Director interino del DHS reconoce que la  separación de familias “no vale la pena”

Director interino del DHS reconoce que la separación de familias “no vale la pena”

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Kevin McAleenan, el nuevo director interino del DHS, dijo este martes que la política de separación de familias “no vale la pena”, al menos “desde la perspectiva de las autoridades”. McAleenan explicó que la indignación que produjo en todo el país el saber que el gobierno de Donald Trump había pedido separar a los padres migrantes de sus hijos supuso “una pérdida de la confianza pública”.

El sustituto de Kirstjen Nielsen, quien dimitió a principios de abril, sin embargo defendió la polémica medida al sostener que la violación de las leyes tiene “consecuencias y (la medida) disuade del comportamiento”. McAleenan pronunció estas palabras en el canal NBC News durante la primera entrevista que ha otorgado desde que llegó a su nueva posición.

El gobierno de Trump fue duramente criticado luego que se supo en mayo del año pasado que estaba separando a menores de sus progenitores en la frontera sur. Las imágenes y testimonios levantó una gran ola de indignación que obligó al presidente a firmar una orden ejecutiva para acabar con esa práctica, que muchos calificaron como inhumana.

El director interino de DHS hizo hincapié en que la intención desde el inicio era “la reunificadión” familiar. Sin embargo, el gobierno se vio obligado por la decisión de un juez federal de San Diego, California, de parar las separaciones y reunificar en plazos claramente definidos a los afectados.
La corte, presidida por el juez Dana Sabraw, estableció un plazo de 14 días para reunificar a menores de 5 años, y de 30 para los jóvenes hasta 18 años. En total, el gobierno reconoció que entre el 5 de mayo y el 26 de junio separó un total de 2,654 familias, pero un reporte del Inspector General del Departamento de Salud y Recursos Humanos (HHS) en enero, habla que las separaciones alcanzaron a miles de familias y comenzaron varios meses antes de lo reconocido.
“Estos procesos iban a reunir a padres e hijos después de la acusación, después del proceso de inmigración, y realmente lo que hizo la orden del juez… fue que eso sucediera más rápido”, subrayó McAleenan. “Y, en realidad, se hizo de manera muy efectiva. Los agentes de la patrulla fronteriza mantuvieron registros muy cuidadosos entre las relaciones entre padres e hijos, y esas conexiones se realizaron de manera muy rápida por parte de Salud y Servicios Humanos que trabajan con el Departamento de Seguridad Nacional”, añadió.
McAleenan también subrayó que Trump no tiene no planea volver a poner en práctica la separación de familias, contradiciendo informaciones en sentido contrario de medios como CNN.
“Creo que el presidente ha dejado claro que la separación familiar no está sobre la mesa y, nuevamente, se trató de una iniciativa de enjuiciamiento de ‘tolerancia cero’ dirigida a los adultos que violan la ley. Más de 2,000 familias se vieron afectadas y fueron separadas durante ese proceso” dijo McAleenan, quien anteriormente se desempeñó como comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza.

CNN publicó este mismo martes que una fuente desde la Casa Blanca confirmó que la “separación familiar de algún tipo aún sigue discutiéndose de alguna manera en los altos niveles de la administración”. Stephen Miller, un consejero del presinte de línea dura en el tema migratorio, es quien lleva las conversaciones.
El sustituto de Nielsen sostuvo que no hará nada ilegal y no cerrará la frontera. Respondía así a la información publicada por The New York Times , según la cual Trump le había ofrecido un perdón presidencial si cerraba la frontera y, por ello, se enfrentaba a algún tipo de consecuencia legal.
“No voy a hacer nada que infrinja la ley. Soy un funcionario de la ley”, dijo McAleenan. “Se me pidió que desempeñara este papel, y lo llevaré a cabo, con un enfoque total en mis obligaciones legales. Dicho esto, nunca me han pedido, nunca se me ha sugerido que haga nada ilegal por parte del presidente o alguien más. Y no lo haría”, remachó.
Kushner prepara un plan migratorio que le entregará a Trump en los próximos días

Hasta ahora se sabe que el proyecto de su yerno y asesor Jared Kushner incluirá seguridad fronteriza, el muro para limitar la entrada por México y un programa de inmigración basado en méritos. No abarcaría la crisis humanitaria en la frontera sur ni la legalización de los 10.4 millones de indocumentados que viven en el país.
El asesor principal de la Casa Blanca, Jared Kushner, dijo este martes que prepara un proyecto de inmigración que le presentará al presidente Donald Trump, su suegro, en los próximos días.
Durante un foro organizado por la revista Time, Kushner indicó que el plan se trata de “una propuesta muy detallada” que incluiría tres temas principales: mejorar la seguridad fronteriza, avanzar hacia un sistema basado en méritos y a la vez mantener “los valores humanitarios” de Estados Unidos.
El anuncio se produce en medio de una crisis humanitaria sin precedentes en la frontera con México, donde miles de inmigrantes principalmente centroamericanos aguardan una oportunidad para pedir asilo tras huir de sus países a causa de la violencia y la pobreza.
El proyecto no incluiría, de acuerdo a los avances ofrecidos por Kushner, soluciones para tratar esa crisis humanitaria ni tampoco para los 10.4 millones de indocumentados que viven en el país.

Un sistema migratorio
basado en méritos
Kushner también señaló que el plan daría mayor énfasis a las calificaciones económicas en vez de las conexiones familiares, una de las ideas que Trump viene empujando desde que llegó a la Casa Blanca en enero de 2017. Es decir, poner fin a lo que define como inmigración en cadena (reunificaciones familiares) y establecer un nuevo sistema basado en méritos.
El consejero dijo además que la iniciativa cuenta con el apoyo de varias facciones de la Casa Blanca, entre ellas del asesor político del presidente, Stephen Miller, un funcionario que lidera la línea dura antiinmigrante del gobierno.
Miller ha sido identificado como uno de los principales gestores de la política migratoria de ‘tolerancia cero’ de Trump que, entre otras medidas, llevó a la separación forzosa de familias en la frontera, restringió el asilo, quitó poderes discrecionales a los jueces de inmigración para acelerar las deportaciones, reabrió más de 350,000 cierres administrativos de deportaciones, aumentó las redadas y aceleró las expulsiones del país.

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