El presidente Donald Trump y Fox News se van a la guerra

Trump

Colegas de Fox News están padeciendo en los mítines políticos del trumpismo un maltrato similar al que padecieron los periodistas de otras cadenas informativas durante los últimos cuatro años. Burlas. Insultos. Amenazas. Es algo tan inesperado como la guerra que el presidente Trump le ha declarado al que, en rigor, se comportó como un canal oficial de su régimen.
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No se sabe exactamente cuándo empezó a hacer agua el perverso matrimonio. Una posibilidad es que fuera cuando Fox News se negó a darle precios preferenciales a Trump en sus anuncios políticos durante la campaña. El negocio es el negocio. Otra es que fuera por la insistencia por parte de los periodistas que sobreviven en Fox en dar informaciones verídicas. La mayoría de los periodistas renunciaron hace tiempo o fueron despedidos por la cadena para complacer a Trump y a sus seguidores fanáticos que no soportan el más mínimo cuestionamiento de la realidad alternativa que explotan el mandatario y los bufones que ocupan los horarios estelares de Fox News, como Sean Hannity, Tucker Carlson, Lou Dobs y Laura Ingraham.

Pero sin duda el detonante fue la decisión del equipo electoral de Fox News de anunciar que Joe Biden había ganado el estado tradicionalmente republicano de Arizona. Trump disfrutaba todavía la noticia de su triunfo en la Florida cuando Prensa Asociada cantó la victoria de su rival demócrata en Arizona. Univision y Fox News, siguiendo las pautas que les daba el servicio de AP que habían contratado, hicieron lo mismo. Pero Trump estalló en ira y le exigió a Fox News que anulara el anuncio. Los dueños y ejecutivos de la cadena se mantuvieron firmes en su apoyo al equipo de nueve analistas y tabuladores que habían empleado para las elecciones. Y Trump siguió perdiendo Arizona hasta ahora y por siempre jamás.

Desde entonces, el presidente descarriado no para de atacar a Fox News, aun cuando mantiene relaciones con los trúhanes que allí le sirven de caja de resonancia a sus falsedades. “Los ratings diurnos de Fox News han colapsado completamente”, tuitea Trump. “Se olvidaron de quien los hizo exitosos. Se olvidaron del Ganso de Oro”, agrega con el narcicismo que lo caracteriza. Se dice que, cuando deje la presidencia el 21 de enero, Trump podría crear su propia cadena o asociarse con alguna de las que han surgido como monas de imitación de Fox, especialmente en la plataforma digital. Y quiere llevarse consigo a sus “ true believers”, esos millones de estadounidenses a los que él cree haber hipnotizado y convertido en miembros confiables de su culto malvado.
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Es difícil predecir cual será el desenlace de la pelea entre Trump y su otrora amada Fox News, el canal en cuyo programa matutino, Fox and Friends, inició su carrera ¨política¨ propagando el infundio racista de que Barack Obama había nacido en África. Asesores del presidente aseguran que éste está más furioso por su percepción de que Fox lo ¨traicionó¨n que por la humillación de haber perdido las elecciones con el ¨soñoliento Joe¨. No es descartable que use los millones de dólares que está recaudando supuestamente para ¨defender las elecciones¨ con la intención de convertirse en el socio mayoritario de otro medio ultraconservador de los que propagan la ideología del suprematismo blanco que, como he sostenido en este espacio, no es otra cosa que el racismo de toda la vida en Estados Unidos.

Los ataques de Trump a Fox News forman parte de su conflicto incesante con los medios, un rasgo distintivo de su autoritarismo. Desde que era candidato, Trump demostró a todo el que quiso verlo que desdeña la democracia, empezando por el periodismo independiente, que le estorba porque a menudo señala sus incongruencias, embustes y corrupción. Su constante uso de mentiras y denuncias de ¨fake news¨ no es otra cosa que un intento de deslegitimar el estado de derecho para manipular mejor a los ciudadanos y acumular un poder totalmente incompatible con el ejercicio de la democracia.

A diferencia de otras cadenas, sin embargo, Fox News se merece el mal rato que está pasando debido a la guerra sucia que le hace el monstruo que ella engendró. Hago la salvedad con aquellos colegas que, en las condiciones internas más adversas, se han esforzado por mantener ardiendo la llama del periodismo genuino. Y, desde luego, ningún miembro de la cadena se merece los actos de repudio que les están haciendo los idólatras de Trump. Aun así, quienes somos conscientes del inmenso daño que la pareja Trump – Fox News le ha hecho a nuestra democracia y a nuestra convivencia civilizada, tenemos motivos para reservar palco y disfrutar, como gozosos espectadores, la guerra sin tregua que se hacen estos dos enemigos indignos.

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