Inflación en Estados Unidos se dispara y soplan vientos de recesión: cuatro malas noticias para usted

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La expectativa cada vez mayor de una recesión en Estados Unidos, que arrastre y se lleve consigo el crecimiento global, ha generado una tormenta económica perfecta en el mundo. Este miércoles se conocieron los datos de la inflación en ese país: 9.1% anual. La cifra estremece al Tío Sam y hace crecer los temores en Colombia.
El país ya vive en un cóctel de elementos que golpean duramente el bolsillo de los colombianos: la inflación, la subida de las tasas de interés, la trepada del dólar, la caída del valor de la acción de Ecopetrol y la anunciada reforma tributaria. Por eso, un problema de esa magnitud en la principal economía del mundo tiene a muchos con los nervios de punta.
Los efectos de los vientos de recesión ya se están viendo en el mercado colombiano. Si la situación se mantiene o empeora, así lo afecta a usted.

1. El dólar se treparía aún más

El mundo vive el incremento global en el precio del dólar frente a otras monedas, incluso al otrora fortalecido euro, llegando casi a la paridad. La apreciación del dólar se da debido a que es considerado un activo refugio de los inversionistas ante la incertidumbre global, pues nadie sabe cuándo terminará la guerra, ni cuánto más van a subir las tasas de interés para frenar la inflación galopante.
Por ahora, la expectativa es que la tasa de cambio siga subiendo, ante la incertidumbre global y las pocas claridades que ha dado el Gobierno de Gustavo Petro en materia económica. Los cálculos llevan el precio del dólar a máximos cercanos entre 4.500 y 4.600 pesos en el corto plazo, pero la expectativa es que se corrija hacia el final del año y quede por encima de los 4.000.
En cuanto al Gobierno entrante, por ahora, los primeros mensajes en torno a la política petrolera ―sin nuevos contratos de exploración y sin fracking― han generado inquietud en el que es hoy el mayor soporte fiscal de la economía nacional.

2. Bajan los precios de los commodities

El segundo efecto, ante la posibilidad de que la demanda se reduzca, es una baja en los precios de los commodities, particularmente del petróleo, que pasó de niveles cercanos a los 130 dólares por barril a ubicarse en la frontera de los 100 dólares.
La duda es hasta dónde pueden caer los precios de los commodities, en especial del petróleo. Si bien se han descolgado, la persistencia en la guerra entre Rusia y Ucrania mantiene las presiones al alza sobre los precios del crudo por las disrupciones de suministro que se puedan presentar.
“Uno podría esperar que el precio del petróleo sí caiga, ya lo ha venido haciendo, pero habrá un piso que le imponga el conflicto geopolítico hasta que se encuentre una solución. Mientras el conflicto permanezca, hay un soporte al precio del petróleo”, dice Daniel Velandia, executive director research and chief economist de Credicorp Capital.

3. Podría aumentar el desempleo
Es posible que una gran recesión lleve al incremento en las tasas de desempleo en ese país y en el planeta, incluido Colombia. Esto podría generar una situación compleja para las exportaciones y el comercio mundial, así como una mayor percepción de riesgo global.
Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, explica que podría ser una recesión sin una caída enorme en la actividad económica o sin un aumento alto en las tasas de desempleo como los registrados en 2020, en plena pandemia.
“Lo que se está pensando es que, de niveles de actividad extraordinariamente altos que registra Estados Unidos con la recuperación que tuvo, se mantenga en niveles parecidos o ligeramente menores en los siguientes dos trimestres y eso se configuraría como una recesión, que paradójicamente se daría con niveles de actividad altos. Ese sería un escenario de aterrizaje suave, que podría ser muy benéfico para las economías emergentes”, explica.

4. La inflación podría no ceder

Esta situación conduciría a que la inflación global se modere, al igual que las presiones que están recibiendo países como Colombia. Eso haría más fácil el manejo monetario de los bancos centrales y conduciría a un cauce más normal de la economía.
Como advierte Felipe Campos, gerente de Inversión e Investigaciones de Alianza Valores y Fiduciaria, si los bancos centrales reconocen la recesión, frenan el aumento de tasas, “porque la recesión es la cura para la inflación”.

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