Condenan a 15 años de cárcel a expolicía que mató a un joven afroestadounidense en Texas en 2017

Condenan a 15 años de cárcel a expolicía que mató a un joven afroestadounidense en Texas en 2017

Condenan

Un jurado de Texas sentenció la noche de este miércoles a 15 años de prisión a un exoficial de policía por la muerte a tiros de un adolescente de raza negra desarmado en un suburbio de Dallas. El jurado deliberó durante 12 horas antes de decidir el destino del ex oficial de Balch Springs Roy Oliver.
Además de la pena de prisión, impuso una multa de 10,000 dólares. Oliver fue condenado por asesinato el martes por el mismo jurado por el asesinato del estudiante de primer año de secundaria Jordan Edwards, de 15 años.

En la sesión, el expolicía fue absuelto de dos cargos menores de asalto agravado y asalto con arma mortal.
El 29 de abril del año pasado, disparó contra un auto lleno de adolescentes, diciendo que creía que se estaba moviendo agresivamente hacia su pareja.
La fiscal de distrito del condado de Dallas, Faith Johnson, describió a Oliver como un “asesino de azul” que violó su juramento de proteger a los ciudadanos. Los fiscales buscaron una sentencia de por lo menos 60 años mientras que la defensa argumentó por 20 años o menos.
Johnson dijo que deseaba que la sentencia de Oliver fuera mucho más larga, pero respetó la decisión del jurado y se dio cuenta de que un veredicto de culpabilidad para un oficial es raro en los tiroteos policiales.

Testimonio crucial de su compañero de patrullaje

Alrededor de las 11:00 pm del día en que ocurrió el incidente, Oliver y otro oficial respondieron a llamados de consumo de alcohol por parte de menores de edad en una fiesta. Mientras estaban en la residencia buscando al propietario, escucharon lo que creían que eran disparos cerca, dijo la policía.

Un oficial fue al área donde escuchó los disparos, y Oliver fue a su patrulla y tomó su rifle, según quedó registrado en una orden de arresto de la Oficina del Sheriff del Condado de Dallas.
El oficial que estaba con Oliver, Tyler Gross, vio un Chevrolet Impala dando marcha atrás y repetidamente ordenó que se detuviera. Luego se acercó al vehículo desde el lado del pasajero con su arma desenfundada, dijo la policía.
El vehículo se detuvo y luego se movió lentamente hacia adelante mientras el oficial golpeaba la ventana de la puerta del pasajero, rompiéndola, dijo la orden de arresto.
Expulsado del Departamento de Policía de Balch Springs tras el incidente, Oliver argumentó frente a la corte que vio moverse el vehículo hacia su compañero y “creyó que estaba en peligro”, por lo que abrió fuego varias veces e impactó contra Jordan Edwards, que estaba sentado en el asiento del copiloto.
Precisamente fue el compañero de patrulla de Oliver quien desmontó la teoría del peligro, ya que en su testimonio dijo que “nunca” temió por su vida ni sintió la necesidad de utilizar su arma.
La fiscalía describió al acusado en su informe como una persona fuera de control, que estaba buscando “una razón para matar”, por lo que determinaron que su disparo al automóvil no era razonable.
De acuerdo con documentos judiciales citados por la AP, la fiscalía argumenta que Oliver tiene un historial de comportamientos violentos o perturbadores, y que perteneció a un grupo llamado “Caucásicos en efecto” cuando estaba en la escuela y odiaba a quienes no fueran blancos. También dibujó esvásticas en lugares públicos.
En el instante en el que el juez dictaminó el veredicto, la familia del menor suspiró y se mostraron “agradecidos” por la decisión del jurado.
Charmaine Edwards, la madre del difunto, dijo que hubiera preferido una sentencia de 25 a 30 años para el asesino de su hijo. “Realmente puede volver a ver la vida después de 15 años”, dijo. “Y eso no es suficiente porque Jordan no puede volver a ver la vida”
El gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, fue criticado en aquel momento por su silencio pero hoy escribió en su cuenta de Twitter personal que “esta es una vida que nunca debió haberse quitado”
Pocos agentes de policía son juzgados por muertes por disparos, y aún menos son condenados. La mayoría de las muertes por tiroteo, incluyendo la de Philando Castile en Minnesota y la de Alton Sterling en Louisiana, han terminado en absoluciones o sin cargos a pesar de las protestas nacionales condenando la brutalidad policial.

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