Desde mi Punto de Vista – 08 09 18 –

– Pérdidas millonarias registran las líneas aéreas por retrasos en salidas y llegadas
– Pasajeros y tripulación desafían lluvias, turbulencias y vientos huracanados para cumplir con los itinerarios de los aeropuertos.

El milagro que se registró en Durango, donde un avión de Aeroméxico con 104 pasajeros colapsó y se vino abajo, sin dejar ningún muerto, pocos heridos y uno que otro lesionado de gravedad, se puede llamar asi, “un milagro”
La maniobra realizada por el capitán Carlos Galván con la cual logró evitar una catástrofe de mayores dimensiones, pone de relieve la estupenda preparación y la excelente pericia que tienen los pilotos mexicanos, los que se ven forzados a volar en condiciones adversas y con tiempos muy limitados porque hay mucho tráfico aéreo.
Hay que destacar que los retrasos aéreos se traducen en pérdidas económicas tanto para las compañías aéreas como para los propios pasajeros, especialmente aquellos que tienen conexiones con otras aerolíneas locales o internacionales.
Al año las compañías aéreas mexicanas e internacionales pierden sumas millonarias por retrasos en salidas y llegadas que tienen enlace o conexión a otros países u otras ciudades, por lo que se obliga a los pilotos a volar en condiciones extremas.
Para los pilotos mexicanos es común volar con lluvia o turbulencias, porque asi se lo exigen los mismos directivos aéreos, e incluso en vuelos internacionales las pérdidas económicas por el estado del tiempo son mayores.
En 2007 me tocó volar de la Ciudad de México a Dallas, la salida del avión estaba programada para las 10 de la mañana lo cual sucedió sin problema alguno y la llegada estaba programada para después del mediodia segun el itinerario.
Sin embargo, despues de las 12 del mediodía se nos informó que el avión se dirigía a Houston proque en Dallas había una severa tormenta y estaban desviando los aviones a otros aeropuertos, asi que nos dirigimos a Houston.
Lo malo del asunto es que el aeropuerto de esa ciudad estaba saturado y nos obligaron a viajar a San Antonio, a donde llegamos después de las 2 de la tarde, y se nos informó que había la posibilidad de bajar y estirar un rato las piernas.
Pero el tiempo empezó a pasar, primero una hora, luego dos y asi se oscureció, las 6 y nada, ni nos dejaban bajar, ni se nos informaba nada y eso que ya llevábamos 4 horas estacionados sin poder movernos para ningún lado.
La gente dentro de la aeronave se empezaba a desesperar; era algo raro para todos, estábamos en el aeropuerto de San Antonio, Texas, teníamos 4 horas arriba del avión y no nos dejaban bajar, no se nos informaba nada y todo empezaba a salirse de la normalidad.
Por fin a eso de las 7 de la noche se nos informó que estaban comtemplando la posibilidd de que regresáramos a México, pero que también estaban esperando a que el tornado que estaba por llegar a Dallas pasara, todo era cuestion de tiempo.
Debo confesar que dentro del avión comenzó la gente a desesperarse, unos querían bajarse, otros querían regresar a México y los menos, nadamás miraban a los otros como caían en el strés y empezaba a cundir la confusión.
La tripulación informó que de acuerdo al Reglamento Internacional de Aviación, toda tripulación debe descansar cada 12 horas, asi como lo hacen los traileros para evitar que manejen cansados y se vayan a quedar dormidos, los pilotos también tienen prohibido estar volando mas de 12 horas.
Lo prudente era regresar a México, decían, mientras que unos pasajaros exigían bajarse porque les resultaba más rápido y económico viajar en grupos de tres o cuatro personas en un taxi desde San Antonio a Dallas, a esa misma noche quedarse en un hotel a cargo de la línea aérea y al día siguiente continuar el viaje.
Otra alternativa era regresar a México y volver a tomar el avión de las 10 am, lo cual no era lógico porque ya estaba vendido ese vuelo.
Lo mas práctico para la aerolínea era esperar a que en Dallas se dieran las condiciones del tiempo para terminar el viaje y asi fue, en punto de las ocho de la noche en medio de una fuerte tormenta nuetro vuelo tomó pista.
En medio de fuertes vientos la aeronave fue alzando el vuelo en medio de un tormento que nos hacía rezar y pedir a nuestro Dios que terminara de llover y nada, truenos, turbulencias y lluvia fue todo el viaje, como una hora hasta Dallas.
Muchos pensamos que no habia necesidad de poner en peligro la vida de tantas personas, sólo por tratar de ahorrar tiempo y dinero, asi como otras cosas que hubiera obligado la cancelación del vuelo o el regreso a México con todos los pasajeros a bordo.
Creo que el piloto del vuelo que colapsó en Durango, fue obligado a despegar en medio de la tormenta y los resultados fueron afortunados, para la magnitud del golpazo, en realidad fue una maravilla, para que todos los sobrevivientas puedan ir por el mundo como testigos de un Milago de Dios
…y hasta la próxima.

Share