<!--:es-->El dolor crónico en la vulva es una realidad para más de 100.000 mujeres en el sudeste de Michigan 
…Chronic vulvar pain a reality for more than 100,000 women in southeast Michigan<!--:-->

El dolor crónico en la vulva es una realidad para más de 100.000 mujeres en el sudeste de Michigan …Chronic vulvar pain a reality for more than 100,000 women in southeast Michigan

…Un estudio de la UM encuentra que el 9,2 por ciento de las mujeres padece vulvodinia

ANN ARBOR, Michigan.— Para más de 100.000 mujeres en sudeste de Michigan el dolor crónico en la vulva, el área en la apertura de la vagina, es tan grave que torna el coito, y a veces el permanecer sentada por períodos prolongados, doloroso si no imposible.

Un nuevo estudio de la Universidad de Michigan, que entrevistó a 2.269 mujeres en el área metropolitana de Detroit, encontró que más del 25 por ciento de ellas ha experimentado dolor continuo en la vagina en algún momento de sus vidas. Sin embargo solo el dos por ciento de las mujeres buscó un tratamiento para ese dolor.

Para algunas el dolor en la vulva puede ser resultado de actividades como el ciclismo, el uso de tampones o el acto sexual, y para otras puede ser un dolor espontáneo y persistente que se prolonga hasta por cuatro décadas.

La vulvodinia se caracteriza por un ardor, la irritación o el dolor agudo cerca de la apertura de la vagina. La localización, constancia y gravedad del dolor varía entre las mujeres. Algunas dicen que sienten una incomodidad leve en tanto que otras afirman que padecen un dolor parecido a una cuchillada.

El estudio, que está disponible en Internet antes de la publicación en la revista American Journal of Obstetrics and Gynecology, encontró que aparte del 9,2 por ciento de las mujeres que había indicado que experimentaban un dolor que corresponde con la vulvodinia, otro 18,9 por ciento de las mujeres indicó que habían experimentado los síntomas de vulvodinia en el pasado.

Eso representa a más de 318.000 mujeres tan solo en el sudeste de Michigan.

“Lo que eso significa para las mujeres de la región es que el dolor en la vulva es común, tiene un problema y sus médicos pueden tratarlo”, dijo Barbara D. Reed, profesora de medicina familiar en la Escuela de Medicina de la UM y autora principal del estudio.

Lo que las investigadoras han encontrado preocupante es que del dos por ciento de las mujeres que han buscado tratamiento para el dolor, el cinco por ciento recibió un diagnóstico de vulvodinia. A muchas mujeres se les dio un diagnóstico equivocado ya sea por infecciones con hongos, o micosis, o por deficiencia de estrógeno y los planes de tratamiento recomendados poco hicieron para aliviar sus dolores, lo cual indica que ésas quizá no sean las causas de sus síntomas.

La meta principal del estudio era adquirir un conocimiento más profundo de los aspectos demográficos de las mujeres que sufren dolor en la vulva que pueda señalar la vulvodinia. Sobre la base de las respuestas a su encuesta las investigadoras pudieron determinar las características étnicas y de edad de las mujeres con el malestar en la vulva, como asimismo la intensidad del dolor que experimentan.

“Con este conocimiento podemos entender mejor cuán cómun es este trastorno y quién tiene probabilidades de ser afectada. Este conocimiento debería ayudar a que los proveedores de servicios médicos estén más preparados para ver mujeres con este problema, y en consecuencia sea más fácil que hagan el diagnóstico más temprano de manera que pueda iniciarse el tratamiento”, dijo Reed.

ENGLISH VERSION

Chronic vulvar pain a reality for more than 100,000 women in southeast Michigan
…U-M study finds that 9.2 percent of women have vulvodynia

ANN ARBOR, Mich. — For more than 100,000 area women, chronic vulvar pain (pain at the opening to the vagina) is so severe it makes intercourse, and sometimes sitting for long periods of time, painful, if not impossible.

A new study from the University of Michigan, which surveyed 2,269 women in the metro Detroit area, found that more than 25 percent of women have experienced ongoing vulvar pain at some point in their lives. However, only two percent of women sought treatment for their pain.

For some, vulvar pain may be caused by activities like biking, tampon use, or intercourse, and for others it can be a persisting, spontaneous pain that can persist for up to 40 years.

Vulvodynia is characterized by a burning, irritation, or sharp pain near the opening of the vagina. The location, constancy and severity of the pain vary among women. Some women say they feel a slight discomfort, while others claim to suffer from knife-like pain.

The study, available online ahead of print in the American Journal of Obstetrics and Gynecology, found that aside from the 9.2 percent of women who reported that they were currently experiencing pain consistent with vulvodynia, an additional 17.9 percent of women reported they have experienced symptoms of vulvodynia in the past.

That factors to over 318,000 women in southeast Michigan alone.

“What this means for area women is that vulvar pain is common, it has a name, and it can be addressed with their physicians,” says Barbara D. Reed, M.D., M.S.P.H, a professor of family medicine at the U-M Medical School and lead author of the study.

What researchers have found concerning is that of the two percent of women who sought treatment for their pain, five percent received a diagnosis of vulvodynia. Many women were misdiagnosed with either yeast infections or estrogen deficiency and the subsequent treatment plans they were recommended did little to alleviate their pain, suggesting these may not be causing their symptoms.

The primary goal of the study was to gain insight on the demographics of women with vulvar pain suggesting vulvodynia. Based on survey responses, researchers were able to determine the ethnicities and ages of those women with vulvar discomfort, as well as the intensity of the pain they experienced.

“With this knowledge, we better understand how common this disorder is, and who is likely to be affected. Knowing this should make it easier for medical providers to expect to see women with this problem, and will therefore make the diagnosis earlier so that treatment can proceed,” Reed says.

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