La Corte Suprema revierte el fallo Roe vs. Wade que por casi 50 años reconoció el derecho al aborto en EEUU

La Corte Suprema revierte el fallo Roe vs. Wade que por casi 50 años reconoció el derecho al aborto en EEUU

Roe vs Wade

«Ahora es ilegal»: más de una decena de estados ultraconservadores activan duras leyes antiaborto
La decisión de los magistrados de la Corte Suprema de revertir el histórico fallo que garantizó el derecho al aborto en EEUU, abrió la puerta a poco más de una docena de estados conservadores que comenzaron a activar sus leyes.

Sin la protección que Roe v. Wade dio por casi 50 años a las mujeres, el mapa del aborto en Estados Unidos comenzó a cambiar apenas minutos después de que se conoció la decisión de los magistrados de la Corte Suprema. Más de una decena de estados que ya habían avanzado en restricciones comenzaron a ponerlas en marcha. Y aquellos donde las cortes habían bloqueado las propuestas, ahora tienen la puerta abierta para continuar con su ofensiva.
Dos minutos después de la decisión de los magistrados de la Corte Suprema, el fiscal general de Texas, Ken Paxton, aseguró —en nombre de Dios— que el aborto era ilegal en el estado. Así que la prohibición total entrará en efecto en los próximos 30 días, igual que en Idaho y Tennessee.
«El aborto ahora es ilegal en Texas», escribió Paxton, un férreo opositor del procedimiento médico que en el estado está permitido solo hasta las seis semanas de embarazo, un tiempo en el que muchas mujeres no saben ni siquiera que están en estado. Las palabras de Paxton tuvieron consecuencias —ahora y en septiembre de 2021, cuando la ley entró en vigor. El presidente de Planned Parenthood en el sur de Texas, Jeffrey Hons, dijo en un comunicado que pondrían una pausa en sus servicios mientras sus equipos legales revisaban «la devastadora decisión y cómo impacta y activa las leyes existentes, incluyendo la prohibición total del aborto».
En otros estados el aborto pasó a ser ilegal inmediatamente después del anuncio de los magistrados y es considerado un crimen —incluso con penas de prisión— y multas de miles de dólares que varían según la entidad. Entre ellos están Dakota del Sur, Louisiana —donde puede acarrear penas hasta 10 años de prisión y multas entre 10,000 y 100,000 dólares— y Kentucky que, además, solo cuentan como excepción que la vida de la embarazada esté en peligro.
Al conocerse el fallo, el gobernador de Louisiana, el demócrata John Bel Edwards, escribió en Twitter que pediría a los legisladores estatales considerar como excepciones los casos en que una mujer quede en estado por violación o por incesto. La aprobación de este agregado está por verse.
Otros estados como Missouri, Arkansas, Utah, Dakota del Norte, Oklahoma, Wyoming y Mississippi solo deben esperar la certificación de sus autoridades locales, algo que puede ocurrir en apenas días. Igual que en Mississippi, el estado en el centro de la decisión de la Corte Suprema.
La ola de restricciones seguirá sin freno. En Indiana, el gobernador republicano Eric Holcomb ya ha asegurado que pedirá sesiones legislativas para avanzar en las prohibiciones. Carolina del Sur, Ohio y Georgia tenían fallos en cortes, que ahora pueden desbloquearse con el anuncio de este viernes.
El Instituto Guttmacher, especializado en la investigación del aborto en Estados Unidos, ya contaba a 26 estados —incluyendo los 13 anteriores— que estaban en el camino de prohibir o restringir aún más el aborto seguro.
Por ahora, las mujeres del país solo tendrán terreno seguro para hacerse un aborto en estados como California, Nevada, Colorado, Maryland, Nueva Jersey, Nueva York, Vermont, Maine, Oregon, Washington, Illinois y Minnesota. Los gobernadores de algunas de estas entidades han dicho que se declararán como «santuarios» para proteger los derechos reproductivos de las mujeres.

