<!--:es-->ALARMA MUNDIAL:  Planta nuclear Fukushima al borde del Colapso Total
…En algunas localidades se seguían restringieron la venta de gasolina a a un máximo de 10 litros por persona<!--:-->

ALARMA MUNDIAL: Planta nuclear Fukushima al borde del Colapso Total …En algunas localidades se seguían restringieron la venta de gasolina a a un máximo de 10 litros por persona

Tokio, Japón.- La inquietud, contenida durante cuatro días, empezó a aflorar y hacerse visible por primera vez en Tokio.

Japón amaneció con el anuncio del Gobierno acerca de una nueva fuga radiactiva que podría alcanzar la capital en cuestión de horas.

Los residentes de Tokio no reaccionaron con un ataque de pánico colectivo. Sin embargo, mientras avanzaba la jornada, en los supermercados se materializaron el ansia y la incertidumbre.

En estos establecimientos, había largas colas para abastecerse de víveres y agua para afrontar lo que sea que esté por llegar.

Por otro lado, las estaciones y los trenes con dirección al sur empezaron a llenarse de pasajeros cargados de maletas. Conseguir un billete de avión al extranjero en los dos aeropuertos de la capital se tornaba imposible.

«Llevamos dos horas de ventanilla en ventanilla y no tenemos todavía nada», aseguraban por teléfono dos periodistas extranjeros que habían decidido abandonar el país.

En la estación central, las pantallas de televisión instaladas en los pasillos se convirtieron en un imán para la avalancha de oficinistas que volvían de comer.

Muchos reducían el paso y se quedaban observando, hipnotizados, las imágenes de los reactores nucleares de Fukushima ardiendo. Kaito, un ingeniero eléctrico, se quedó helado frente al televisor y se le saltaron las lágrimas.

«No nos podemos creer que esté ocurriendo todo esto. Estoy muy asustado, sobre todo por mis hijos y por mi hermana, que está embarazada», confesó uno de sus compañeros de oficina.

El amor al trabajo, la obediencia social y la mentalidad colectiva nipona, contribuyeron a contener el éxodo hacia el sur.

«Todos estamos asustados, pero no se nos nota porque lo llevamos por dentro, es parte de nuestra cultura. Creo que algo muy grave va a ocurrir y el Gobierno nos miente», dijo un joven que, tras desayunar enterándose de lo que había pasado, acudía a una entrevista de trabajo en metro.

«Me gustaría irme a algún sitio, aquí tengo miedo, pero no puedo faltar a trabajar», lamentó una joven camarera, mientras servía en una céntrica cafetería.

Si en Tokio las perspectivas eran inquietantes, al noreste del país la situación es angustiosa: la falta de combustible hace imposible huir de las ciudades y pueblos situados más cerca de la franja afectada por los sucesivos desastres que ha sufrido la costa.

En la región de Ibaraki, al sur del epicentro del tsunami, los niveles de radiación aumentaban alarmantemente por la mañana y la gente se encerraba en sus casas, siguiendo los consejos de las autoridades.

En algunas localidades se seguían vendiendo bidones de gasolina, pero restringidos a un máximo de 10 litros por persona.

La única manera de salir de ciudades como Kashima era en alguno de los escasos taxis disponibles, cuyas compañías tienen combustible almacenado.

Los hoteles que siguen en pie están a su máxima capacidad, llenos de trabajadores encargados de levantar infraestructuras, así como de los grupos de rescate y sus apoyos logísticos.

Todos ellos continúan en las zonas más afectadas, sin protección adicional, a pesar de estar exponiéndose a la radiación. Son los héroes de la tragedia, junto al medio centenar de técnicos y operarios que afrontan la emergencia nuclear en los reactores de Fukushima.

Una columna de radiación de una central nuclear dañada por el terremoto y tsunami en Japón podría llegar a Tokio, estimó un grupo de científicos de Estados Unidos.

La agrupación señaló que sería difícil mantener el sistema de enfriamiento en la planta si todos los trabajadores fueron evacuados.

Expertos en energía nuclear y seguridad de la Unión of Concerned Scientists indicaron que les preocupaba mucho que las actividades en curso en la planta puedan convertirse en un desafío mayor para los trabajadores en el lugar.

Una estela de radiación más grande podría viajar cientos de miles de kilómetros, señalaron los científicos en una conferencia telefónica.

Añadieron que el Gobierno japonés debería extender la zona de evacuación cerca de la dañada planta de energía Fukushima Daiichi.

Japón enfrenta una catástrofe potencial debido a fallas y explosiones en tres de sus 55 centrales atómicas, Fukushima, Onagawa y Tokai, a raíz del terremoto y tsunami que azotaron el país, ocasionado problemas en sus sistemas de enfriamiento de sus reactores.

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