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Asistencia robótica mejora algunos resultados de la prostatectomía laparoscópica

Un equipo de Francia dio a conocer algunas ventajas de utilizar un robot durante un tipo de
cirugía prostática conocida como prostatectomía radical laparoscópica por vía extraperitoneal.
«Nuestro estudio no nos permite elaborar una recomendación definitiva sobre la asistencia robótica, pero sugiere que su uso mejoraría los parámetros perioperatorios y la recuperación de la potencia sin comprometer el control del cáncer», escriben los autores en la revista European Urology.
Varios estudios previos habían investigado los resultados de la prostatectomía laparoscópica asistida por robot o RALP, por su nombre en inglés.
Pero el equipo francés destaca que «no existen pruebas de nivel 1 de los beneficios de la RALP versus los enfoques laparoscópicos puros en cirugías laparoscópicas por vía extraperitoneal».
«Pienso que los enfoques extraperitoneal y transperitoneal son buenos», dijo el autor principal, doctor Guillaume Ploussard. «La fortaleza de nuestro estudio es que estamos publicando el único trabajo sobre la prostatectomía radical laparoscópica ‘pura’ (LRP, por su nombre en inglés) y la RALP por vía extraperitoneal», agregó.
El equipo de Ploussard, del Hospital Henri Mondor, revisó su propia experiencia en 2.386 prostatectomías radicales laparoscópicas por vía extraperitoneal: 1.009 realizadas con el
robot da Vinci (primera generación) y 1.377 con LRP.
La cirugía duró significativamente menos con RALP que con LRP (129 versus 175 minutos), mientras que la pérdida promedio de sangre fue, respectivamente, de 515 y 800 mL. La
hospitalización duró cuatro días con RALP y 5,7 días con LRP.
«La frecuencia y la gravedad de las complicaciones no variaron entre los grupos», escribe el equipo.
Tampoco variaron significativamente los márgenes quirúrgicos positivos de la enfermedad en estadio pT2 (19,6 por ciento en el grupo tratado con RALP versus 16,8 por ciento en el grupo
tratado con LRP). Pero el análisis de variables múltiples reveló que la frecuencia de márgenes positivos fue menor en el grupo tratado con RALP.
La frecuencia del aumento de antígeno prostático específico (PSA, por su nombre en inglés) no variaron significativamente con el uso de RALP o LRP (un 10,3 versus un 18 por ciento).
En cuanto a los efectos adversos, la recuperación de la potencia a los 12 meses fue mucho más común en el grupo tratado con RALP que con LRP. Aun así, el enfoque quirúrgico no influyó
en la recuperación de la continencia.
El equipo asegura que «los resultados coinciden con los que publicaron cirujanos que utilizan la vía transperitoneal. La RALP tuvo ventajas en los parámetros perioperatorios asociados con la duración de la internación, el tiempo de cirugía y la pérdida de sangre».
Y agrega: «Los urólogos que utilizan la RALP tienden a ampliar la indicación de las técnicas de preservación de los nervios, lo que expone a los pacientes seleccionados sin un criterio estricto a un aumento del riesgo de tener márgenes quirúrgicos con valores positivos. Aun así, cuando se respetan las indicaciones precisas de las técnicas de conservación de los nervios, el enfoque RALP no eleva la frecuencia de márgenes positivos».
«El mensaje principal es que la RALP sería mejor que la LRP pura, un procedimiento con altas exigencias técnicas. La única desventaja de la RALP es el costo», señaló Ploussard. «Quizás,
la LRP pura desaparecerá en las próximas décadas», añadió.

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