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Cimbran escándalos sexuales política de EEUU

La caída repentina del ex director de la CIA David Petraeus, de 60 años, después de reconocer una relación extramarital con su biógrafa, Paula Broadwell, se suma a la lista de escándalos sexuales en la clase política estadounidense de los últimos años.

En 2011, el Representante de Nueva York Anthony Weiner envió a través de Twitter una foto de su pene. Al darse cuenta de su error, el congresista, quien es casado, dijo que su cuenta había sido hackeada. Sin embargo, 10 días después confesó haber enviado la foto y tenido relaciones en línea con seis mujeres distintas.

El ex Gobernador de Carolina del Sur Mark Sanford salió de su casa el 18 de junio de 2009, y dejó de contestar su celular y su correo por casi una semana. Después de que se barajara distintas explicaciones, el ex Mandatario local admitió que había ido a visitar a una argentina, con quien mantuvo un romance durante un año.

En 2009, el senador por Nevada John Ensign admitió, abruptamente, haber tenido un romance con un miembro del personal de la campaña anterior, Cindy Hampton, entre diciembre de 2007 y agosto de 2008. Sigue sin estar clara la razón de la confesión, pero el republicano aseguró que la familia Hampton lo había intentado extorsionar.

Después de meses de negar las acusaciones, el candidato a la vicepresidencia John Edwards confesó haber tenido una aventura con una mujer llamada Elizabeth Hunter. En un extraño giro de la trama, Edwards, cuya esposa Elizabeth había sido dignosticada con cáncer incurable, negó ser el padre del hijo de Hunter, hasta que en 2010 lo confesó.

Una investigación realizada por el diario Detroit Free Press mostró una larga serie de mensajes de texto entre el entonces Alcalde de Detroit, Kwame Kilpatrick y la oficial de la ciudad, Beatty Christine, dejando al descubierto una relación romántica. Ambos se encontraban casados al momento en que se hicieron las acusaciones.

El senador republicano David Vitter, un defensor acérrimo de la abstinencia y la prohibición constitucional sobre el matrimonio homosexual, aparentemente no tenía ningún problema con la prostitución, ya que su número de teléfono se reveló en una lista de una compañía llamada «Madame D.C», que ofrece un servicio para clientes adinerados.

Después de 28 años de trabajar como servidor público, el senador Larry Craig había tenido una carrera distinguida. Pero en 2007, fue arrestado por conducta lasciva en un baño del aeropuerto de Minneapolis. Craig nunca se recuperó del escándalo después de que se dieron a conocer los detalles del reporte policial.

Como Gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer se había comprometido a tomar medidas enérgicas contra la corrupción. Irónicamente, fue su decisión de permitir el uso de escuchas telefónicas en las investigaciones que condujeron a su caída, cuando se le descubrieron cuentas con una agencia de acompañantes.

El ex Presidente Bill Clinton tenía fama de mujeriego, pero cuando su affaire con una becaria de la Casa Blanca se hizo pública, él lo negó rotundamente. Cuando las pruebas se hicieron abrumadoras, incluyendo el vestido azul de Monica Lewinsky manchado de semen, Clinton confesó, lo que desató un juicio político del que posteriormente fue absuelto.

Ampliamente considerado como uno de los demócratas más inteligentes, Barney Frank, el primer miembro abiertamente gay del Congreso, casi deshizo su carrera en 1989 cuando contrató a un prostituto y le permitió vivir en su casa. Sin que Frank lo supiera, el hombre utitlizo su casa para atender a otros clientes por un tiempo.

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