Gana demanda por $1.5 millón pero su vida cambió para siempre

Dallas, Texas. Por Luis Lara. El 25 de julio del 2009, Ángel Sánchez perdió ambas manos y un pie cuando el rastrillo de metal que estaba usando en una obra de concreto tocó cables electrificados. Él y otros estaban laborando para la empresa Ratcliff Constructors, terminando la obra en la escuela DT Shields Elementary, en Glenn Heights, Texas. La empresa constructora no tomó las medidas necesarias para prevenir el accidente. La negligencia de la compañía, desafortunadamente, cambió la vida de Ángel Sánchez para siempre. Él nunca podrá trabajar de la misma manera que lo hiciera en el pasado ni podrá proveer sustento para su familia.
Hace una semana, aproximadamente, las compañías aseguradoras de la empresa Ratcliff Constructors acordaron pagarle al Sr. Sánchez y su familia la suma de 1.5 millones de dólares. El acuerdo marca el duro final de un capítulo difícil en la vida de Ángel. Su posición financiera ha mejorado. Sin embargo, él nunca será el mismo. El pie y las manos que perdió serán para siempre recordatorios que el accidente se podría haber prevenido. Ángel cree que la empresa constructora debería haber hecho más para proteger las vidas de sus empleados y que OSHA debería inspeccionar mejor la seguridad del trabajador en las obras de construcción.
Desde el año 1992, cuando el Buró de Estadísticas Laborales (siglas en inglés BLS) empezó un censo sobre fatalidades en el trabajo, el número de fatalidades entre trabajadores de origen hispano ha incrementado un 25 por ciento, de 533 fatalidades en 1992 a 668 en el 2009. En este mismo período, el total de todas las fatalidades en el trabajo disminuyó de 6,217 en 1992 a 4,340 en el 2009. En ese año, el 2009, un 59 por ciento de las fatalidades (393 muertes) entre trabajadores de origen latino, fueron de personas que habían nacido fuera de Estados Unidos. Los estados con las cifras más altas de fatalidades de trabajadores de origen latino fueron Texas, con 185 muertes; California, con 127; y Florida, con 49.
“Lo que más me duele es no poder abrazar a mis hijos de la misma manera como lo hacía antes”, dijo Ángel Sánchez en una rueda de prensa el miércoles 18 de enero.
Hace dos años y medio, Ángel perdió ambas manos y un pie cuando el rastrillo de metal que estaba usando en una obra de concreto tocó cables electrificados. Él y otros estaban laborando para la empresa Ratcliff Constructors, terminando la obra en la escuela DT Shields Elementary, en Glenn Heights, Texas.
La esposa del otrora albañil, Crystal, lo ayuda en muchas de sus necesidades personales y comenta que la tragedia ha afectado a todos, pero también los ha unido. “Ángel ha sido fuerte y nos ha ayudado a todos a seguir adelante” dijo Crystal. “Sí, lo tengo que ayudar en hacer muchas cosas por él, pero eso nos ha unido más”.
De acuerdo con la demanda hecha por el bufete legal de Domingo García, la empresa constructora no tomó las medidas necesarias para prevenir el accidente. Entre otras acusaciones, la demanda especifica que Ratcliff Constructors fue negligente en no supervisar adecuadamente la obra, en no decirles a los trabajadores la ubicación de los cables eléctricos y en no desconectar la corriente en las líneas.
La negligencia de la compañía, desafortunadamente, cambió la vida de Ángel Sánchez para siempre. Él nunca podrá trabajar de la misma manera que lo hiciera en el pasado ni podrá proveer sustento para su familia.
Ángel cree que la empresa constructora debería haber hecho más para proteger las vidas de sus empleados y que OSHA debería inspeccionar mejor la seguridad del trabajador en las obras de construcción.
“Los 1.5 millones de dólares ganados en la demanda”, dijo el abogado Domingo García, “servirá de mensaje a las empresas de la construcción para que hagan lo correcto y protejan debidamente a los trabajadores”. El abogado agregó que ha crecido el número de fatalidades y lesiones entre hispanos que laboran en la industria de la construcción.

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