BUENA MESA:   Chilaquiles Mexicanos, Muy fáciles de preparar en casa

BUENA MESA: Chilaquiles Mexicanos, Muy fáciles de preparar en casa

Chilaquiles

Los chilaquiles son una receta perfecta para preparar si te quedaron tortillas del día anterior.

Las tortillas que ya no están frescas pueden aprovecharse para esta receta, más o menos como cuando se aprovecha el pan duro para hacer pudín de pan. Pero si no hay tortillas del día anterior, no importa; los chilaquiles también quedan muy bien con tortillas frescas.
Los chilaquiles son el desayuno clásico de los mexicanos después de una noche de fiesta con mucho alcohol. Además de su reputación de “levanta-muertos”, son fáciles de preparar, y una vez que la receta se hace con frecuencia, se convierte en un terreno para inventar montones de versiones simpáticas.

Cómo hacer chilaquiles
Para preparar este plato vas a necesitar tortillas de maíz …y salsa roja mexicana.
Opcional: Si quieres una dosis extra de proteínas, puedes acompañar tus chilaquiles con un par de huevos fritos.
chilaquiles mexicanos
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Chilaquiles receta
Aprende cómo preparar chilaquiles paso a paso. Una receta ideal para aprovechar tortillas de maíz del día anterior y que suele comerse como desayuno.

Ingredientes
Tortillas de maíz: 10 piezas
Pechuga de pollo: una pieza limpia y desgrasada.
Salsa roja: un par de tazas.
Cebolla blanca: una pieza.
Crema de leche: 1/3 de taza.
Queso rallado o desmenuzado: una taza recomiendo queso cotija o feta.
Sal.
Pimienta negra molida.
Aceite vegetal de sabor neutro, como canola, maíz o girasol.
Agua.
Cilantro: 1/2 taza finamente picado.
Preparación
Cocer la pechuga de pollo en agua caliente, con un poco de sal y pimienta, por alrededor de 20 minutos (hasta que la carne pegada al hueso pierda la tonalidad rojiza).
Mientras que se cocina el pollo, cortar las tortillas en tiras o triángulos.
Freír en aceite las tortillas cortadas. Usar sólo el aceite necesario para que se doren y se vuelvan crujientes.
Retirar las tortillas del aceite y depositarlas sobre un plato cubierto con papel absorbente, para quitar el exceso de grasa.
Una vez cocido el pollo, deshebrar la carne con la ayuda de dos tenedores. Reservar.
Calentar la salsa en una cacerola. Normalmente, la salsa de los chilaquiles no tiene una textura espesa, así que se puede diluir con un poquito de agua, cuidando la cantidad para no perder la sazón. Corregir con un poco de sal y pimienta, si es necesario.
Mientras se calienta la salsa, pelar y picar la cebolla en ruedas muy delgadas y luego separar los círculos interiores. Reservar.
Antes de retirar la salsa del fuego, agregarle el pollo y los trozos de tortilla frita. La idea es que los trozos se mojen en la salsa, pero sin dejarlos tiempo suficiente para que pierdan su textura crujiente. Mezclar rápidamente.
Servir de inmediato con la ayuda de un cucharón, acomodando en cada plato una porción de salsa con tortillas.
Decorar la porción de cada plato con un poco de crema de leche.
Espolvorear cilantro picado y queso rallado o desmenuzado sobre cada plato.
Terminar la decoración con ruedas delgadas de cebolla, encima de los otros ingredientes.

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