Inteligencia artificial:  Así funcionan los robots que usan las  empresas para decidir a quién contratar

Inteligencia artificial: Así funcionan los robots que usan las empresas para decidir a quién contratar

INTELIGENCIA

Los algoritmos y la inteligencia artificial están cada vez más presentes en todos los ámbitos; desde el de la seguridad hasta el de la educación. Según Josep Curto, profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la Universidad Oberta de Cataluña (UOC), su uso también se está generalizando en las empresas. Y la selección de personal no es una excepción
«En el contexto de recursos humanos y, en particular, en la selección de personal, la tecnología puede ayudar a automatizar tareas repetitivas así como mejorar el resto. Lo que se espera es que cada vez tengamos mejores herramientas que soporten el proceso de contratación completo. Desde la creación y publicación de la oferta de trabajo hasta la entrevista de trabajo», explica Curto a ABC.
Desde UOC señalan que, desde hace años, grandes empresas como Telepizza, L’Oréal, Unilever, Vodafone o McDonald’s utilizan herramientas de IA para mejorar sus procesos de selección de personal. Compañías especializadas en las entrevistas de trabajo impulsadas por esta tecnología, como HireVue, informaron de un aumento de servicios durante la pandemia .
Como explica Curto, el uso de algoritmos puede ayudar a automatizar la criba de currículums basados en las características relevantes para el puesto de trabajo, reduciendo la cantidad de candidatos. Estos, después de ser preseleccionados para la entrevista, pueden recibir una invitación automática en la que se realiza segundo filtrado basado en un chatbot (un sistema automatizado que se dedica a realizar preguntas al entrevistado) para, por ejemplo, evaluar el nivel de conocimientos en un dominio determinado.
«En la siguiente etapa, con una entrevista en tiempo real o grabada se analizaran las respuestas a las preguntas (y las palabras escogidas), la personalidad, las emociones mostradas,… durante la entrevista para determinar si hay un encaje cultural», apunta el profesor.
El peligro de los sesgos
Pero ¿cómo funciona esta herramienta basada en aprendizaje automático en una entrevista de trabajo por vídeo? Los expertos afirman que se tiene en cuenta lo que decimos, cómo lo decimos y cómo es nuestra respuesta corporal. Para empezar, el algoritmo analiza las preguntas predefinidas e identifica aspectos clave de las respuestas. Es decir, transforma el audio en texto, lo analiza, lo clasifica, extrae contenidos y asigna una valoración.
Además, escanea los gestos faciales para identificar emociones y reacciones, y algunas preguntas se vinculan a evaluar la personalidad del candidato. Por último, puesto que se deben medir otras competencias, el proceso de selección puede combinarse con otros mecanismos, que pueden incluir ludificación, test o ejercicios, lo que permite evaluar esas competencias (por ejemplo, pensamiento crítico, analítico o computacional) y asociarlas a los resultados de la entrevista.
Con todo, Curto alerta de que, como cualquier tecnología, la IA también puede cometer errores. Incluso discriminar a candidatos plenamente capacitados para el puesto de trabajo que se oferta.
«Estos sistemas no son infalibles, se fundamentan en patrones históricos. Y como ya hemos comentado existen diferentes tipos de sesgos. No es suficiente con desplegar la tecnología, también hay que asegurarse de que las decisiones tomadas son las correctas y comprendemos las razones detrás. En este punto, muchas empresas están atrasadas y, otras que parecen más avanzadas, no lo están tanto puesto que es un aspecto sumamente complicado», dice el profesor.
Curto remarca que «descartar a una persona adecuada para el puesto por un error puede tener múltiples impactos: la decisión no será justa para el candidato, la empresa pierde la oportunidad de contratar a la persona adecuada, y, cuando la regulación este en marcha y si la empresa no tiene mecanismos de gestión de este tipo de riesgos, potencial exposición a multas en el caso de demostrar que hay discriminación».
mjn-SERAS, que se compone de un auricular que registra la actividad eléctrica del cerebro y aplica unos algoritmos de Inteligencia Artificial personalizados, avisa a través del móvil cuando hay riesgo de sufrir un ataque.
“Yo fui, desde un principio, el conejillo de indias: llevaba el dispositivo por casa porque en esa época no podía salir con él a la calle. Lo usaba mientras estudiaba o cuando estaba por casa, y si tenía posibilidad de tener una crisis, el teléfono me daba un aviso. Entonces, me sentaba hasta que el nivel de riesgo bajara. Así que lo probé para ayudar a mi padre con el sistema técnico. Mientras estaba realizando las pruebas, el dispositivo me ayudó bastante a poder ponerme en situación de seguridad, lo que me evitó sufrir caídas dentro de casa”. Así rememora su experiencia como conejillo de indias Marina, paciente de epilepsia e hija de David Blánquez, CEO de la firma mjn-neuro, la start-up catalana que ha creado mjn-SERAS, el primer producto sanitario en todo el mundo que predice crisis epilépticas. De hecho, David ha sido el gran impulsor del proyecto, empujado por el ánimo de encontrar un método que minimizara el riesgo de caídas asociadas a los ataques epilépticos de su hija.
mjn-SERAS es un auricular -semejante a un audífono- que, mediante unos sensores, registra la actividad eléctrica del cerebro en tiempo real a través del canal auditivo. Esta información se pasa por unos algoritmos de Inteligencia Artificial personalizados que determinan el riesgo de crisis epilépticas. Cuando el peligro es elevado, el producto, que está conectado mediante una app al teléfono móvil del paciente, envía una señal de aviso, tanto al paciente como a sus contactos de confianza.

