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Cuatro lecciones que nos deja la crisis …Toma nota para manejar mejor tu dinero

Las situaciones más difíciles suelen ser nuestras grandes maestras y esta crisis financiera no es la excepción. Si aprendes las lecciones que nos ha dejado, podrás invertir y manejar mucho mejor tu dinero ahora y a largo plazo.

¿Invertir ahora?

Aunque a primera vista pueda parecerte una locura dada la caída sufrida por la bolsa, éste es un buen momento para comenzar a invertir. Los expertos nos explican por qué.

En primer lugar, los precios de las acciones se han reducido considerablemente en los últimos meses. Y aunque esto no apunta a un rápido rebote, el dinero que inviertas ahora tiene muchas más posibilidades de obtener mayores ganancias a futuro que si lo hubieras invertido antes de la crisis.

En segundo lugar, ya tienes una idea mucho más exacta de los riesgos reales que implica invertir. Las personas que incursionan por primera vez en el mercado de valores durante una economía en expansión pueden dejarse llevar por un falso sentido de seguridad. Saben que una caída drástica puede suceder pero, por lo general, la posibilidad de que les suceda a ellos les parece remota.

En la actualidad, sin embargo, cualquiera puede darse cuenta de que el riesgo es real, puede resultar devastador, y hay que respetarlo. Y este hecho puede llevar a muchos a sacar conclusiones equivocadas, como asumir que las acciones son demasiado riesgosas y que las únicas opciones para lograr sus metas financieras son inversiones más seguras como los certificados de depósito asegurados por el FDIC, por ejemplo.

Pero esto, sencillamente, es una exageración. El riesgo forma parte de cualquier inversión y de la vida misma. Eliminar el riesgo significa eliminar oportunidades. La clave es comprender cuánto riesgo puedes asumir y tratar de controlarlo.

A continuación enumeramos cuatro lecciones que nos ha dejado esta crisis y cuya enseñanza debes aplicar ahora y en los años venideros.

1. El éxito financiero va más allá de la inversión en acciones

Con los altos niveles de retorno de las acciones durante las décadas de los 80 y 90, e incluso después de la recuperación tras la caída de las empresas punto-com, se hizo muy fácil asumir que se podía lograr un retiro seguro con un mínimo de ahorros, confiando en el efecto acumulador de las ganancias obtenidas con las acciones a través de los años. Siempre fue una pobre estrategia de inversión, pero recién ahora los inversionistas comienzan a darse cuenta de su error.

A la hora de crear un futuro financiero estable, el ahorro es tan o incluso más importante que la inversión en el mercado bursátil. Nunca podemos estar absolutamente seguros de las ganancias que obtendremos con las acciones ni tendremos control total sobre el desempeño de las mismas. Pero sí podemos tener mucho más control sobre cuánto ahorramos. El ahorrar más ofrece dos grandes ventajas:

– No hay que invertir tan agresivamente en el mercado para lograr las metas financieras.

– Se crea un colchón de seguridad en caso de posibles caídas del mercado.

2. La sencillez es la mejor opción

Sobre todo para los que comienzan a invertir ahora, es preferible alejarse de inversiones demasiado sofisticadas. De hecho, mientras más complicada sea tu estrategia de inversión, más posibilidades hay de que algo vaya mal, y más difícil te resultará supervisar y mantener las cuentas.

Una mezcla simple de acciones, bonos y fondos mutuos, inteligentemente diversificados, te puede dar muy buenos resultados a largo plazo.

3. Ten siempre en cuenta la posibilidad de estar equivocado

Si algo quedó claro con la reciente burbuja del mercado hipotecario, es cuán segura estaba la gente de que los precios de las casas seguirían subiendo y subiendo indefinidamente. Hasta que la burbuja reventó sorprendiendo a la mayoría.

Por lo tanto, al invertir, es muy importante que revises tu estrategia periódicamente y analices tus opciones. ¿Son realistas tus expectativas? ¿Hay algún factor que has pasado por alto? ¿Qué puede fallar? En ese caso, ¿cuáles serían las consecuencias? Y lo más importante, ¿te interesa ese tipo de inversión porque se adapta a tu estrategia y a tus metas, o porque es la inversión “del momento”?

4. No a los excesos

Ni demasiada euforia cuando todo va bien, ni demasiada negatividad en los malos momentos.

Cuando todo marcha bien y la economía y los mercados están en alza, es fácil dejar que un falso optimismo nuble tu buen juicio y comiences a invertir más en acciones, y en acciones no tan seguras. En otras palabras, comienzas a asumir más riesgo, aunque en ese momento ni te des cuenta. ¿Cómo puedes pensar en riesgos cuando el mercado sube y sube?

Si el proceso se invierte y los mercados y la economía comienzan a desmoronarse, el pesimismo empaña tu estado de ánimo. Convencido de que las cosas se pondrán aún peor, vendes tus acciones y te refugias en aquellos tipos de inversión más seguros que ni te interesaban en el pasado (bonos, fondos del mercado, certificados de depósito…). ¿No es preferible retirarse del mercado si todo se inclina a la baja? Aquí incurres en otro error: puedes vender en el momento equivocado y te pierdes la recuperación o rebote cuando éste ocurra.

Ambos tipos de reacciones son naturales. Después de todo, somos seres humanos. Pero para nadie es un secreto que los mercados y las economías tienen ciclos y altas y bajas. Así que, idealmente, debes establecer una estrategia que tenga en cuenta estas fluctuaciones y resistas la tentación de abandonarla según tus impulsos o emociones. No hay fórmulas infalibles, pero si evitas los excesos estarás mejor protegido en los malos momentos y en mejor posición para aprovechar la recuperación del mercado cuando esta ocurra.

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