Qué hacer si tu hijo no quiere hacer la tarea y otras recomendaciones para padres

Qué hacer si tu hijo no quiere hacer la tarea y otras recomendaciones para padres

Hijo

Cuando millones de niños por todo el país regresan a clase después del verano, millones de padres suspiran con alivio. Al principio, los lápices están tajados, los borradores intactos, y las expectativas, para estudiantes, padres y maestros, vuelan por lo alto.
Pero luego la realidad comienza a asentarse. A los niños les comienza a fallar el entusiasmo. Empiezan a llegar tarde, a faltar en la tarea, a no poner tanta atención. Cada vez faltan más a clase, o lo que es casi lo mismo, a dormirse durante la lección. ¿Por qué ocurre esto? Y lo más importante, ¿qué podemos hacer para evitarlo?
Esta fue una de las interrogantes más comunes que recibimos durante nuestro banco telefónico y panel de educación, en el que tomamos las inquietudes de ustedes, nuestra audiencia, sobre la educación de nuestros estudiantes y cómo mejorarla.
Los estudiantes hispanos han hecho avances enormes en los últimos 25 años, pero aún queda mucho por mejorar. Los hispanos aun son el grupo étnico que más abandona la escuela y el que menos se gradúa de la secundaria y de la universidad.
Según el Centro Nacional de Estadísticas de Educación, la tasa a la que los hispanos abandonan la secundaria pasó del 28% en el año 2000 a 9% en 2015, una mejoría enorme, pero esta tasa sigue siendo más alta que la de sus compañeros blancos (pasó del 6.9% al 4.6%), negros (13% a 6.5%) o de otras razas.
Esto puede ocurrir por muchos factores, como problemas económicos en casa, pero un problema que intriga a muchos padres es cómo lograr que sus hijos se mantengan interesados en las clases, que vayan con regularidad, pongan atención y hagan la tarea.

Hacerles saber que
hay opciones

“Una de las maneras en las que el sistema de las Escuelas Públicas del Condado de Miami-Dade está tratando de interesar a los estudiantes en sus estudios es que nosotros tenemos más de 1,000 opciones para los estudiantes a través de las 350 escuelas que tenemos”, le dijo a Univision Noticias Guillermo Muñoz, director de Homestead Senior High School en el Sur de Florida. Si un estudiante tiene habilidades artísticas, por ejemplo, puede aplicar y ser aceptado a una escuela que se especialice en eso. No es necesario vivir en el vecindario de esa escuela, recalca Muñoz.
De esta manera, una de las cosas más importantes que podemos hacer como padres y educadores es escuchar al estudiante y profundizar en sus intereses, enfatizó el panel, y a través de estos intereses mantener viva la chispa y las ganas por aprender.
Así funciona el programa que coordina Gigi Kean, Pathways to Innovation, un programa y currículo dentro de South Plantation High School en el Sur de Florida. Pathways es parte del programa de Big Picture Learning y la red de Deeper Learning, un acercamiento a la educación que trata de adaptarse a la realidad de los estudiantes de hoy y del siglo 21. Se trata de hacer la educación más activa y menos pasiva, de enseñar a los niños a pensar de manera crítica, de fomentar la empatía, de crear conexiones interpersonales. Todo esto se hace a partir de los intereses del alumno.
Un primer paso entonces es sentarse a conversar con su hijo y conocerlo, sus intereses, sus frustraciones y qué es lo que lo impulsa a aprender más.

