¿Comes hamburguesas? De 25 cadenas de comida  rápida, sólo dos sirven carne sin antibióticos

¿Comes hamburguesas? De 25 cadenas de comida rápida, sólo dos sirven carne sin antibióticos

Hamburguesas

Solamente dos cadenas de hamburgueserías se salvan con una nota de A ( Shake Shack y BurgerFi). El resto obtuvo una nota de D- o F en el nuevo informe fruto de una colaboración entre el Natural Resources Defence Council, Consumer Reports, Center for Food Satefy y otros grupos.
Las notas se corresponden con la cantidad de antibióticos que contiene la carne de res que compran a sus proveedores estos establecimientos. El informe también tiene en cuenta la transparencia en sus progresos a la hora de reducir el consumo de antibióticos. “Cuando los principales restaurantes se comprometen de forma voluntaria a reducir el uso rutinario de antibióticos en sus redes de abastecimiento, pueden propagar mayores cambios en las prácticas en la industria de la carne”, señala el informe.
La reducción del uso rutinario de antibióticos puede ayudar a ralentizar la difusión de bacterias resistentes a los antibióticos, algo crucial para que continúen siendo útiles para tratar las infecciones en los humanos y los animales. “Muchas compañías se han comprometido a acabar o restringir el uso de medicamentos en los pollos. Desafortunadamente, en lo que se refiere a la ternera y el cerdo, hemos visto muy pocos cambios significativos”, añade. El pollo solo cuenta por el 6% del uso de antibióticos en la industria de la carne, frente al 43% de la carne, según Consumer Reports.
No es suficiente
Aunque el papel de las empresas es crítico para atajar la crisis que supone que los antibióticos dejen de ser efectivos, no es suficiente. Las entidades que forman esta alianza piden a la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) que se involucre y regule el uso de antibióticos en la agricultura prohibiendo el uso rutinario de algunos antibióticos que se toman para prevenir enfermedades y también estipulando objetivos claros.
Existe cada vez más conciencia sobre la mutación de las bacterias en cepas resistentes a cualquier tratamiento, las llamadas superbacterias que se crean en buena parte por el abuso del consumo de antibióticos por parte de los seres humanos, incluso por un simple resfriado. Pero también por su empleo masivo en las granjas, donde son usados como factor que ayuda al crecimiento al prevenir enfermedades. De esta forma, el ganado cumple su ciclo hasta el matadero más rápido.
Esta mayor conciencia se refleja en las ventas de carne libre de antibióticos, que crecieron un 29% cada año entre 2011 y 2015 (frente a un 5% de la carne convencional) según un informe de la consultora Nielsen de 2016.
“En la primera etapa de sus vidas, la mayoría de las vacas viven al aire libre, y no suelen recibir antibióticos. Sin embargo, cuando se les traslada a la unidad de engorde viven muy confinados y reciben una dieta rica en maíz y soya. La dieta natural de las vacas es la hierba. La ingestión de grano predispone al ganado a abscesos en el hígado y otras infecciones. El sistema confía en los antibióticos para atajar estos problemas”, señala Jean Halloran, de Consumer Reports.
La FDA lanzó en 2017 normas para prohibir que los antibióticos se usasen para la promoción del crecimiento de animales. Además, estipuló que los granjeros debían obtener recetas de los veterinarios, en lugar del acceso libre como ocurría hasta el momento. Sin embargo, los expertos creen que las normativas de la FDA contienen numerosos resquicios legales que permiten que los granjeros continúen usando antibióticos para prevenir las enfermedades incluso si los animales no muestran síntomas de enfermedad.
La creciente resistencia de las bacterias a los antibióticos causa unas 23,000 muertes al año en EEUU, según los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC).

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