El avión presidencial de México tiene un comprador

El avión presidencial de México tiene un comprador

Avión

Un empresario mexicano hizo la primera oferta por el avión presidencial de México que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, prometió no utilizar.
“Pagaré por lo menos lo que costó, un máximo de 1,900,000 de pesos”, dijo este jueves Gustavo Jiménez Pons, socio de la empresa de aviación privada GBS Air Enterprise.
El avión presidencial de México fue adquirido a un precio de 7,000,000 de pesos a finales del sexenio de Felipe Calderón. La aeronave es un Boeing 787 Dreamliner, comprada con un crédito a quince años y rebautizada en tierras mexicanas con el nombre del expresidente José María Morelos y Pavón.
La compra de la aeronave, que comenzó a ser utilizada en febrero de 2016 por el presidente Enrique Peña Nieto, generó críticas de Andrés Manuel López Obrador durante la campaña presidencial de este año. “Compraron un avión presidencial de lujo para 280 pasajeros. No lo tiene ni Obama. En 2018 lo vamos a vender”, aseguró el político en un anuncio televisivo.
Durante el primer debate de la campaña, López Obrador reiteró que vendería el avión y ahora el presidente electo ya recibió la primera oferta.
El potencial comprador dijo incluso estar dispuesto a prestárselo a AMLO cuando lo necesite. “Consideramos importante hacerle saber que en una oferta que presentamos incluimos la propuesta de poner a disposición del Ejecutivo del gobierno de México este avión para que su calidad de presidente pueda hacer uso de la aeronave para asistir a los compromisos internacionales que lo ameritan”, dijo Jiménez a través de un comunicado que leyó desde la casa de transición de López Obrador, en la Ciudad de México.
“Nosotros vamos a utilizar ese avión para viajes de Estado de otros dignatarios”, declaró Jiménez Pons.
El ofertante es sobrino de Rogelio Jiménez Pons, propuesto por AMLO para dirigir el Fondo Nacional de Fomento al Turismo y quien estuvo preso en 2010 por un fraude con la venta de paquetes de turismo para el Mundial de Fútbol Alemania 2006.
López Obrador agradeció la oferta y ratificó que no viajará en ese avión. “No hay marcha atrás. No me voy a subir a ese avión. Ni como lo planteó el señor que si lo compra él me lo va a prestar. Yo voy a seguir volando en aviones de línea, aunque tenga que ir a China”, respondió este viernes el presidente electo que asumirá el cargo el 1 de diciembre.

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