Ganó 10 millones en la lotería y ahora trabaja vendiendo carbón

Ganó 10 millones en la lotería y ahora trabaja vendiendo carbón

Ganó

El británico Michael Carroll será recordado, sin duda, no por haber ganado casi 10 millones de libras (unos 13 millones de dólares al cambio actual) esterlinas en la lotería, sino por haberlos despilfarrado completamente. 17 años después de su golpe de suerte, Carroll trabaja cortando madera y haciendo entregas de carbón por 10 libras esterlinas la hora.
Lo más increíble de todo es que ni siquiera lo lamenta.
“En la vida no todo es dinero. Suena completamente loco, pero nunca he estado más feliz que desde que regresé al trabajo. Irme a la bancarrota es lo mejor que me ha pasado y, créeme, me lo pasé muy bien gastando el dinero”, le dijo al tabloide británico The Sun.
¿Cómo se puede llegar
a ese punto?
Carroll tenía 19 años y ya estaba obligado a usar un grillete electrónico por sus roces con la ley debido a su alcoholismo y desórdenes públicos cuando ganó la lotería en 2002. Su novia estaba embarazada de siete meses.
Inmediatamente compró una mansión de cinco habitaciones que comenzó a usar como sede para todo tipo de extravagancias, en particular el consumo de drogas y orgías. Como es de esperar, su novia lo dejó. Quizás ella ha sido la más afortunada de la historia, pues Carroll se vio obligado a pagarle 1,4 millones de libras esterlinas (1,8 millones de dólares).
El sonado fracaso amoroso no detuvo los excesos del hombre.
“Una vez al mes, organizaba estas fiestas y gastaba hasta 50.000 libras”, explica. “Terminaban con gente teniendo sexo en mi casa. Hubo orgías”, contó sin sonrojarse.
Semejantes escándalos le trajeron más problemas con la ley. Compareció ante los tribunales más de 30 veces, en ocasiones bebiendo cerveza y cubierto de joyas.
Por si esto fuera poco, se hizo famoso por lanzar Big Macs y nuggets de pollo a la gente desde sus autos.
En entrevistas con la prensa, se jactó de gastar 10.000 libras al día y de acostarse con 4.000 mujeres. Para 2012, su dinero se había esfumado y los bares le impedían la entrada.
Luego se mudó a Escocia, donde vive en un modesto apartamento de dos cuartos. “Puedo entregar 150 sacos de carbón al día -relató-. A veces me dan una propina de unas pocas libras, lo cual es bastante divertido. Normalmente no me reconocen porque mi cara está negra por el hollín”.
“Mis 10 millones de libras se desvanecieron en solo diez años y no tengo una casa o un automóvil que pueda llamar mío. Pero no estoy amargado. Lo que fácil viene, fácil se va”, aseguró.

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