sexología, «el término ninfomanía y andromanía o satiriásis ya no se utilizan en nuestros días. Originalmente fueron creados en el siglo XVIII, cuando se negaba que las mujeres pudieran experimentar placer. De esa forma, las mujeres que gozaban su sexualidad eran consideradas prostitutas, brujas o enfermas a las que incluso se les recluía en manicomios. Actualmente podemos denominarla como adicción al sexo o sexoadicción».

Pero la adicción al sexo no implica placer. «En general, no necesariamente hay placer en ella. Lo que se busca es simplemente obtener alivio, calmar la ansiedad. En el caso de los sexoadictos, la necesidad no es tener sexo como tal, sino explotar, calmar las ganas», afirma la sexóloga Rinna Riesenfeld.

Ambos especialistas coinciden al definir esta adicción como una condición o enfermedad psicoemocional con repercusiones en lo físico en la que nunca hay suficiente sexo. Es una excitación desesperante, una urgente necesidad del individuo de ‘explotar’, de descargar toda esa tensión, desesperación o energía provocada regularmente por ansiedad, estrés, situaciones de vida, represión sexual y baja autoestima.

El perfil del adicto al sexo
¿Temes que puedas ser adicto al sexo? El doctor Perelman señala que «no hay una medición específica o clasificación de este padecimiento, debido a que todas las personas son diferentes. Así, lo que para unos es demasiado, para otros puede ser poco».

Sin embargo, puedes darte cuenta si eres adicto al sexo o no mediante dos simples factores:
Cuando te vuelves totalmente dependiente de la compulsión y el deseo de eyacular, no necesariamente de experimentar un orgasmo y llegas al grado en el que se pierde el placer.
Cuando perjudicas tu vida anteponiendo el sexo a actividades como comer, dormir, trabajar o hacer otras cosas importantes. Este es el punto en el que, según los sexólogos, puedes darte cuenta que eres adicto al sexo.
Otros factores que definen el perfil de un sexoadicto son:
promiscuidad acentuada
exhibicionismo
voyeurismo incontrolable
cuando se pasa de la fantasía al acto perjudicando a otras personas.
Y es que los sexoadictos no son grandes conquistadores. «Contrariamente a lo que se cree, no siempre las personas tienen muchas relaciones sexuales y con muchas personas diferentes. La mayoría recurre a la masturbación para calmar su ansiedad, ya que no siempre es fácil encontrar a alguien para saciarla», resalta la doctora Riesenfeld.

Controla tu ansiedad
Si eres adolescente no te asustes. Tus hormonas hacen que gran parte del tiempo y de tus pensamientos giren en torno al sexo. Sin embargo, es importante tener claras las tres reglas básicas de la sexualidad y los síntomas antes mencionados para saber si estamos enfermos o no, aclara Perelman.
En la sexualidad todo se vale si no te perjudicas a ti mismo.
Todo se vale si no perjudicas a otros.
Y si se hace consensualmente y con respeto.
Si descubres que eres adicto al sexo o tienes dudas, los especialistas te recomiendan que busques un experto para hacer terapia o grupos de apoyo como Sexoadictos Anónimos.
Además, recuerda:
Informarte más sobre la sexualidad, para entenderla y disfrutarla.
No usar el sexo como mecanismo para evadir problemas, descargar coraje, frustración, represión, etcétera.
Cuídate siempre. El sexoadicto corre más riesgo de contraer VIH o alguna otra enfermedad sexualmente transmisible, por su exposición a tantas relaciones sexuales.
Reconoce límites y razones.
Nunca sacrifiques el placer, el goce o el deleite de una relación por la ansiedad de sólo tener sexo.

Share