De la religión al fin de un derecho

«Alabado sea el Señor», dijo Paxton al celebrar la decisión de los magistrados. «Hemos rezado porque llegara este día», señaló la gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem. Para algunos políticos a favor del fin del aborto se trata de un asunto de justicia divina.
Pero distintos estudios han concluido que un aborto es un procedimiento seguro cuando es realizado por proveedores de salud especializados y en condiciones adecuadas. Aseguran que, en muchos casos, las restricciones fijadas por los gobiernos no frenan a las mujeres cuando quieren realizarse el procedimiento donde sea, aún cuando puedan ponerse en riesgo de muerte.
Amnistía Internacional explica que las embarazadas acuden a centros clandestinos sin condiciones sanitarias ni personal capacitado cuando se les niega el acceso al servicio. Y las más afectadas terminan siendo las personas de menores recursos, que no pueden viajar a otros estados o acceder a servicios privados de salud reproductiva. «Criminalizar el aborto no frena su ocurrencia», concluye la organización.
Por eso, para los médicos y activistas que están a favor del aborto, las consecuencias de la decisión de la Corte son claras: «Van a morir mujeres», dijo la ginecobstetra y profesora de la Universidad de Boston Kate White al diario The New York Times.

Una mirada al futuro

Los políticos a favor del aborto no citan los hallazgos médicos sobre el aborto en sus declaraciones. Por el contrario, el gobernador de Texas, Greg Abbott, dijo este viernes en un comunicado que el estado dará los recursos necesarios para que las madres de bebés no deseados «puedan elegir que sus hijos vivan». Cuenta entre los beneficios una cobertura de Medicaid extendida a seis meses después del parto, programas de salud para mujeres —donde no está incluido el acceso al aborto— y programas que ofrecen consejería, mentoría y regalan sillas de carro o pañales a las madres resignadas.
Un anuncio similar hizo la gobernadora Noem. Habló de una plataforma en Internet que fue lanzada para dar a las mujeres recursos que les permitan continuar con el embarazo, tengan a sus hijos o los den en adopción.
Pero para la presidenta de Planned Parenthood Action Fund, Alexis McGill Johnson, la decisión de la Corte solo dio a entender que los estadounidenses «no somos libres». «Como sea que lo justifiquen, esto es un asunto de poder y control. El poder y control que antes fue nuestro ahora le pertenece a los políticos estatales», reclamó.
Herminia Palacio, presidenta del Instituto Guttmacher, aseguró este viernes que a pesar del efecto que quieren generar los políticos, el de poner fin a los abortos, en 2020 el país registró el mayor aumento sostenido en casi tres décadas: hubo 930,000 abortos. Y más de uno de cada tres casos, precisa, se realizaron en estados en los que este viernes se prohibió o se está en el camino de acabar con el procedimiento.
Para los defensores del aborto la pelea no acaba con la decisión de la Corte. El presidente Joe Biden aseguró que su gobierno utilizará cartas que tiene bajo la manga para mitigar el daño y desafiar el poder de las leyes estatales. También llamó a los estadounidenses a votar en las elecciones de medio término, en noviembre, para que los demócratas no pierdan el poder de revertir el fallo de los magistrados.
Este viernes las protestas se sintieron en distintas ciudades del país. Las organizaciones llamaron a los estadounidenses a salir a la calle y los fondos que ayudan a las mujeres a viajar a otros estados para acceder a abortos seguros también pidieron mayor apoyo. «La batalla está lejos de haber acabado», aseguró Palacio.
En un comunicado conjunto, Planned Parenthood, NARAL Pro-Choice y la campaña Liberate Abortion insistieron en que rechazan cualquier forma de violencia entre quienes los han atacado e intimidado por años —a los médicos, a las clínicas, a los pacientes y a quienes trabajan en pro de ese derecho— solo por estar a favor del aborto: «Estamos comprometidos en proteger y expandir el acceso al aborto y a las libertades reproductivas a través de la organización pacífica y no violenta, a través del activismo».

El matrimonio gay y los anticonceptivos ahora están en la mira con la derogación del derecho al aborto
Con su voto razonado en la sentencia que anuló Roe vs. Wade, el magistrado Clarence Thomas reavivó los miedos de muchos activistas que estiman que la estrategia de los conservadores pase por limitar los derechos a la comunidad LGBTQ y otros avances sociales logrados gracias a decisiones de la corte.

