Cuide la alimentación de sus  hijos estas vacaciones

Cuide la alimentación de sus hijos estas vacaciones

Cuidar Alimentación

Una dieta balanceada es fundamental en cualquier etapa de la vida humana, sin embargo la alimentación de los niños en edad escolar tiene un papel muy importante, ya que contribuye a su sano desarrollo y crecimiento, además de proporcionarles la energía suficiente para realizar actividades.
Al llegar la anhelada época de vacaciones los padres suelen modificar la rutina diaria, y con ella el tipo de alimentación y los horarios de consumo de los niños, lo que afecta el bienestar, crecimiento y adecuado desarrollo.
Según Diana Aguilar, Nutricionista Dietista de la Universidad Nacional de Colombia “cuidar la alimentación en edad infantil es determinante para mantener un adecuado estado nutricional en los pequeños, ya que durante la infancia se da el proceso de formación, no solamente de tejidos, sino también de hábitos que determinarán la salud en la edad adulta”.
Aunque las vacaciones son un tiempo de descanso y relajación, esto no debe significar aumento de peso o desorden en las comidas de los niños. Por ello, brindarles las cinco comidas diarias (desayuno, onces, almuerzo, merienda y cena) es fundamental para asegurarles una sana nutrición.
Es necesario brindar al menor las cinco comidas reglamentarias en una horario establecido, para que el aporte calórico este distribuido en un 25, 35 y 25 por ciento en las comidas principales y un 15 por ciento en las dos comidas intermedias.
“Lo ideal es que en las tres comidas principales el niño tenga en su plato verduras en un 50 por ciento, proteína de origen animal en un 25 por ciento y carbohidratos en el 25 por ciento restante. Esto contribuirá a un buen estado de salud y a mejorar el desarrollo de su sistema neurológico”, explicó Ángela Martínez, Médico Pediatra de la Universidad del Rosario.
Ciertamente, la temporada de vacaciones es una oportunidad para introducir nuevos alimentos en la dieta de los pequeños, ya que los padres cuentan con más tiempo para realizar recetas nuevas y planificar meriendas saludables.
“Además de estar en un periodo de crecimiento acelerado, los niños están en constante actividad durante el día, por ello las meriendas son vitales para reforzar su energía, y la importancia de la planificación antes de salir de casa radica en cubrir sin contratiempos aquellos requerimientos alimenticios necesarios para cada etapa”, comentó Aguilar.
Los adultos son los encargados de generar un ambiente apropiado para la buena nutrición de los pequeños, porque además de ejemplificar con una dieta balanceada, son quienes pueden brindar conocimientos de nutrición y generar un adecuado ambiente.
“La buena alimentación de los padres o adultos responsables del menor, es sin duda uno de los factores con mayor influencia para la adecuada nutrición de los niños, ya que el ejemplo es la mejor enseñanza para ellos. Comer en familia, sin factores distractores como la televisión o los celulares y compartir estos momentos juntos también favorece la buena alimentación”, afirmó Martínez.
Desde edades tempranas La primera etapa del desarrollo físico, psíquico y social de la persona es la infancia, y la alimentación es uno de los factores más importantes que determina el crecimiento y desarrollo de los niños.
Hay que tener en cuenta que en la infancia es cuando se comienzan a formar los hábitos alimentarios que, correctos o no, se mantendrán durante toda la vida.
La población infantil es un grupo especialmente vulnerable a desequilibrios nutricionales, pero también especialmente receptivo a cualquier modificación y educación nutricional por lo que la merienda y el almuerzo pueden y deben ser, una oportunidad para que en el día a día las niñas y niños conozcan de forma práctica las recomendaciones para una alimentación y nutrición saludable, para mantener una buena salud y estado nutricional adecuado mediante la práctica de hábitos alimentarios saludables.

Consejos para lograr una buena nutrición

Brindar una alimentación CESA: completa, equilibrada, suficiente y adecuada.
Utilizar los ingredientes o alimentos preferidos de su hijo, para enmascarar los que no le gustan tanto, enriqueciendo las preparaciones para estimular el apetito y el consumo de alimentos nutritivos.
Ofrecer las porciones de acuerdo a las necesidades del niño y no a las del ojo del adulto porque son muy diferentes.
No utilizar la alimentación como premio o castigo. Ni obligar a que coman todo lo que hay en el plato.
Involucrar a los niños en la selección y preparación de las comidas.
Darles embotellada en vez de gaseosas o jugos con azúcar añadida.
Preparar onces divertidas y saludables para incentivar el consumo y limitar la ingesta de dulces o comida chatarra.

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