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Cuidado con el glaucoma . . . Es la segunda causa de ceguera

El glaucoma, enfermedad irreversible de la vista y asociada a daños en el nervio óptico producidos por la presión ocular, se ha convertido en la segunda causa de ceguera. En su modalidad más habitual (glaucoma de ángulo abierto) no produce dolor, ni síntomas.
Factores de riesgo
Según los manuales médicos, el glaucoma es una enfermedad ocular que general un daño en el nervio óptico, que es el que lleva la información del ojo al cerebro, y que puede causar la pérdida total de la visión.

El glaucoma suele producirse cuando la presión intraocular (PIO) comprime las fibras nerviosas produciendo pérdidas en el campo de visión, que comienzan siendo laterales y avanzan hacia el centro del ojo, de forma que hay pacientes que tienen la impresión de ver a través de un tubo.

Esta presión se produce debido a un líquido que se genera de forma natural en el interior del ojo, llamado humor acuoso, que cuando se acumula en cantidades excesivas o no se evacua en las proporciones necesarias, aumenta la tensión del nervio, pudiendo originar el glaucoma.
El glaucoma, enfermedad irreversible de la vista y asociada a daños en el nervio óptico producidos por la presión ocular, se ha convertido en la segunda causa de ceguera. En su modalidad más habitual (glaucoma de ángulo abierto) no produce dolor, ni síntomas.
Factores de riesgo
Según los manuales médicos, el glaucoma es una enfermedad ocular que general un daño en el nervio óptico, que es el que lleva la información del ojo al cerebro, y que puede causar la pérdida total de la visión.

El glaucoma suele producirse cuando la presión intraocular (PIO) comprime las fibras nerviosas produciendo pérdidas en el campo de visión, que comienzan siendo laterales y avanzan hacia el centro del ojo, de forma que hay pacientes que tienen la impresión de ver a través de un tubo.

Esta presión se produce debido a un líquido que se genera de forma natural en el interior del ojo, llamado humor acuoso, que cuando se acumula en cantidades excesivas o no se evacua en las proporciones necesarias, aumenta la tensión del nervio, pudiendo originar el glaucoma.
Qué pruebas debes hacerte
Con motivo del Día Mundial del Glaucoma, que se celebró el 12 de marzo pasado, AGAF hizo un llamamiento sobre la necesidad de que este problema sea reconocido como enfermedad crónica y neurodegenerativa, y reivindicó la importancia de mejorar su detección precoz y la atención a los afectados.

Para la presidenta de AGAF, Mercedes Blázquez, “teniendo en cuenta que el glaucoma no suele presentar síntomas hasta que ya está muy avanzado, es clave hacer un diagnóstico precoz para evitar que evolucione con consecuencias más graves como la ceguera”.

Luis Fernández-Vega, catedrático de Oftalmología de la Universidad de Oviedo (norte de España), advierte por su lado de que la pérdida de visión producida por el glaucoma es irreversible y resalta la realización de «revisiones periódicas, cada tres o cuatro años y a partir de los 40», como mejor prevención para evitar la ceguera.

El especialista explica que se está estudiando la incidencia de factores genéticos y se sabe que ciertas características anatómicas del ojo pueden estar relacionadas con su aparición, pero el principal desencadenante es la edad del paciente.

Una vez diagnosticado, existen diferentes opciones para mitigar los efectos del glaucoma -aunque la visión que se haya perdido antes de comenzar el tratamiento no puede ser recuperada-, como el láser, la cirugía y los colirios. Estos últimos son los más utilizados y están diseñados para reducir la producción de humor acuoso y facilitar su expulsión.

Como se ha referido, este humor acuoso contribuye a que la (PIO) sea elevada, si bien no todas las personas que padecen ese problema desarrollan posteriormente glaucoma.

Fernández-Vega explica que el glaucoma crónico de ángulo abierto, que es el más común y suele darse a partir de los 60 años, «desconcierta a muchos de los que lo padecen porque en sus fases iniciales no produce ningún síntoma, y cuando empiezan a notar puntos ciegos en la visión, el daño del nervio óptico ya es importante”.

Los síntomas de la segunda variante de glaucoma, agudo y de ángulo cerrado, son un enrojecimiento del ojo, dolor intenso y la visión borrosa. Además, puede presentarse acompañado de náuseas, vómitos y cefalea.

A pesar de las advertencias reiteradas de las autoridades sanitarias sobre las ventajas de las revisiones para la prevención de enfermedades tan relativamente fáciles de detectar con anticipación como el glaucoma, agrupaciones de expertos como la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV) lamentan que se la población no tenga la disciplina preventiva oftalmológica equivalente a la que afecta a las enfermedades comunes.

“Mientras que en otras parcelas de la salud, la población tiene adquiridos hábitos en torno a revisiones periódicas, anuales por ejemplo, en el caso de la salud visual esto se cumple en menor medida”, precisó el doctor Francisco Gómez-Ulla, presidente de la SERV durante un congreso celebrado hace unas semanas en Santiago de Compostela (noroeste de España).

“La población debería saber que la salud visual ocupa un lugar fundamental en una buena calidad de vida”, agregó el oftalmólogo.

Otro problema distinto en relación con la salud visual es el de las pruebas para detectar posibles anomalías.

Durante un encuentro de expertos en Londres en los primeros días de marzo sobre el glaucoma, se propuso un nuevo método tecnológico que podría facilitar la detección precoz de esa enfermedad.

Gay Mary Verdon-Rose, investigadora del Hospital Oftalmológico Moorfields (Reino Unido) explicó las ventajas que aportaría el test Moorfields DMT, un sistema simple y poco costoso de detección de la reducción del campo visual que produce el glaucoma, como alternativa al uso de aparatos complejos y caros que sólo se pueden encontrar en los hospitales y centros de especialidades.

Verdon-Rose dijo que, con el test Moorfields DMT, «el propio médico de cabecera dispondría de una herramienta para diagnosticar o descartar el glaucoma, con lo que se reduciría el tiempo de espera para iniciar el tratamiento».

Con este novedoso sistema de diagnóstico, que aún se encuentra en fase de desarrollo, el paciente debe detectar el movimiento, a través de la pantalla de un ordenador, de una serie de pequeñas líneas que parpadean. Utilizando el ratón del ordenador, la persona que se somete a dicha prueba debe señalar las líneas que comienzan a moverse de forma intermitente para que el facultativo pueda valorar la amplitud de su campo de visión.

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