DESDE MI PUNTO DE VISTA por Hugo Fernando DURAN

Hasta la duda ofende

Es una tristeza que altos funcionarios hispanos se vean involucrados en escándalos de corrupción, fraude, tráfico de influencias y abuso de autoridad, entre otros cargos.

Primero fue la profesora Yvonne González, ex superintendente del Distrito Escolar Independiente de Dallas (DISD), a quien acusaron de fraude y enviaron a prisión por 19 mil dólares que no pudo comprobar, luego le siguio Michael Hinojosa, actual superintendente del DISD a quien señalan como culpable del déficit de más de 50 millones que tiene la Institución y del despido de cientos de maestros y empleados. Más tarde exhibieron a Steve Salazar a quien acusan de ser el primero en pedir boletos que diversas empresas de espectáculos entregan al municipio y la lista puede seguir.

En esta ocasión es el Constable del Precinto 5, Jaime Cortez, quien se ha visto envuelto en una campaña de decomisos de autos, que suman en los dos ultimos anos mas de cinco mil unidades que curiosamente no van a dar al corralón central del Departamento de Policía de Dallas, lo que ha despertado sospechas de corrupción.

Obviamente nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario, aunque en esta ocasión ha sido el propio juez del Condado de Dallas, Jim Foster, quien dijo creer “que es hora de despertar y darnos cuenta que tenemos una situación que está fuera de control”; ya que este decomiso no está regulado y por lo mismo muchos de los propietarios de los vehículos confiscados desconocen el lugar a donde fue llevada su unidad y mucho menos que pueda salir a remate en cuestión de días.

El tambien Constable del Precinto 1, Derek Evans (ex jefe de Cortez) también ha sido involucrado en esta agresiva campaña de decomisos y se sabe que en los últimos dos años, sus agentes han enviado al “corralón” (particular de Milad Nashrallah, propietario de Dowdy Ferry Auto Services) algo así como 9 mil 500 carros, que sumados a los que llevan los agentes de Cortez, superan los 14 mil vehículos, muchos de los cuales fueron subastados sin que sus propietarios estuvieran enterados.

Ante esta situación, Jim Foster reconoció que “tenemos que traer transparencia a una situación que ha sembrado dudas sobre el gobierno del condado de Dallas”, dado que los vehículos retirados “deben estar en un lote central supervisado por el Condado para evitar ‘los rumores’ de que alguien está recibiendo dinero” por facilitar el retiro de autos de la vía pública, aunque la duda ya se sembró y no falta quien piense que éste es un negocio redondo donde muy pocas personas protestan, porque los vehículos confiscados son aquellos que no tienen aseguranza y conducidos por inmigrantes que tambien carecen de licencia de manejo.

Tambien es una pena que los últimos tres Constables del Precinto 5 se han visto en problemas y escándalos de diversa índole, primero fue Aurelio Castillo (a quien le pusieron el sobrenombre del “roba-vacas” y curiosamente es primo de Jaime Cortez), el que se vio envuelto en problemas en 1998 y tuvo que dejar el cargo; le siguió Mike Dupree (amigo intimo de Roberto Alonzo) quien fue despedido por homosexual (dime con quién andas y te diré quién eres) y acoso a uno sus agentes, por lo que Cortez entró al relevo para llevar a cabo su agresiva campaña de decomisos.

En una oportunidad que tuve de estar en las oficinas de Cortez, me comentó de una serie de estadísticas que indicaban que su oficina y sus agentes estaban trabajando a marchas forzadas y los números de trabajos realizados era impresionante; por lo que me reservé el derecho de dudar un poco de la información y no comentar nada al respecto hasta no tener confirmadas dichas estadísticas. Hoy dicen que los números eran inflados por lo que le retirarán a ocho de sus agentes.

El decomiso de 14 mil vehículos llevado a cabo por dos Constables es impresionante, lo malo es que otros Constables o la oficina del Sheriff sigan la misma práctica, como asegura Feliciano Silva, uno de los tres lectores de esta columna quien se puso en contacto para denunciar que hace unos días le confiscaron su vehículo (y no fueron los Constables) “porque estaba contaminando”, en opión de un oficial de la Sheriff Lupe Valdés, quien llamó a una grúa que en cuestión de 10 minutos ya estaba levantando el auto, el cual jamás llegó al corralón central del Departamento de Policía de Dallas, sino a un lugar particular en Garland, a donde llegó Feliciano luego de peregrinar por toda la ciudad buscando su vehículo, lo cual quiere decir que la mala práctica ya se extendió a otras agencias de la ley.

Finalmente deseo inviar un cordial saludo a “El Mismo” y agradecerle que sea uno de los tres lectores de esta columna junto con la ex vice alcaldesa de Dallas Elba Garcia. Hasta la proxima.

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