Cerrado para jóvenes indocumentados acceso a Universidades de EU

Dallas.- Alrededor de 65 mil jóvenes indocumentados que concluyen sus estudios de preparatoria en Estados Unidos cada año, ven frustrados sus deseos de mejorar e ingresar a una universidad en este país, debido a su estatus legal.

La gran mayoría de ellos ingresaron a Estados Unidos en forma ilegal cuando aún eran niños, en compañía de sus padres, y han acogido este país como su nación al ser producto del sistema educativo estadunidense y dominar el inglés al igual que el español.

La Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos dictaminó en 1982

que todos los niños, sin importar su estatus migratorio, tienen derecho a recibir educación primaria y secundaria (incluida la preparatoria), pero no hizo extensivo el fallo a la universidad.

El máximo tribunal de justicia garantizó la escuela básica a niños indocumentados, pero la educación superior quedó fuera de este derecho a la voluntad de los gobiernos estatales, buena parte de los cuales prohíben el ingreso de indocumentados a sus universidades.

En más de 40 entidades del país los jóvenes terminan la preparatoria sin poder continuar estudiando, por lo que muchos se suman a la fuerza laboral en oficios mal pagados, expuestos a caer en pandillas y drogas o incurrir, en embarazos prematuros.

“Esto constituye un alto desperdicio de potencial humano”, dijo a Notimex, Héctor Flores, presidente nacional de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), la mas antigua organización hispana de Estados Unidos.

Lulac promueve un cambio en la ley para abrir el acceso de los jóvenes indocumentados a las universidades y legalizar aquellos que logren egresar con un titulo universitario. Datos del centro de investigación sobre asuntos hispanos Pew Hispanic Center, en Estados Unidos residen en la actualidad 1.7 millones de niños y adolescentes indocumentados.

En Texas, se estima que hasta un 10 por ciento de los adolescentes que gradúan de preparatoria son inmigrantes indocumentados.

En ciudades con barrios de alta población hispana como en Dallas, existen escuelas preparatorias donde más del 40 por ciento de los estudiantes tienen este estatus migratorio.

Texas se convirtió en 2001 en la primera entidad en aprobar una ley que permite a estudiantes indocumentados graduarse en sus preparatorias, el ingresar a universidades publicas pagando colegiaturas de residentes nativos.

La Comisión Coordinadora de Educación Superior de Texas, informó que desde la entrada en vigencia de la ley, en esta entidad se ha incrementado 10 veces el número de inmigrantes indocumentados que ingresan a las universidades públicas. En 2001 se inscribieron 393 jóvenes y en el 2004 sumaron tres mil 704, precisó el vocero de esa dependencia Ray Grasshoff.

En los últimos cuatro años, otras ocho entidades más han seguido el ejemplo de Texas y han aprobado leyes similares y en algunas incluso ha permitido a jóvenes indocumentados la posibilidad de obtener ayuda financiera para pagar sus estudios.

En forma paradójica el beneficio concedido a estudiantes generó un nuevo dilema pues jóvenes inmigrantes comenzaron a egresar de las universidades, capacitados pero sin ninguna perspectiva de empleo, al continuar bajo la sombra de la ilegalidad de su estatus migratorio.

“Tenemos ahora esta nueva ironía, jóvenes que están plenamente entrenados y listos para sumarse a la fuerza de trabajo, pero que no pueden hacerlo en forma legal”, dijo Josh Bernstein, director de política federal del Centro Nacional de Ley de Inmigración.

Texas y las otras entidades contaran por primera vez con una nueva clase de profesionistas egresados, pero indocumentados. En el año 2001, cuando se aprobó la ley, se anticipó que se podría presentar este problema, pero se esperaba entonces que el Congreso federal aprobaría una iniciativa de ley migratoria que legalizaría a estos jóvenes.

De hecho dicha iniciativa se introdujo en el Congreso en septiembre del 2003, pero no fue aprobada al enredarse en un año electoral durante el 2004.

En noviembre pasado, la iniciativa, denominada “Ley para el Desarrollo, Asistencia y Educación para Menores Extranjeros” (Dream Act) fue reintroducida en el Congreso por un grupo bipartidista de senadores encabezada por el republicano Orrin Hatch y el demócrata Richard Durban.

La Dream Act permitiría a estudiantes indocumentados con más de cinco años en el país el obtener una residencia temporal de seis años -en tanto cursan estudios universitarios-, que se volvería permanente siempre y cuando conserven durante toda su carrera un buen nivel académico y logren graduarse de la universidad.

“La iniciativa Dream proveería una oportunidad para miles de jóvenes brillantes en este país que tienen el potencial de ser los profesionales del futuro”, dijo Flores.

“La aprobación de la Dream Act daría a miles de jóvenes la libertad para soñar con un futuro de oportunidades genuinas de educación, empleo y vida”, aseguro en un reciente comunicado, la presidenta del Concilio Nacional de la Raza (NCLR), Janet Murguía.

LULAC y el NCLR encabezan a una serie de organizaciones civiles de padres, maestros y estudiantes, que han lanzado campañas para promover la aprobación de la Dream Act, antes que “otra generación de preparatorianos no pueda tener acceso a la educación superior”.

Los mismos estudiantes indocumentados se han organizado conformando capítulos en escuelas a lo largo y ancho del país bajo una coalición denominada “Jóvenes Inmigrantes Por Un Futuro Mejor”.

El Dream Act podría formar parte de una amplia reforma migratoria que seria aprobada en el 2006.

Simpatizantes de la propuesta, temen sin embargo que la iniciativa sea rechazada por legisladores de línea dura que ven en ella un aliciente a la inmigración indocumentada.

Steve Murdock, director del Centro del Centro de Datos del Estado de Texas, desde donde se monitorean las estadísticas de población de la entidad, dijo que el ayudar a cualquier estudiante hispano a salir adelante no debe ponerse en duda.

“El que tan bien lo haga la población hispana, será el que tan bien lo hará Texas y otras entidades”, aseguro. De no educarse, la fuerza laboral mayoritaria de Texas y de estas entidades, será en unos cuantos años más mucho menos calificada, advirtió Murdock.

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