CON FRANQUEZA

CON ADMIRACION, A LA QUERIDA MEMORIA DE LA PROFESORA MARIA DE JESUS RIVERA CORRAL

Hace tiempo que los profesores de primaria, secundaria y preparatoria de toda la Repñblica Mexicana dejaron de ser personas importantes en el seno familiar y se convirtieron en eso que llaman burócrata, empleado de gobierno y en muchos casos en un ser sólo interesado en ganarse la vida y dispuesto a irse a la huelga con fines polílticos.

Hay quienes aseguran que un buen porcentaje de los profesores o de los estimados maestros mexicanos, dejaron de interesarse en su trabajo, bajaron su profesionalismo y muchos de ellos se volvieron “porros” políticos, taxistas y vendedores ambulantes, debido a que sus ingresos son sumamente raquíticos.

Claro estamos viviendo el nuevo milenio, tiempos en los que no hay dinero que alcance para nada, pero hace 40 años, la Secretaría de Educación Pública, contaba con mejores educadores y con un grupo muy especial de maestros, llamados rurales, esos que siempre estaban bien dispues-tos a educar por amor a la camiseta e ir a las comunidades Tarahumaras, a los Tepehuanes y a varias regiones que aún a la fecha, se encuentran prácticamente marginadas y alejadas de la modernidad, poblados a los que sólo se llega a caballo y a pie.

Hasta esos lugares llegaron los auténticos maestros para impartir sus clases y dar educación a los niños más pobres del país, por un salario prácticamente miserable. Ahi en esos pueblos aun no hay luz, ni drenaje, ni servicios básicos, mucho menos un doctor o una pastilla para el dolor de muelas, pero hasta allí llegaron los esforzados maestros, los que amaban su profesión y a los niños.

En aquel entonces el profesor era una persona importante para sus alumnos, para sus familias y para toda la comunidad, ya que se alejaba de su casa y de su familia, para perderse entre las montañas y llegar a sitios bien alejados a educar a unas criaturas, que en ocasiones acudían a la escuela sin ganas, sin desayunar, sin bañar, con la ‘panza de farol’ y la mayoría sin ropa y zapatos.

A mi me consta cómo maestros, como las profesoras Maria de Jesús y Virginia Rivera Corral, originarias del estado de Durango, gastaban hasta la mitad de sus ingresos en la compra de cartulinas, colores, plastilinas, cuadernos, lápices y demás accesorios escolares, para que los niños contaran con material didáctico de más fácil aprendizaje y aparte repartían cuadernos y lápices entre aquellos que no tenían nada.

Muchas veces las miré en las noches desvelarse hasta bien entrada la madrugada preparando el material que llevarían a la escuela al día siguiente, ya que eran unas personas tan entregadas a su profesión, tan íntegras y tan dedicadas en esforzarse en dar lo mejor de ellas, que no tenían horario de entrada y salida, ya que prácticamente estaban una o dos semanas en los poblados, dentro de los planteles, a donde acudían algunas madres de familia para llevarles una gordita o un plato de frijoliltos y hacer menos difícil la vida de los profesores.

Por viajar a impartir clases en esos pueblos tan alejados de la modernidad, no había recompensas o viáticos, como los que se sirven los funcionarios públicos actuales, tampoco había vigilancia estrecha sobre sus actividades y la verdad no hacía falta porque los maestros de antes, trabajaban por amor a los niños y cariño a su carrera, a pesar de los sueldos de miedo que recibían y que los obligaba a quedarse en las mismas escuelas o en alguna casa que se disponía especialmente para recibir a los profesores, hasta los miraban con respeto y les platicaban los problemas comunales y hasta personales, en busca de algún consejo de alguien estudiado.

