Falla de Bancarrota le cuesta miles de millones a los Contribuyentes en Costos de Limpieza!

...Según un Estido de Investigación del Sierra Club!

Un Informe muestra que ASARCO Podría Librarse de Pagar hasta Mil Millones en Responsabilidades Ecológicas Declarándose en Bancarrota. El Sierra Club instó hoy al Congreso a eliminar una falla en las leyes nacionales de bancarrota que permite a las compañías con significativas responsabilidades ecológicas evadir los costos de limpieza aprobando un proyecto de ley propuesto por la Senadora Maria Cantwell (D-WA).

La iniciativa surge a raíz de un estudio de investigación especial realizado por el Sierra Club indica que una compañía, la American Smelting and Refining Company (ASARCO) podría librarse de hasta $1,000 millones en responsabilidades de limpieza y pasárselos a los contribuyentes reclamando del Capítulo 11 del Código de Bancarrotas. “En virtud de la ley existente, es posible para una compañía como ASARCO declararse protegida por el Capítulo 11 y librarse de todas las responsabilidades ecológicas”, explicó Marilyn Berlin Snell, directora del Proyecto de Periodismo Investigador del Sierra Club.

“No sólo los contribuyentes acaban pagando los platos rotos, sino que se tardaría mucho más en limpiar los lugares contaminados, y esto pone a muchas personas en peligro”. Asarco, un enorme conglomerado de minería de cobre con presencia en más de 20 estados, ha dejado un legado tóxico que es demasiado conocido en las comunidades donde la compañía ha funcionado. Su nombre está ligado a 19 lugares supertóxicos en todo el país, incluyendo Arizona, Texas y Washington. Cuando solicitó la protección de bancarrota, Asarco enfrentaba más de 100 casos civiles de violaciones medioambientales.

Al solicitar las protecciones del Capítulo 11, sin embargo, Asarco logra prorrogar todos esos casos. También significa que los acreedores -en este caso la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) y los estados que exigen que Asarco limpie sus lugares contaminados- tendrán que ponerse en la cola para recibir lo que se les debe. Es improbable, sin embargo, que reciban mucho, ya que Asarco tuvo la precaución de vender sus pertenencias más valiosas a una compañía ficticia, establecida por su casa matriz, Grupo México, antes de solicitar la protección contra la bancarrota.

El costo total de las responsabilidades de limpieza ecológica de Asarco se estima entre $500 millones y $1,000 millones En 2003, la Oficina de Contabilidad del Gobierno (GAO), a instancias de la Senadora Maria Cantwell, revisó las leyes de bancarrota para asegurarse de que había suficientes sustentos legales para que las compañías no evadieran sus responsabilidades de limpieza ecológica. Mientras que la GAO no pudo determinar la gravedad de los abusos, confirmó que la ley estaba abierta a los abusos y delineó un plan para que la EPA se involucrara para minimizar el problema.

Concretamente, pidió a la EPA que requiriera a las compañías que manejaban sustancias peligrosas que probaran que tenían la capacidad de limpiar escapes y contaminaciones antes de que la agencia emitiera su permiso. El proyecto propuesto hoy por la Senadora Cantwell se basa en gran parte en recomendaciones del informe de la GAO. Entre otras cosas, la propuesta Cantwell ordenaría a la EPA redactar regulaciones que harían a la casa matriz responsable por los daños medioambientales de la bancarrota de su subsidiaria. También ordenaría a la EPA requerir a las empresas que manejen sustancias tóxicas que mantengan su liquidez financiera ofreciendo pruebas de su capacidad de pagar por limpiezas de emisiones u otras contaminaciones medioambientales que pudieran resultar de sus operaciones. Mientras tanto, algunos estados se han tomado la justicia por su mano.

Después de que una compañía minera Pegasus Gold se declarara en bancarrota y dejara una limpieza de $40 millones al estado de Montana, los funcionarios estatales se aventuraron a exigir que las compañías mineras aumentar sus bonos adquiridos para las limpiezas medioambientales de 50 a 10,000. “Incluso con la falla de la bancarrota, debería haber un dispositivo de seguridad para proteger a los contribuyentes y asegurarse de que los lugares tóxicos se limpien rápidamente”, dijo Ed Hopkins, director del Programa de Calidad Medioambiental del Sierra Club. Hopkins también explicó que desde que el Congreso dejó en 1995 que expirara la cláusula del programa del “Superfund” que obliga pagar al contaminador, los fondos que deberían estar disponibles para limpiar este tipo de lugares se han agotado. La GAO estima que costará un promedio de $140 millones limpiar cada uno de los 142 lugares supertóxicos, por un total de $20,000 millones.

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