Alerta 1-3 minutos antes de la crisis
El usuario del dispositivo recibe la alerta de 1 a 3 minutos de media antes de que se produzca la crisis, lo que le permite tomar medidas de seguridad, como sentarse o tumbarse en el suelo, y avisar a las personas que se encuentran a su alrededor. “Esta funcionalidad de prevención fue el principal objetivo con el que creamos el dispositivo, ya que durante las crisis el paciente puede sufrir accidentes, como caídas y golpes, algunas veces, de gravedad”, explica David Blánquez. En este sentido, su hija recuerda través de un comunicado el ataque epiléptico que ella misma tuvo cuando fue a dormir a casa de una amiga: “Tuve un ataque y me di un fuerte golpe en la cabeza contra el suelo que casi me hizo perder el conocimiento”.
Las cosas empezaron a cambiar para ella a partir del momento en que comenzó a probar el prototipo de mjn-SERAS: “Cuando te advierte que puedes padecer una crisis, lo primero que hay que hacer es ponerse en un sitio seguro, sentarte en el suelo o en la cama y esperar a ver si tienes el ataque. Durante las pruebas en casa, tenía aún miedo de caerme, ya que el aparato era tan solo un prototipo. Pero cuando el teléfono sonaba advirtiéndome de la posible crisis, me sentaba en el suelo a esperar a que me pasara. Esto me ha dado seguridad y confianza a la hora de poder ir sola… tengo más autonomía y menos riesgo de lastimarme”.
Marina, que actualmente tiene 18 años de edad, sufre esta enfermedad desde que tenía 2 años. “Cuando mi padre me explicó que había creado un dispositivo para poder saber cuándo iba a tener un ataque, pensé que si me hubieran dado un dispositivo así con 12 años, pues me hubiera dado mucha más seguridad y mucha más tranquilidad, tanto a mí como a mi entorno”, señala la joven en declaraciones a www.farmacosalud.com. “En mi caso ahora mismo mi ratio de crisis ha bajado mucho y el dispositivo ha podido predecir alguna de ellas cuando estaba realizando las primeras pruebas en el domicilio. La suerte es que ahora mis ataques se producen más por la noche y, por tanto, las posibilidades de hacerme daño han disminuido”, agrega.
El hecho de que los pacientes con epilepsia no puedan saber cuándo padecerán uno de estos episodios provoca un impacto emocional negativo en gran parte de ellos. Así, el 54% de sujetos con esta afección sufren ansiedad y un 32%, depresión. “Este producto sanitario reducirá esta incertidumbre y, con ello, los sentimientos negativos que ésta conlleva… esos sentimientos empeoran las crisis y reducen la calidad de vida”, señala el CEO de mjn-neuro. “También aumentará la seguridad en uno mismo, aportará tranquilidad a los cuidadores y contribuirá a las relaciones sociales”, destaca el experto.
Pacientes farmacorresistentes con elevada tasa de crisis
mjn-SERAS está especialmente indicado para individuos con epilepsia refractaria, que son aquellos en los que el tratamiento farmacológico no controla la totalidad de las crisis. Ese perfil de pacientes, que representan el 30% del total, padecen ataques con frecuencia y, a veces, de manera severa. “En 2006, con sólo 4 años de edad, llegué a sufrir de 10 a 15 crisis epilépticas diarias, las consecuencias de las cuales conllevaron que debiera estar ingresada en el hospital durante un largo periodo de tiempo”, explica Marina.