Ha pasado el tiempo, las jóvenes maestras se hicieron adultas, dejaron sus mejores años en las comunidades rurales e incluso se les recuerda con cariño, porque ambas ya pasaron a mejor vida. Ahora quedan muy pocos maestros rurales y los pueblos que antes estaban incomunicados ahora están peor, como es el caso de la comunidad Tarahumara y de la Tepehuana. A diferencia de los tiempos actuales como los maestros de Oaxaca o de San Luis Potosí que se pueden estar tres, cuatro o cinco meses de huelga, sin importar el daño que se ocasiona a los escolares.

Los maestros de ahora, con todo respeto, no todos, no se parecen a los maestros de antes, yo aún recuerdo a mi maestro de sexto grado, Carlos González, un hombre que parecia militar, muy estricto, siempre de traje, con el pelo cortado estilo “casquete corto” y vaya que era exigente, tal vez por eso siempre lo recuerdo con aprecio y gratitud, aunque debo recono-cer que ahora los maestros acostumbran tatuarse hasta el nombre de la persona amada, ponerse aretes hasta en la lengua y otras partes del cuerpo, dejarse el cabello largo, hasta se hacen trensitas o se lo pintan de rubio, dorado o se hacen rayitos, se ponen huareches, se pintan las unas de negro, llevan pantalones rotos y se miran ridículos en muchos casos.

Es obvio que estos profesores, los chambones, lejos de cumplir su mi-sión, se han convertido en actores o títeres de su líder sindical, es también obvio que no dan clases en instituciones privadas, bilingues o de alto prestigio, donde no dejan entrar a impartir cátedras a personas que parecen limosneros, que han perdido el cariño y el respeto a la profesión, pero sobre todo que son unos ignorantes.

Sería conveniente que el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, desregulara la educación y diera libertad a los gobiernos de los estados de vigilar el buen desarrollo de la educación, igual que aquí en Estados Unidos, donde los distritos escolares son independientes y reciben dinero de acuerdo al número de alumnos y se miden los logros a través de diversas pruebas, por lo que reciben ingresos por parte del gobierno local y federal.

Aquí en Estados Unidos los maestros aún son vistos con respeto, se les reconoce por su manera de vestir y comportarse, se distinguen de la mediocridad, en México se puden recuperar los viejos valores y hacer del magisterio una profesion digna y bien pagada, porque la educación no tiene precio

VOTAR POR HILARY CLINTON ES VOTAR EN

CONTRA DE LA COMUNIDAD LATINA

NO hay que ser brujo, ni adivino, sólo basta remitirse a la historia política de los Estados Unidos para saber que los peores castigos que impone inmigración, como la separacion familiar, la desaparición de la 245-I, los castigos de tres y 10 sin poder regresar, que los matrimonios se separen y los cónyuges no puedan arreglar en USA sino en sus países de origen luego de estar ahí entre seis meses y un año, fueron propuesta del presidente Bill Wlliam Clinton.

La senadora Clinton, esposa del ex mandatario y actual precandidata del Partido Demócrata a la presidencia de este país, no se ha pronunciado en ningún momento a favor de una reforma migratoria, porque el electorado de este país, no está de acuerdo en ello y exigen que todo inmigrante esté en los Estados Unidos de manera legal.

Sólo el senador republicano John McKain, se ha pronunciado en favor de una reforma migratoria e incluso presentó un proyecto de ley que fue vetado por el Partido Demócrata; esta información muy importante para usted, que piensa que los demócratas son aliados de los hispanos y de los migrantes, lo cual es mentira.

Debe saber que la reforma migratoria mas grande que ha llevado Estados Unidos a cabo, fue realizada por el presidente republicano, si del Partido Republicano, Ronal Reagan, un hombre fuera de serie, una persona con gran sentido humano a quien muchos mexicanos le deben estar legalmente en este pais.

Los votante de este pais, tenemos la obligacion de participar en los procesos electorales, porque el ejercer el voto, es ejercer el máximo derecho que nos otorga la Constitución de los Estados Unidos de América y hasta la próxima.

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