Apresan a exmilitares sandinistas históricos en Nicaragua

Apresan a exmilitares sandinistas históricos en Nicaragua

Apresan

Jessenia Maldonado pasó 23 días sumida en la incertidumbre sin saber si su papá estaba vivo o muerto. Paramilitares encapuchados secuestraron a este hombre de 64 años el pasado 2 de agosto. Desde ese día, su hija lo buscó en estaciones policiales, hospitales, morgues, y hasta en el Estado Mayor del Ejército de Nicaragua, pero no lo encontró.
“Diario íbamos a las celdas de El Chipote a ver si mi papá estaba en la lista de detenidos. Pero los policías decían que no. ¡Adónde no fuimos a preguntar por él! Incluso hasta al Estado Mayor militar, pero allí tampoco tenían información sobre su paradero”, relató Jessenia Maldonado a Univision Noticias.
La joven no tuvo respuestas hasta que el viernes 24 de agosto que vio a su padre en los medios controlados por el gobierno de Daniel Ortega, con la barba larga y la mirada absorta, presentado como “cabecilla” de una agrupación “terrorista”.
El mayor en retiro Tomás Maldonado Pérez encabeza una querella penal que vincula a otros cinco exmilitares sandinistas históricos (y tres civiles más) por los delitos de “terrorismo, crimen organizado, entorpecimiento del servicio público y daño agravado”, formulados por el gobierno de Ortega. Los hombres, que combatieron contra la dictadura somocista y tuvieron un papel preponderante durante la Revolución Sandinista, ahora son perseguidos por su excompañero de lucha.
Hasta 2011, Maldonado, un destacado exmilitar, trabajó como secretario político del Frente Sandinista en el departamento de Carazo, ayudando a Daniel Ortega a ganar votos para reelegirse como presidente de Nicaragua. Sin embargo, según explica su hija, “ante la deriva autoritaria del mandatario sandinista y la instauración de un esquema familiar de gobierno”, el mayor en retiro decidió alejarse del partido rojo y negro. Se convirtió en crítico del modelo del presidente y también en un afanoso pastor evangélico. Desde que iniciaron las protestas el 18 de abril en Nicaragua y se levantaron tranques ciudadanos, el pastor llevaba su biblia a las barricadas para orar con los rebeldes, según relató su hija.
La administración de Ortega acusa al viejo militar, que está enfermo, de orquestar los tranques en el departamento de Carazo, cuyas ciudades fueron las más golpeadas por la represión policial y paramilitar entre los meses de junio y julio. La “operación limpieza” del gobierno provocó en un solo día 24 muertos y 200 secuestrados en esa localidad.
Tras esos operativos comenzaron lo que los organismos de derechos humanos denominaron una cacería contra quienes estaban tras las barricadas.
Maldonado Pérez y el resto de exmilitares han sido señalados de cometer todo tipo de tropelías como “secuestro, tortura, asesinatos, asaltos y violaciones”. Sin embargo, para los acusados y sus familias se trata de una acusación política.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ha catalogado esta persecución contra opositores y líderes ciudadanos “como la tercera fase de la represión”, que incluye detenciones ilegales y criminalización de la protesta pacífica a través del Poder Judicial.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) señaló este miércoles que la crisis de derechos humanos en Nicaragua “continúa”. A través de un informe, denunció que “las autoridades siguen recurriendo a campañas de descrédito, amenazas de persecución penal, despidos arbitrarios de funcionarios públicos y otras formas de acoso e intimidación en contra de aquellos percibidos como críticos del gobierno”.
Ortega apresa a “mano derecha” de su hermano Camilo
“Es una acusación política. Esa es la verdadera causa”, alertó Roberto Samcam, otro mayor en retiro, que es acusado con Maldonado Pérez. Ambos han sido reconocidos críticos de Ortega en Carazo. Junto a ellos también fue indiciado Carlos Brenes, un prominente combatiente sandinista, que luchó en la clandestinidad codo a codo junto a Camilo Ortega Saavedra, el hermano del presidente que fue asesinado en 1978 por la Guardia Nacional somocista. “Era mano derecha de Camilo”, coincidieron exguerrilleros.
“Estas detenciones se le pueden convertir en un bumerán a Ortega. Carlos Brenes disfruta de enorme respeto entre militares, militares en retiro y militantes sandinistas”, advirtió Dora María Téllez, historiadora y exguerrillera sandinista. “Esta no es una causa contra Tomás Maldonado. Es una causa contra los exmilitares que se han rebelado a la dictadura de Daniel Ortega”.
Brenes se retiró del Ejército con el grado de coronel y hasta 1991 fue jefe de la II región militar en los departamentos de León y Chinandega, en el occidente de Nicaragua. En los 80, con la fundación del Ejército Popular Sandinista (EPS), fue nombrado comandante.

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