Cientos de niños dejan de ir a la escuela en Tennessee tras redada de ICE en una planta procesadora de carnes

Cientos de niños dejan de ir a la escuela en Tennessee tras redada de ICE en una planta procesadora de carnes

cientos de niños dejan de asistir a la escuela

La reciente redada de inmigrantes en una planta procesadora de carnes en Southeastern, Tennessee, dejó un saldo de 97 inmigrantes detenidos y al menos 600 niños que dejaron de ir a la escuela a causa del miedo.

La batida, considerada como la más grande llevada a cabo por agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) en un mismo centro laboral en lo que va del gobierno de Donald Trump, tiene alarmados a las organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes por los daños colaterales.
“Hemos enviado a organizadores de nuestra coalición para el lugar de la redada y se han reunido con las familias afectadas”, dijo Univision Noticias Nicolle, una asistente de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes y Refugiados de Tennessee (TIRRC, por sus siglas en inglés). “Estamos trabajando junto con iglesias y la comunidad”, agregó.

Más de 30 liberados
De los 97 detenidos la semana pasada en la planta, “32 ya han sido liberados”, dijo a Univision Noticias Andrés Martínez, director de comunicaciones de Conexión América, una organización de ayuda a inmigrantes en Nashville.
El grupo dijo que recaba información para conocer qué sucederá con las vidas de estas personas en Estados Unidos y si el gobierno les abrió procesos de deportación.
ICE dijo que 10 de los 97 detenidos fueron arrestados por delitos federales. Un documento firmado por Nicholas Worsham, un agente especial del Servicio de Rentas Internas (IRS), reveló que el gobierno federal tenía motivos para creer que los dueños de la empresa Bean Station, situada en el este de Tennessee, habían cometido el delito de evasión fiscal y empleaban a inmigrantes sin autorización de empleo.

Desolación y miedo
Tras la redada del jueves, “los lugares donde viven las familias afectadas quedaron desoladas y llenas de miedo”, dijo Keiry Miranda, una activista de Comexión América que se encuentra trabajando en el lugar.
“Adonde hemos ido estamos ayudando a la gente. El sábado, dos días después de los arrestos, nos reunimos en la iglesia católica San Patrick hasta donde llegaron 98 familias en busca de ayuda, no solo emocional, sino para saber dónde estaban sus esposos y hermanos”.
“También llegaron muchos abogados ofreciendo asistencia legal, como la firma de un poder notarial para los niños por si algo puede pasar nuevamente. Eso es lo que más nos ha dolido, ver cómo le hacen para encargar el cuidado de sus hijos en caso les pase algo”, indicó.

Miranda dijo que casi todos los niños afectados por la redada de la semana pasada “ son ciudadanos estadounidenses de padres indocumentados. Y muchos todavía no van a la escuela y nos dicen ‘ pues para que voy, si no sé si mi mamá va a estar en la casa cuando vuelva’”.

“También los padres tienen miedo de llevar a sus hijos a la escuela. Tampoco quieren manejar. Y en sus casas se encierran y no le abren la puerta a nadie. Y cuando salen, caminan con la cabeza abajo y sólo van al mandato y regresan. Es muy triste”, precisó.
Trabajadores itinerantes
“Nuestro personal en la zona de la redada trabaja con las familias, son parte de nuestro programa de educación para inmigrantes”, explicó Martínez. “Se trata de trabajadores migrantes itinerantes que no están fijos en un solo lugar”.

“Al siguiente día de la redada pudimos establecer que unos 600 niños en edad escolar, hijos de inmigrantes que fueron detenidos en la redada y otros que viven en las cercanías de la planta procesadora, no fueron a la escuela porque estaban aterrorizados”, añadió el activista.

Entre las ayudas que brinda el personal de Conexión América se cuentan traductores, y asistencia para procesar donaciones y conectar a las familias afectadas con otras organizaciones.

“ Muchas familias perdieron a la persona que sustentaba el hogar”, puntualizó Martínez.

Las organizaciones añaden que muchos de los empleados de la procesadora de carnes llevan años viviendo en las comunidades cercanasa la planta.

Daños irreparables
En febrero de 2009, The Urban Institute y el entonces Consejo Nacional de La Raza (NCLR) –hoy conocido como UnidosUS– (la principal organización hispana de Estados Unidos) publicaron la segunda parte del informe titulado ‘ Pagando el precio: El Impacto de las Redadas de Inmigración sobre los niños en Estados Unidos’, donde detallan los daños causados por las redadas de ICE, principalmente a menores estadounidenses hijos de padres indocumentados.

El documento explicó los padecimientos vividos por más de 500 niños víctimas de redadas en Colorado, Nebraska y Massachusetts, entre ellos, trastornos mentales serios, condiciones de pobreza y desarraigo familiar de los menores a causa del arresto y deportación de sus progenitores.

La Raza reiteró que los niños son “víctimas de las políticas de inmigración”, puntualizando además que “no son inmigrantes, sino ciudadanos estadounidenses con plenos derechos”.

UnidosUS estima que en el país viven unos 5 millones de niños estadounidenses con uno o dos padres indocumentados.

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