Calambres: Casi todas las personas en alguna etapa de su vida han padecido un calambre

Los calambres son contracciones involuntarias y breves de un músculo, que se pone rígido y al hacerlo produce dolor y una sensación muy desagradable, además de inmovilidad en el músculo afectado, que por lo regular son los de las piernas o pies y presentándose violenta y súbitamente en ocasiones durante la noche.
A pesar de que no se les da la debida importancia debido a que duran poco, son un aviso del cuerpo que indica que algo no funciona adecuadamente y un calambre fuerte puede provocar un desgarro muscular, por lo que el dolor puede persistir acompañado de sensación de fatiga y agarrotamiento, lo que desaparece en unos minutos si se deja descansar un poco.
Por lo general, los calambres son causados por tres motivos: mala postura, fatiga muscular o falta de minerales y vitaminas, así como por sedentarismo.
También pueden presentarse por espasmos musculares, ocasionados por: deshidratación, durante el embarazo, por hipotiroidismo y otros problemas metabólicos, por alcoholismo, insuficiencia renal o por el consumo de ciertos medicamentos.
Y se pueden prevenir:
Mantener una dieta balanceada y equilibrada en sales minerales y vitaminas a través del consumo de dos litros de agua diarios, frutas y verduras que contengan potasio, calcio, hierro, magnesio, vitamina B12 y B6 entre otras.
Haciendo ejercicios físicos, por lo menos caminando media hora diariamente para que los músculos no estén rígidos. La falta de elasticidad de los músculos en personas sedentarias o enfermas, favorecen los calambres.
Si se es atleta o se va a participar en algún evento deportivo, es necesario entrenarse y calentar los músculos de forma progresiva.
Relajarse y respirar durante los entrenamientos, competencias y realización de ejercicios físicos.
Evitar el agotamiento físico muscular al hacer ejercicios o trabajos que involucren un gran esfuerzo físico.
Realizar ejercicios de calentamiento, estiramiento y flexibilidad, así como de enfriamiento evitando parar de golpe al hacer ejercicios.
Evitar los estiramientos y movimientos bruscos.
Adoptar posturas cómodas y relajadas para dormir, de preferencia de lado y que no impliquen contracciones musculares bruscas.
Evitar el exceso de peso en las piernas y pies durante la noche.
Si se tiene oportunidad dar una serie de masajes en las partes afectadas, seguido para ayudar a relajar el músculo y activar mejor la circulación.
Si los calambres son persistentes, seguidos, duran mucho tiempo y dejan adolorido el músculo, hay que consultar un médico ortopedista, internista o especialista en medicina del deporte.

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