Adolescentes rebeldes
sin causa

Para los padres de adolescentes (que a veces pueden ser muy difíciles) que no demuestran interés en nada, la clave puede estar en el pasado.
“Que se pongan a pensar cuando ese niño era chiquito, de cuatro o cinco años: a qué jugaba ese niño, qué es lo que le llamaba la atención”, dijo Kean. “Esa curiosidad y ese talento sigue viviendo en ese niño”, aunque la tecnología quizá haya apagado esa chispa, añadió.
Una vez tenemos claro qué es lo que motiva al estudiante, es importante respetar los deseos de los jóvenes, “porque no es usted quien va a vivir esa vida”, recalcó Ana María Soto, consejera de educación para padres y estudiantes. Es importante tener una mente abierta, y mantener abierta la comunicación con el joven. Al indagar más, podemos descubrir si quizá el problema es un bache en la formación académica, apuntó Soto.
A veces los niños no aprenden algunas de las fundaciones de una materia, pero se sienten avergonzados de aceptar que están atrasados en comparación a sus compañeros. Un niño quizá nunca aprendió a sumar o restar bien, y cuando la lección requiere multiplicar, como la fundación no está ahí, el alumno se frustra.
Para esto se puede encontrar un tutor, antes o después de clases, u otra forma de reforzar lo que haga falta. Los expertos en nuestro panel todos concordaron en que lo mejor es atacar el problema cuando es pequeño, lo antes posible, y no esperar a que sea más grave y sea más difícil remediarlo.

Enseñar con el ejemplo

Los niños no hacen lo que les decimos, hacen lo que nos ven hacer. Así que si usted demuestra un interés en la educación de ellos (y en la suya propia, y que vean su interés por seguir aprendiendo sin importar los años) ellos copiarán esto.
Todo ayuda: “ver a los padres involucrados … así sea una charla de 10 minutos con el maestro” hace una diferencia, dijo Kelly Odonne, maestra de ciencias dentro de Pathways to Innovation en South Plantation High. “Yo soy consejera y tengo a los seniors (de último año) conmigo en este momento, y saber que hay un padre detrás del alumno y está el soporte familiar … un llamado por teléfono, un email. Que sepan que no nos van a molestar en absoluto”.
Usted puede hacer esto a través de su celular, escribiendo al email de la escuela de su hijo, llamando, contactándolos a través de sus redes, o yendo en persona a pedir una cita a la escuela. En la página web de la mayoría de escuelas usted incluso puede ver las calificaciones de su hijo, cuántas veces ha faltado a clase o qué otras faltas ha incurrido.

“Mi hijo solo se concentra para jugar videojuegos, no para estudiar. ¿Qué hago?”

Esta es una pregunta que recibimos con frecuencia. La falta de interés en los estudios puede ser la raíz de muchos problemas, ahora y más adelante. Puede comenzar con distraerse en clase y bajar el rendimiento, pero puede ser tan grave como ausencias constantes.
En promedio, 13% de los estudiantes del país faltan a clase de manera crónica, es decir, 15 días o más al año. Esto puede tener consecuencias graves: tan solo 22% de adultos latinos han completado un grado asociado, vs. 39% población general.
Nuestro panel de expertos concuerda en que lo mejor es utilizar estas actividades que se vuelven una obsesión, como los videojuegos, como recompensa. Es decir, solo permitirles jugarlos, (o jugar con Legos, como otra de nuestras usuarias nos comentó) hasta que terminen la tarea.
Kelly Odonne compartió que con uno de sus hijos, a quien también le encantan los Legos, lograron convertirlo en un oportunidad de aprendizaje muy valiosa.
Visitaron el centro de Lego en Orlando, Florida, y allí se enteraron de programas de robótica con Legos, que incorporan el código y otras áreas de STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés). Ya que la robótica y estas materias son algunos de los campos y trabajos que más crecerán en los próximos 20 años, aprovechar esas ansias y esa energía que su hijo tiene para los Legos fue una bendición que no esperaban.

“¿Qué puedo hacer si mi hijo no quiere hacer la tarea?”

Otro tema recurrente es lo que ocurre cuando llegan a casa, a la hora de hacer la tarea.

Odonne mencionó que con sus hijos pequeños se esfuerza por construir buenos habitos: llegan de la escuela, comen una merienda, hacen la tarea y luego sí pueden jugar. En ese orden.
Otra cosa que podemos hacer es mostrarles a los niños cómo el hacer la tarea es útil, explicarles para qué les podría servir en relación a sus intereses o su pasión, ya sea el arte, el baile, las ciencias, los negocios o la literatura.
Cualquier momento es un buen momento para conversar con su hijo, sea pequeño o adolescente, y encontrar qué es lo que los apasiona. Así, y a través de los buenos habitos de estudio y disciplina, podrán entusiasmar a cualquier estudiante a dar lo mejor de sí y mantener prendida esa llama, esa curiosidad, esas ganas por aprender que todos llevamos dentro.

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