Arizona se puso al frente!

Phoenix, Estados Unidos.- Nuevas leyes contra los empleadores de inmigrantes indocumentados regirán desde el 1 de enero en Arizona, donde los expertos prevén pérdidas millonarias para la economía local en ganancias e impuestos.

La nueva ley es descrita como la legislación estatal antiinmigrantes indocumentados más dura en Estados Unidos, la cual establece sanciones para todos aquellos empresarios que contraten deliberadamente trabajadores sin papeles.

Cualquier empleador que viole la ley será castigado con la suspensión de su licencia comercial durante 10 días en una primera instancia y en caso de una segunda infracción será revocada la licencia comercial de forma permanente.

Judith Gans, experta en política migratoria de la Universidad de Arizona que ha estudiado el impacto económico de la inmigración ilegal en el estado, dijo que la nueva ley tendrá un efecto preponderante en la economía local.

“Las industrias retrocederán y los precios aumentarán”, dijo Gans. El precio de la hamburguesa, una lechuga, la tarifa semanal de los servicios de jardinería aumentarán mientras la fuerza laboral irá en declive, indicó Gans. Al no haber inmigrantes indocumentados “se producirá un vacío en la fuerza laboral y mientras este vacío se vaya profundizando, los precios irán subiendo. Esta teoría es infalible”, advirtió la académica.

Según un estudio divulgado en octubre por Gans, la población de Arizona nacida en el extranjero se ha triplicado en menos de dos décadas, pasando de unos 269 mil en 1990 a 831 mil en 2004.

De acuerdo a estimaciones de los analistas, la población de inmigrantes indocumentados en Arizona es de aproximadamente medio millón. Los trabajadores son mayoritariamente de México, que se emplean como campesinos en las cosechas de lechuga en Yuma, están en las cocinas de los elegantes restaurantes japoneses de Phoenix y limpian las habitaciones de los hoteles en Flagstaff.

El estudio de la profesora Gans reveló también que más de 59 por ciento de la fuerza campesina está integrada por trabajadores sin papeles, 27 por ciento en la construcción, 51 por ciento en la jardinería, 26 por ciento en los hoteles, 23 por ciento en restaurantes, 33 por ciento en casas privadas y 46 por ciento se emplean en la industria textil.

De cada seis extranjeros en Arizona, cinco son indocumentados, según Gans, cuyo estudio indicó que el impacto fiscal neto en 2004 de los inmigrantes sin papeles en Arizona fue positivo dejando unos 940 millones de dólares, aunque el balance se desequilibra en contra al revelarse el costo de mil 400 millones de dólares en educación, atención médica y seguridad.

El vacío de acciones por parte de los legisladores en Washington en aprobar una reforma migratoria ha provocado que las autoridades de cada estado tomen estas medidas para sancionar a los empleadores.

Empresarios locales ya advierten los efectos de las medidas.

“Claro que va a afectarnos”, dijo Jeremiah, propietario de una pequeña empresa de jardinería paisajística en Phoenix que estima que el costo de tener el cesped bien podado subirá entre 15 y 20 por ciento en 2008 como resultado de la ley.

“Vamos a perder a algunas personas calificadas, eso está claro. Voy a mantener mi producto pero se verá afectada la eficiencia. Es una falta de previsión pensar que esto no va a afectar las cosas”, agregó Jeremiah, quien se negó a dar su apellido.

“Este no es un buen paso, no creo que la gente haya reflexionado lo suficiente en esto y nadie consultó a las pequeñas empresas sobre cómo se sentían respecto a este tema”.

La agricultura es el sector donde se espera el peor impacto a la nueva ley.

La localidad de Yuma requiere 50 mil campesinos para la época de la lechuga, solo la mitad de este número vive en el lado estadounidense de la frontera. Los recolectores ganan entre 12 y 14 dólares la hora (los pagos son cajas llenas) y con la medida pueden a llegar a pagarse 20 por hora, dijo Dawn McLaren, investigador económico de la Universidad del Estado de Arizona.

Cada vez son más las empresas agrícolas que se trasladan al sur de la frontera, México, para evitar los altos costos de producción, la comida puede ser importada gracias a un dólar debilitado dándoles la oportunidad de expandirse.

“Si nosotros no podemos encontrar trabajo aquí a un precio razonable para la empresa, las empresas simplemente mudan su negocio a otra parte”, indicó McLaren que como Gans creen todo está por verse pero indudablemente “Arizona se puso al frente”.

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