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La Casa Flexible …Se adapta a tus necesidades!

Si aún no has oído hablar de la vivienda flexible, toma nota, porque éste es un concepto que cada vez estará más presente en la construcción de casas en el futuro. Básicamente, una vivienda flexible es aquélla que permite cambios en su disposición sin tener que recurrir a grandes obras ni procesos externos. Y, ¿por qué es útil?

Imagínate que ahora vives con tu pareja pero no tienes hijos, por lo que sólo necesitas un dormitorio y prefieres tener un gran salón-comedor. En el momento en que necesitaras una habitación extra, una vivienda flexible podría fácilmente reconvertirse de manera que parte del espacio de otras áreas se dedicara a esa nueva habitación.

O ponte en el caso de que de pronto alguien de tu familia necesite moverse en silla de ruedas. Una vivienda flexible permitiría hacer sin grandes obras los cambios necesarios para que la silla pudiera moverse con facilidad, entrar al baño, etc.

En ocasiones, los promotores inmobiliarios etiquetan sus proyectos como “vivienda flexible” cuando entregan la casa a medio hacer o permiten elegir al comprador entre diferentes disposiciones.

Lo cierto es que si, tras esa elección primera, la casa ya no es fácilmente modificable más adelante, su “flexibilidad” es más bien limitada, según explica Alejandro Restrepo Montoya, coordinador del grupo de Investigación del Laboratorio de Estudios y Experimentación Técnica en Arquitectura de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín.

Partiendo de este concepto, el equipo de Restrepo -los ingenieros Gustavo Gaviria, Fabián Fernando Echeverri y Juanita Vélez colaboraron en el proyecto- presentó en la feria ExpoCamacol 2008 de Medellín una vivienda flexible que permite varios usos en su planta. Construida con elementos estructurales prefabricados que permiten armarla en tan solo cuatro días, la casa tiene un precio base de $20 mil dólares (40 millones de pesos de Colombia, donde se calculó el precio de la construcción).

Este experimento de vivienda flexible se compone de dos módulos: uno “del día” y otro “de la noche”. El módulo del día es el volumen del frente, que contiene una zona social y de servicios donde, además de la entrada principal, se encuentra la cocina y el baño.

El módulo de la noche es el volumen posterior, que puede correrse sobre unos raíles hacia la parte de atrás para crear así un patio de 160 pies cuadrados (15 metros cuadrados) entre ambos bloques. El módulo de desliza sobre los raíles con facilidad, una sola persona puede empujarlo haciendo un poco de fuerza.

Este módulo de la noche se puede utilizar para dormitorio o salón, como uno quiera, y como es más alto que el otro, permite el crecimiento interno a través de un mezzanine o entrepiso de otros 160 pies cuadrados que generará una habitación abuhardillada en el segundo piso.

Es decir, la casa puede crecer hacia afuera -al mover el módulo sobre los raíles- y hacia dentro -con el mezzanine-.

El costo de añadir el mezzanine sería de unos $2,000 adicionales. Y el del cerrado permanente del patio entre ambos módulos, de unos mil dólares aproximadamente.

Con estas dos extensiones, la vivienda inicial de 602 pies cuadrados (56 metros cuadrados) se convierte en una de 925 pies cuadrados (86 metros cuadrados) por menos de $23 mil y con unas obras mínimas.

La estructura de soporte está construida con elementos de pino radiata de 1.57×3.15 pulgadas (4×8 centímetros) que se utilizan como columnas, cerchas y vigas laminadas. El material de recubrimiento es el Tablero OSB (oriented strand board ) producido por la firma chilena Masisa. El diseño eléctrico e iluminación corresponden a la empresa Lighten S.A.

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