El Doctor Sabe lo que Dice! …Paul D. García, MD, presidente, Asociación de Médicos Mexicano- e Hispano-Americanos (Mexican American and Hispanic Physician’s Association, MAHPA)

En México y muchos países latinoamericanos, las diferencias entre los médicos y los farmacéuticos no siempre están bien definidas, pues la gente muchas veces consulta a su farmacéutico sobre temas de tratamientos de enfermedades pequeñas y grandes.

Para algunos inmigrantes nuevos, la vida en los Estados Unidos puede ser algo agobiante; por ejemplo, hay muchos nuevos sistemas, que incluyen el laberinto de los procedimientos y beneficios de los servicios y seguros médicos, además de las reglas de prescripción de medicamentos de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA). Incluso después de haber pasado varios años en este país, algunas personas talvez quieran ahorrarse los costos de consultar a un médico y traten de curarse con medicamentos que no necesitan prescripción o pidiéndole recomendaciones al farmacéutico. Los profesionales médicos tenemos que ayudar a educar a nuestros nuevos residentes a que comprendan que, al final de cuentas, estas leyes existen para proteger al paciente y ofrecerle la mejor atención y tratamientos médicos posibles.

Existe una diferencia importante entre la función de un médico y la de un farmacéutico, y el paciente y su familia deben estar al tanto de la mejor forma de aprovechar los servicios de ambos profesionales. En los Estados Unidos, los médicos tienen la responsabilidad de cuidar a los enfermos, ayudarles a recuperar la salud y tratarlos de forma profiláctica para prevenir que se enfermen. En el mejor de los casos, trabajamos con pacientes que conocemos: sabemos quiénes son sus familiares y las enfermedades que existen en sus familias o genes, y conocemos lo que los estresa y lo que les ayuda a relajarse. En otras palabras, nuestro trabajo y responsabilidad es aprender todo lo que podamos acerca de nuestros pacientes, para poder brindarles los mejores cuidados con mayor eficacia.

Si el objetivo es que el médico, el paciente, la compañía de seguro médico, el gerente de beneficios de farmacia y el farmacéutico trabajen juntos para lograr la mejor salud de un paciente entonces nuestro sistema de servicios médicos está fallando. Mientras el médico y el paciente se enfocan en lograr y mantener la buena salud, los gerentes de beneficios de farmacia y las compañías de seguro han implementado y continúan implementando tácticas que no están enfocadas en resultados positivos de los pacientes, sino en aumentar las ganancias de las compañías de seguro.

Se ha vuelto muy común que se pida a los médicos cambiar a los pacientes a medicamentos menos caros, porque una compañía de seguro u otra tercera parte no quiere pagar el medicamento prescrito. Queda claro que el médico puede cambiar una prescripción cuando sea necesario, y la mayoría de los médicos generalmente prescriben los medicamento menos caros, siempre y cuando se obtengan los mejores resultados de salud.

Aunque esta interferencia es un problema que se vuelve cada vez más grande para todos los que conocemos la medicina y hemos estudiado durante décadas para ayudar a mantener a la gente sana, existe otra consecuencia mucho más peligrosa, que puede ocurrir cuando el cambio de medicamento ocurre sin que el médico o el paciente lo sepan. En términos simples, al cambiar medicamentos el paciente puede estar poniendo en juego su salud, lo que a la larga puede resultar en mayores complicaciones médicas.

En algunos casos, los médicos están viendo cómo alguna tercera persona cambia a los pacientes a terapias completamente distintitas a la que ellos mismos prescribieron. Además, no todos los medicamentos tienen equivalentes genéricos. Es una batalla entre los que luchamos por mantener sanos a nuestros pacientes y los gerentes de beneficios de farmacia, las compañías de seguro médico y los farmacéuticos, quienes aparentan estar menos interesados en la dosis correcta del medicamento apropiado para el paciente y más interesados en conseguirles el medicamento más barato.

En las noticias aparecen artículos de la forma en que muchas farmacias de venta al público deciden que no vale la pena batallar en contra del fiscal general en un tribunal, y arreglan las demandas pagando decenas de millones de dólares por haber cambiado las terapias (es decir, los medicamentos) de los pacientes. En algunos casos, los acusados hacían esos cambios sin el consentimiento del médico que prescribió el medicamento y sin que el paciente lo supiera. Felicitamos al fiscal general de Texas, Greg Abbott, por su liderazgo en algunas de estas acciones en nombre de todos los texanos y personas que viven en los Estados Unidos.

Para asegurar los mejores cuidados de salud, los pacientes deben hacerles preguntas sobre los medicamentos al médico y respetar lo que el médico decida. En la farmacia, los pacientes deben siempre revisar los medicamentos para asegurarse de haber recibido lo que el médico les recetó y la dosis correcta. Finalmente, los consumidores deben seguir el plan que el médico haya determinado. Sólo los médicos cuentan con conocimientos expertos para determinar lo que servirá mejor para resolver los problemas específicos del estado de salud de cada paciente.

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