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Castración química a violadores proponen en México

CIUDAD DE MÉXICO – Cuestión de un «piquetito» en el brazo o la cadera con una hormona femenina y el castigo para los violadores sexuales surte efecto: no más testosterona, cero deseo ni irrigación de la sangre a los órganos masculinos y 95% de efectividad.
Con sencillas palabras el grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) impulsa desde esta semana una iniciativa que populariza como «castración química» para enfrentar los ataques sexuales en la capital mexicana.
Su principal promotor, Israel Betanzos, un joven ingeniero de 34 años, dice estar harto de que las blandas condenas saquen a las calles una y otra vez a los agresores: el 70% reincide.
De ahí que cada día en la Ciudad de México, haya siete violaciones, el 30% en la vía pública cometidas por desconocidos y el resto al interior de la familia de las víctimas. En el resto del país, la situación no pinta mejor: la Comisión Nacional de Derechos Humanos documenta 120,000 anuales.
Severo castigo
«Nos vamos a aferrar para defender nuestra propuesta porque hay mucho odio: las mujeres se acercan a nosotros y nos dicen ‘pena de muerte’, pero creo que la castración química basta», señala el legislador.
Para lograr el tratamiento de inhibición sexual, explica, las opciones de medicamento son múltiples: Nolvadex, Valodex, Tamoxifen…
En su propuesta, Betanzos deja entrever sus preferencias por un medicamento muy popular en algunos países europeos llamado Depo Provera, aunque sus efectos secundarios han abierto un espacio para el debate en el legislativo con una mayoría en manos del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Los posibles síntomas son: redistribución de la grasa corporal, impotencia, producción escasa y anormal de espermatozoides, naúsea, disminución y pérdida de vello corporal y facial, entre otros.
«No lo permitiremos», dijo el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del congreso local, el perredista David Razú. «No es la ley del talión, del ojo por ojo, no estamos en la Edad media para volver a los castigos corporales».
El promotor intenta apaciguar el escándalo de «aislados contrincantes» y apuesta por la victoria de su iniciativa: asegura que lo apoya más del 50% de los 66 diputados que integran la ALDF.
«Para tener un resultado positivo en el tratamiento, es necesario aplicar la dosis cada seis meses, de lo contrario quedará sin efecto, con lo que el deseo y funcionamiento sexual se restablecerá», comenta. «La inyección se aplicaría cada medio año durante el tiempo que dure la condena».
Violadores son «incurables»
Betanzos considera que los violadores son «incurables», pero «controlables» y sugiere a la par la creación del Centro de Atención para Delincuentes Sexuales que ofrezca atención psicológica, médica, psiquiátrica y educación sexual.
«Parecerían medidas radicales e inhumanas, pero no lo son», reflexiona.
Enumera los países donde la «castración química» ha bajado los niveles de reincidencia hasta en el 2%, desde el 70% de los agresores: Alemania, Dinamarca, República Checa, Polonia, Francia, Australia; en Cataluña, España y estados como Georgia, Iowa, Oregón, Oklahoma, Louisiana, Montana, Texas, Wisconsin y Florida, en la Unión Americana.
En Latinoamérica, hay intentos por aplicarla en Brasil, Puerto Rico, Argentina, Dominicana, Chile, Honduras, El Salvador…
«No podemos dejar a los más vulnerables en manos de gente que les puede causar traumas de por vida», apunta.
Las preocupaciones de algunos asambleístas para la aplicación de esta pena radica más bien en el sistema de justicia mexicano como destacó José Manuel Rendón del conservador Partido Acción Nacional (PAN).
Polémica votación
«Cuántas veces hemos visto que alguien es condenado injustamente y si es un pena con consecuencias, tal vez irreversibles, sería muy lamentable»,
Lo cierto es que hay una preocupación por la situación. Entre enero y junio de 2009 se iniciaron 1,357 averiguaciones previas por delitos sexuales e ingresaron en los diferentes centros penitenciarios de la ciudad 1,042 personas por delitos sexuales, una cifra baja en comparación con las agresiones, porque éstas no se denuncian.
Razú, principal opositor a la «castración química» dice que al ser las mujeres las principales víctimas se trata de un delito complejo que refleja un acto de poder: «lo primero que tenemos que hacer es dejar de reproducir patrones de dominación sobre la mujer, leyes que impidan la dominación».
Pero Betanzos vuelve a lo suyo: que hay matices en la castración química: además del Depo Provera se suministraría el antidepresivo Fluoxetina durante 10 años con lo que, considerando la experiencia de países como Bélgica y Suiza la reincidencia disminuiría.
También en caso de que el violador tenga de 15 a 18 años, el juez tendría la posibilidad de decidir si aplican o no dicho castigo.
Lo plantea en otros términos: ¿qué hacemos mientras con los pedofilos y reincidentes? Ahora se trata simplemente de un acto de justicia y vamos por él a principios del próximo año.

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