Los datos derivados de los ataques recurrentes que presentan las personas con epilepsia farmacorresistente se han utilizado para crear algoritmos de Inteligencia Artificial personalizados, que son los que permiten prever los episodios epilépticos. “Si un paciente toma medicación que le funciona y está estable no debe llevar el dispositivo porque si, por ejemplo, tuviera sólo una crisis al año, sería necesario un largo período de tiempo para crearle su algoritmo”, indica David.
Si bien hasta la fecha nadie ha confundido el mjn-SERAS con un aparato para mejorar la audición (un audífono, ya que ambos se colocan en la oreja) porque todavía no se han dado las condiciones para compararlos en público, Marina no descarta que algún día se produzca tal equívoco: “Hasta ahora no se tenían los permisos legales para hacer pruebas en la calle con nuestro dispositivo. Aunque los audífonos han progresado muchísimo y nosotros trabajamos bastante nuestro público, nunca se sabe si en un futuro próximo alguien nos podrá preguntar sobre ello” (es decir, si el nuevo dispositivo es un audífono).
La Unidad de Epilepsia de la Clínica Corachan de Barcelona y el Centro de Neurología Avanzada de Sevilla llevaron a cabo en 2019 un ensayo clínico con 30 pacientes con epilepsia refractaria que permitió obtener para mjn-SERAS el certificado CE para productos médicos por parte de la Unión Europea. Según el Dr. Àngel Aledo, neurólogo especialista en epilepsia del Hospital Ruber Internacional y la Clínica Corachán, existe un gran esfuerzo a nivel internacional para buscar dispositivos que detecten crisis de forma precoz y que ayuden a las personas con epilepsia y los médicos a reducir la incertidumbre asociada a esta enfermedad. “La monitorización de las crisis de epilepsia puede ser de gran utilidad para el médico, especialmente cuando éstas resultan difíciles de controlar con tratamiento y la persona y su entorno deben convivir con ellas”, refiere.
El acto oficial de lanzamiento del nuevo producto sanitario tendrá lugar el sábado 21 de noviembre a las 16h. La sesión, cuyo formato será el webinar, contará con la participación del CEO de mjn-neuro y Marina, así como especialistas médicos en epilepsia, entre otros. La firma mjn-neuro, con sede en Blanes (Girona) y fundada en 2014, diseña, fabrica y comercializa dispositivos médicos con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes. El primer proyecto de la empresa es mjn-SERAS.

400.000 afectados en España, y con la sospecha de que la incidencia sea superior
La epilepsia es una enfermedad cerebral que se caracteriza por una actividad eléctrica anormal que provoca convulsiones, comportamientos y sensaciones inusuales y, a veces, pérdida de conocimiento, lo que conlleva consecuencias neurológicas, cognitivas, psicológicas y sociales. Es una de las patologías crónicas más frecuentes, como lo demuestra el hecho de que alrededor de 50 millones de personas la sufran en el mundo. En España hay unos 400.000 afectados, si bien se estima que la incidencia sea superior a la conocida oficialmente debido a la estigmatización vinculada a la epilepsia.
Esta estigmatización puede comportar que, en algunos casos, los afectados no busquen tratamiento, con las consecuencias en términos de calidad de vida e integración social que ello acarrea. Para reducir la discriminación, es necesario mejorar los conocimientos y aumentar la concienciación sobre la epilepsia en la escuela, el espacio laboral y la comunidad.

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