Además de sumarse a la mayoría conservadora de la Corte Suprema que derogó este viernes la protección constitucional al derecho al aborto, el juez Clarence Thomas, al presentar los argumentos de su voto a favor de la anulación de la decisión de Roe Vs. Wade de 1973, afirmó que hay otras sentencias que deberían revisarse relativas a derechos de la comunidad LGBTQ y al uso de anticoceptivos.
“En futuros casos, deberíamos reconsiderar todos los precedentes de debido proceso de esta corte, incluyendo Griswold, Lawrence y Obergefell”, indica Thomas, abriendo lo que para muchos es una caja de Pandora que podría incentivar a algunos sectores conservadores a presentar desafíos legales a decisiones ya zanjadas y consideradas ‘precedente’ por los estadounidenses.
Los casos que menciona Thomas son: Griswold v Conneticut, de 1965, por el que la corte estableció el derecho de las parejas casadas a acceder a anticonceptivos; Lawrence vs Texas, de 2003, que estableció que los estados no pueden declarar ilegal el sexo consentido entre parejas homosexuales, y Obergefell vs Hodges, de 2015, que la constitucionalidad del matrimonio homosexual o igualitario.
El juez, el más veterano de la Corte Suprema, reavivó el temor de activistas progresistas que, desde que el mes pasado se filtró el borrador de la sentencia, denunciaron que vendrían más restricciones para otros grupos.
Desde la Casa Blanca, el presidente Joe Biden, en su primera intervención pública tras conocerse la sentencia, se refirió explícitamente a las palabras de Thomas para denunciar el “extremo y peligroso camino” que ha adoptado la Corte Suprema.
“Nada pone en duda los precedentes que no sean sobre el aborto”
El juez Samuel Alito es el autor de la sentencia que establece que «la Constitución no confiere el derecho al aborto; Roe y Casey son anulados; y la autoridad para regular el aborto se devuelve al pueblo y a sus representantes electos».
Alito hace referencia a Roe vs. Wade, de 1973, y al caso Planned Parenthood vs. Casey de 1992, que reforzó el reconocimiento federal del derecho al aborto.
“ Roe estaba terriblemente equivocado desde el principio. Su razonamiento fue excepcionalmente débil y la decisión ha tenido consecuencias perjudiciales. Y lejos de lograr un acuerdo nacional sobre el tema del aborto, Roe y Casey han inflamado el debate y profundizado la división”, escribió Alito.
Alito indica en su texto que “nada en esta opinión debería entenderse que pone en duda los precedentes que no sean sobre el aborto”, lo que parece contrariar lo asomado por Thomas sobre otros casos polémicos que son cuestionados por grupos conservadores.
Además, no está claro que esta idea de Thomas la compartan los otros jueces conservadores del tribunal. Por ejemplo, en su voto razonado, Brett Kavanaugh asegura que «anular Roe no significa anular esos precedentes, y no amenaza ni pone en duda esos precedentes».
Sin embargo, los tres magistrados liberales parecen temer que sea algo inevitable, pese a que en la sentencia Alito señala que:
«Supongamos que (de acuerdo con la opinión de la mayoría) los derechos que acabamos de enumerar están más fundamentados textual o históricamente que el derecho a elegir», escriben en su opinión disidente Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Stephen Breyer.
“Nadie debería confiarse pensando que esta mayoría ya dio por completado su trabajo”, escriben los jueces liberales al recordar que la Corte Suprema ha venido vinculando durante décadas el derecho al aborto a otros. “El más obvio es que el derecho a terminar el embarazo deviene del derecho a comprar y usar anticonceptivos”, agrega.
«¿Qué pasa entonces con el derecho a la anticoncepción o al matrimonio entre personas del mismo sexo? ¿Sería “escrupulosamente neutral” que la Corte también eliminara esos derechos?»
También mencionan el matrimonio homosexual, indicando que si el argumento de la mayoría es que el derecho al aborto “no está profundamente arraigado en la historia”, entonces, “lo mismo se puede decir de de muchos de los derechos que la mayoría ahora dice que no está tocando”.
“Una de dos, o la mayoría no cree en su propio razonamiento o, si cree, todos los derechos que no puedan retrotraer su historia a mediados del siglo XIX están en riesgo”.

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