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¿Jóvenes por siempre?

...La Segunda Adolescencia empieza a los 40

La escritora y psicoterapeuta mexicana Deborah Legorreta compara en su último libro, “La Segunda Adolescencia”, las similitudes entre la pubertad y el climaterio, y hace una advertencia para navegantes: hay vida después de los cuarenta. Y no sólo es que haya vida, sino “una segunda oportunidad ante la vida”. En ambas etapas del ser humano, los cambios hormonales revolucionan a su dueño/a.

Los sueños sin cumplir: La psicoterapeuta Deborah Legorreta, doctora en psicología, ha escrito esta obra, (editorial Granica) como especialista en asuntos de climaterio. No en vano pertenece a la Asociación Mexicana para el Estudio del Climaterio, sus teorías aparecen en numerosas revistas e interviene en diversos programas televisivos como experta comunicadora.

– ¿Qué es para usted la segunda adolescencia?.

-Denomino segunda adolescencia a una etapa en la que existen muchas similitudes con la época de la pubertad, conocida como la primera adolescencia. Una etapa en que nuestro cuerpo empieza a cambiar y, desde el punto de vista psicológico, el joven empieza a tomar decisiones trascendentes como a qué quiere dedicar su vida. Cuando nos acercamos a los cuarenta años de edad, empieza a ocurrir algo similar.

– ¿A qué se refiere?

-Es una etapa en que, de nuevo, las hormonas sexuales, en especial en la mujer y también en el hombre, empiezan a hacerse notar y nuestro cuerpo empieza a demandar atención y, desde el punto de vista psicológico y social, empieza a haber modificaciones en los patrones de pensamiento y comportamiento que teníamos veinte años atrás.

– ¿Cómo sabemos si nos encontramos en la crisis de los cuarenta?

– Hay diferentes patrones. Uno de ellos sería. “he conseguido mis objetivos pero, por desgracia, nunca he hecho lo que yo he querido, sino lo que los demás esperan de mi”. También existe el “ahora o nunca”, es decir, “tengo que hacer un último esfuerzo porque si no, después no voy a poder”. Luego hay el llamado ‘complejo del avestruz’, que es un patrón de negación, donde se adopta la postura de que “no pasa nada”. No espera cambios.

– El cuerpo siempre te avisa y da señas de cómo te encuentras…

– Aunque hayas sido una persona sana, empezarás a tener pequeños síntomas que tienen que ver con el desgaste de los años acumulados, porque no existe persona en la cultura occidental que no haya abusado de su cuerpo simplemente para vivir. El cuerpo te pide más cuidados y se tienen que cambiar hábitos de alimentación y hacer ejercicio si quieres vivir muchos años.

-¿Qué opina de quienes deciden dejarlo todo para irse, por ejemplo, a la India a encontrarse a sí mismo?

– Es un escapismo pensando que el paraíso está allí. Es una necesidad válida pero mal encaminada, porque estás tirando al cesto de la basura todo lo que habías acumulado y no necesariamente todo era malo. Quien actúa así, no lo hace de manera reflexiva. Hay que afrontar la crisis de los cuarenta regalándote momentos de reflexión. De todas las experiencias vividas siempre encontrarás algo positivo. Es válido hacer cambios, pero valorando lo que tienes, y eso no se hace huyendo.

– ¿Influye también el pánico a la vejez?

– Tenemos miedo a que llegue ese momento pero la madurez implica una actitud joven. Hay que ir creciendo siempre con una actitud positiva porque, si miras hacia atrás, caes. La segunda adolescencia es una crisis de acción.

– En su libro hace reseña sobre cuándo empieza la andropausia en el hombre

– Sí, empieza a los treinta años, pero se hace más evidente a partir de los 45. Hay cambios físicos notables, como pérdida de cabello, la curva de la abundancia y la erección, que no es tan intensa como antes. También hay cambios en el patrón de sueño y aparece una mayor emotividad, que antes estaba muy negada.

– ¿Y psicológicamente?

– Tienen la sensación de caducidad y empiezan a sentir que los más jóvenes van a sustituirles en su puesto de trabajo. Ya no se sienten atractivos y es cuando llegan las aventurillas amorosas intentando, de una manera equivocada, sustituir la sensación de inseguridad porque ya no se sienten ni tan potentes ni tan capaces. Pero eso es simplemente una etapa de la vida que se pasa y la tendrían que sustituir por aprender a expresar sus sentimientos.

– ¿Qué provoca el hecho de que el hombre no comunique sus sentimientos como la mujer?

– El hombre tiene más infartos y aguanta menos una depresión porque es incapaz de hablar y el estrés acumulado es muy alto. La testosterona se acumula y eso puede provocar que lleguen a ser violentos y a una sensación de angustia muy elevada.

– ¿Cómo se pueden desahogar?

– Tendrían que encontrar canalizaciones saludables como el ejercicio, respiraciones y aprender a relajarse.

– La menopausia femenina es el tema principal de su libro. ¿La soja es un complemento necesario en esa etapa de la mujer, verdad?

– La soja es un complemento alimenticio que ayuda a las mujeres en el momento que llega la menopausia. La soja tiene citoestrógenos. Éstos ayudan a retrasar algunos de los síntomas. Los beneficios se notaran más o menos dependiendo de sensibilidad de la mujer.

– ¿Qué mensaje quiere dar con la escritura de su libro?

— La segunda adolescencia es una gran oportunidad para decidir tu futuro. Analiza tu caso, reflexiona y mira siempre hacia delante. Es una segunda oportunidad de crecimiento y tomar decisiones. Es el momento para vivir la segunda mitad de tu vida.

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