Si existe una fórmula para ganar la lotería esta mujer la sabe:  increíble historia de la persona más afortunada del planeta

Si existe una fórmula para ganar la lotería esta mujer la sabe: increíble historia de la persona más afortunada del planeta

increible historia de la persona mas afortunada del planeta

Hay una ley sobre cálculos grandes que dice que, dado un tamaño de muestra lo suficientemente elocuente, cualquier evento es posible, incluso si es increíblemente improbable. Lo cierto es que esta propuesta es la única arma para explicar acontecimientos tan alucinantes como los de Joan Ginther.
Dicen que el número de personas que ha ganado más de una vez la lotería en Estados Unidos con premios por encima del millón de dólares se pueden contar con los dedos de una mano. La señora Joan Ginther lo ha hecho en cuatro ocasiones, y una veintena de veces se ha hecho con otros premios menores (del millón de dólares).
Por esa razón, la denominada como “la mujer más afortunada del mundo”, la misma que se hizo con un botín de millones y millones de dólares en un par de años, ha sido motivo de controversia. ¿Se trata de una mente privilegiada, suerte o detrás de esta mujer hay algún tipo de truco o estrategia que se le escapa al resto de los mortales?

Fortuna

En julio del año 2010 aparecía una noticia sorprendente en los periódicos estadounidenses: una mujer de sesenta y tres años llamada Joan R. Ginther había ganado 10 millones de dólares, el primer premio del juego de rasca y gana Extreme Payout de la Lotería de Texas. No era la primera vez, las ganancias acumuladas de Ginther totalizaban unos impresionantes 20.4 millones de dólares.
Tres de los llamados “Golden tickets” los había comprado en Bishop, Texas, una ciudad pequeña y pobre a unas dos horas al norte de la frontera con México. El cuarto boleto lo compró en Kingsville, cerca de Bishop también. Aquellos días, y como se suele apelar casi siempre que se dan este tipo de noticias tan sorprendentes, los medios hablaban de “suerte” o “estrella”.
Incluso un portavoz de la Comisión de Lotería de Texas dijo que “ Joan obviamente nació bajo una estrella de la suerte”, agregando que no sospechaban de ningún tipo de juego sucio.
Más tarde apareció Associated Press para recoger la noticia, y entonces la historia de Ginther se distribuyó a cientos de periódicos en todo el mundo, todos bajo titulares como “la reina de la lotería” o “la mujer más afortunada de la tierra”. Incluso los amigos del misterio, las web dedicadas a lo paranormal y lo oculto, concluyeron que Ginther era una maestra de “las técnicas de visualización”, que más o menos quería decir que las constelaciones se habían alineado perfectamente y que la mujer debía haber rezado con gran determinación.
Lo cierto es que un ganador de lotería en cuatro ocasiones parecía poco probable pero, ¿hasta qué punto era improbable realmente? AP entrevistó a matemáticos. Estos encontraron que las probabilidades de que tal cosa ocurriera eran de una entre dieciocho septillones. Dicho de otra forma, con una probabilidad de una entre dieciocho septillones, lo normal es que una persona tenga la buena suerte de Ginther una vez cada cuatro billones de años. En cuyo caso, y dado que el sol envolverá nuestro planeta en unos miles de millones de años, es poco probable que otro terrícola repita su éxito. Esto lleva a pensar que debería haber límites incluso para los milagros. ¿Entonces, existía algún tipo de truco?

