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Bill Clinton protagoniza nuevo escándalo!

Nueva York.- En plena recta final en la batalla por la candidatura presidencial demócrata de Hillary, su esposa, Bill Clinton volvió a situarse en el centro de la tormenta.

Un artículo de la nueva edición de la revista Vanity Fair que acusa al ex Mandatario de comportarse indebidamente desde que dejó la Casa Blanca, al rodearse de mujeres y amistades cuestionables, hacer negocios poco transparentes, y haberse vuelto irritable y depresivo tras su operación del corazón.

El largo texto está firmado por el periodista Todd Purdum, un ex corresponsal del diario The New York Times en la Casa Blanca y marido de la primera Secretaria de Prensa de Clinton, Dee Dee Myers -con quien el ex Presidente no se habla.

En su artículo, Purdum enturbió las últimas horas de la campaña con una catarata de fuentes anónimas que Clinton, de 61 años, inmediatamente salió a desmentir con vehemencia. “Conocer a Clinton significa, tarde o temprano, estar exasperado por su indisciplina y decepcionado por sus defectos”, arranca el autor en un tono muy personal. Luego arrojar un manto de dudas sobre sus socios, los donantes no identificados de su millonaria biblioteca presidencial en Little Rock, Arkansas; el ocultamiento de las fuentes de sus ingresos, y su conocida adicción por las aventuras extramatrimoniales.

“Hay razones para creer que a Clinton, quien nunca ganó más de 35 mil dólares al año como gobernador de Arkansas y dejó la Casa Blanca con una deuda de unos 12 millones de dólares, ha dado un vuelco en su habilidad por disfrutar de su estatus post-presidencial.

“Que su mundo de amigos ricos, fans adoradores y jets prestados en los que viaja, le han torcido el razonamiento o, en el mejor de los casos, han creado incómodas apariencias de falta de decoro”, asegura Purdum.

Así comienza a citar ejemplos de chismes o supuestas anécdotas de “fuentes cercanas al ex Presidente” que han quedado sorprendidas por sus regulares citas con mujeres como la actriz hollywoodense Gina Gershon, de 45 años; o la parlamentaria canadiense Belinda Stronach, 20 años menor que él.

“Ha habido rumores de una amiga en Chappaqua, una mujer en un bar durante la reunión del Aspen Institute, y versiones sobre cuando fue visto con su amigo (Steve) Bing, rodeados de mujeres espectaculares en un elevador en Nueva York, que llevaron a que un ex asesor de Clinton me contara que un hombre de negocios que los vio comentó: ‘No sé lo que estaba haciendo él allí, pero era muy claro que no se trataba de nada bueno’”, señala el artículo.

El reportaje cita como inseparables amigos de parranda de Clinton a su ex becario y asesor Doug Band, de 35 años; al heredero inmobiliario, productor musical y de cine Steve Bing, de 43; y al multimillonario empresario de supermercados Ron Burkle, de 55, que suele ser visto acompañado por jovencísimas y bellas mujeres en su extravagante “estilo de vida europeo”, como lo llama Purdum.

De acuerdo con el autor, el entorno cercano a Hillary está en absoluta negación de lo que sucede y de los riesgos políticos que el comportamiento del ex Presidente implica.

Y en este contexto recuerda específicamente las relaciones de Clinton con el oscuro empresario ucraniano Victor Pinchuk, importante donante a la Fundación Clinton; o su ayuda al magnate canadiense Frank Giustra, otro gran donante, en Kazajstán, país con un dudoso historial de derechos humanos, que la propia senadora por Nueva York ha criticado.

El artículo recuerda también cómo Clinton ha embarrado varias veces la campaña presidencial de su esposa con sus constantes acusaciones contra la prensa, su caracterización de la postura de Barack Obama frente a la guerra en Iraq como “un cuento de hadas”.

Igualmente, enlista los comentarios raciales que hizo en Carolina del Sur, que llevaron al electorado negro a votar masivamente por el Obama.

Critica también que el ex Presidente y la ex Primera Dama no hayan querido revelar hasta último momento las ganancias que han tenido en estos años –109 millones de dólares entre los dos desde 2001–, en gran parte provenientes de las ventas de su exitosa biografía “Mi vida”, y de los discursos que ofrece alrededor del mundo, por los que cobra entre 150 mil y 250 mil dólares.

Las quejas de Purdum no terminan allí. Asegura que el ex Mandatario hace trampa hasta cuando juega al golf, y cita a la ex amante de Clinton, Gennifer Flowers, diciendo que es un “marido idiota”, por el mal que le ha hecho a la campaña de su esposa.

El artículo también señala que luego de su operación de corazón en septiembre de 2004, Clinton debe tomar varias medicinas diarias que, según la gente cercana a él, le han cambiado el carácter para mal.

“Estas medicinas pueden tener efectos secundarios que incluyen fatiga, dolor muscular, deshidratación, depresión e impotencia.

“El bypass cardiaco pude causar también cambios en el conocimiento, que pueden ser o no temporales”, apunta Purdum en su análisis.

“Son mentiras flagrantes”

El ex Presidente Bill Clinton no tardó en responder a las acusaciones de la nota de la revista Vanity Fair que critica su conducta, y calificó de inmediato al autor del artículo de “tramposo, deshonesto, sucio y mugriento”, para luego suavizar sus palabras en un comunicado.

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