Probabilidad y teoría

Veamos, Joan ganó todos sus botes en los típicos juegos de rasca y gana de la Lotería de Texas. La racha comenzó con 2 millones de dólares en 1993. Ganó nuevamente en 2006 y 2008, y en 2010 pagó 50 dólares por una tarjeta rasca y gana haciéndose con el premio mayor de 10 millones de dólares. Sus probabilidades de ganar todos estos premios a primera vista son insólitas, como si ganaras la Lotería Nacional varias veces seguidas.
Ginther, casualmente, era una profesora de matemáticas. Y no una cualquiera, tenía un doctorado en Stanford en probabilidad y cálculo. Otro dato que se supo después fue que compró la mayoría de sus tarjetas en la misma gasolinera de la pequeña localidad de Bishop, Texas, donde creció.
Tercer dato: Joan ganó su botín en un tipo de juego muy diferente a la lotería que se ve en televisión con bolas extraídas de un tambor, donde todo es completamente aleatorio, mientras que la ciencia de las tarjetas rasca y gana es algo diferente, y aquí aparece la gran teoría de muchos medios para tratar de desmontar su caso.
En los rasca y gana, alguien decide cuántos premios se entregarán y cómo se distribuirán las tarjetas ganadoras geográficamente. Los números ganadores son generados por un programa de ordenador según una fórmula. Las tarjetas que aparecen con el “casi” para ganar, por ejemplo, con tres de los cuatro símbolos necesarios que coinciden, se producen para alentar a las personas a comprar otra tarjeta.
No hay aleatoriedad involucrada, solo incertidumbre sobre cuál es la fórmula y cómo se distribuyen las tarjetas. De hecho, el término técnico para esto es incertidumbre epistémica. La cantidad de boletos ganadores es fija: simplemente no sabes qué ni dónde están (o no deberías).
En cambio, puede utilizarse la información disponible para aumentar las probabilidades de ganar, o para descubrir el algoritmo o la fórmula utilizada para asignar boletos ganadores. Más o menos viene a ser como pensar en un código de última hora.
Dicha posibilidad significa que las tarjetas rasca y gana están abiertas a la manipulación. Es más, en Estados Unidos se ha alegado en más de una ocasión que esto ha sucedido, y que incluso puede haber sido utilizado como un medio de lavado de dinero.
¿Cómo? Por ejemplo analizando la distribución y el momento de los ganadores y predecir dónde es probable que gane, incluso muchos matemáticos han afirmado que se puede usar la información que se proporcionó en la tarjeta rasca y gana, y con un cuidado análisis matemático, los números que se muestran antes de “rascar” pueden brindar información acerca de si la tarjeta es ganadora. Según le explicaba al medio Philly un estadístico que había estudiado este tipo de jugos:
Los boletos son claramente producidos en serie, lo que significa que debe haber algún programa de ordenador que establezca los números. Por supuesto, sería realmente bueno si el sistema pudiera escupir dígitos aleatorios. Pero eso no es posible, ya que la empresa de lotería necesita controlar el número de boletos ganadores. El juego no puede ser verdaderamente aleatorio. En cambio, tiene que generar la ilusión de aleatoriedad mientras se determina con cuidado.
Por tanto, si eres extremadamente hábil en matemáticas parece que podría haber una pequeña posibilidad de mejorar las probabilidades de hacerte con el gran premio. En el caso de Ginther, necesitaría encontrar un dependiente que le permita revisar las tarjetas antes que nadie, y tendría que hacer una inversión sustancial de tiempo y dinero para encontrar una tarjeta ganadora.
¿Fue así? El hecho de que los boletos fueran comprados en el lugar donde nació ha alimentado la teoría de que los compró en su mayoría en la misma gasolinera que conocía a su familia desde pequeña. Es posible que pudiera tener acceso a los tickets antes de ponerse a la venta.
De ser así, Ginther gastó muchos boletos en esos años y posiblemente ganó una gran cantidad de premios menores (que, siempre bajo el supuesto, jamás dijo para no levantar sospechas), junto a los premios gordos.
Decía el periodista Nathaniel Rich después de una larga investigación sobre el caso de Ginther para Harpers, que lo más probable, desde el punto de vista estadístico, era que se hubiera perpetrado algún tipo de fraude. Para el pueblo donde creció, la suerte de Joan era un milagro de dios.
Rich en cambio pensaba que era imposible pasar por alto que se trataba de una ex profesora de matemáticas con un doctorado de la Universidad de Stanford especializada en estadística, una que cuando comenzó a ganar se mudó a Las Vegas pero siguió volviendo a Texas para jugar a la lotería.
Si no es así, habría que volver a la teoría de la “suerte” y creer que estamos ante la mujer más afortunada del mundo, o que simplemente se trata de un genio que averiguó el “algoritmo” o la fórmula para ganar la lotería. Sea como fuere, Jean jamás ha concedido una sola entrevista ni ha explicado si había algo más detrás de sus logros, siempre ha preferido que se la conozca como aquella que nació con una estrella de la suerte.

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