La edad de oro del turismo espacial está ‘a la vuelta de la esquina’

La edad de oro del turismo espacial está ‘a la vuelta de la esquina’

turismo

El 30 de abril de 2001, el millonario estadounidense Dennis Tito llegó a la Estación Espacial Internacional (EEI) a través de un cohete ruso Soyuz, convirtiéndose en el primer turista espacial del mundo.
Para Tito, que entonces tenía 60 años, fue la culminación de un sueño que había tenido desde joven y por el que había desembolsado nada menos que US$ 20 millones para hacerlo realidad.
Reflexionando sobre el viaje dos décadas después, Tito describe con alegría el momento en que el cohete entró en órbita por primera vez.
“Los lápices empezaron a flotar en el aire y pude ver la negrura del espacio y la curvatura de la Tierra”.
“Estaba eufórico. Fue el mejor momento de mi vida, conseguir un objetivo vital, y entonces supe que nada podría superar esto”.
En los 20 años transcurridos desde que Tito pasó sus vacaciones en el espacio, solo un puñado de otros turistas extremadamente ricos han seguido sus pasos, pero empresas como SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic apuestan por que el próximo gran destino de vacaciones esté fuera de este mundo, y trabajan para hacerlo realidad en un futuro no muy lejano.
Tito ha estado muy atento a las actualizaciones en el campo del turismo espacial, y dice que espera que muchos otros puedan experimentar algún día la emoción de un viaje al espacio.
“Les deseo lo mejor”, dice. “Tengo la esperanza de que tengan la maravillosa experiencia que yo tuve”.

La mejor experiencia
de mi vida

Cuando Tito se embarcó en su histórico viaje en 2001, trabajaba en finanzas, pero había empezado su carrera en aeronáutica y astronáutica.
A Tito le fascinaba el espacio desde niño, y cree que ya en aquella época estaba preparando el terreno para una estancia en el espacio.
“Cuando volé en 2001, no era alguien que dijera: ‘Quiero ser famoso y volar al espacio’. Era un objetivo que me propuse en 1961”, dice.
Ese fue el año en que el cosmonauta soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio.

“De joven me
fascinaba”, dice Tito.

Más tarde, cuando cambió de profesión y dejó de trabajar en el ámbito de la aeronáutica, Tito siguió soñando con su propio vuelo espacial.
La NASA se opuso durante mucho tiempo a la idea de enviar civiles al espacio, pero en 1991, poco antes del colapso de la URSS, Tito empezó a hablar con la Unión Soviética para unirse a una misión espacial como ciudadano que pagara un pasaje.
Retomó estas conversaciones a finales de esa década.
“A finales de los 90, en Rusia estaban sufriendo mucho por la financiación de este programa espacial y la conclusión fue que me dije: ‘Huh, tal vez podría involucrarme con ellos’”.
El 28 de abril de 2001, la nave espacial Soyuz, de Rusia, despegó del cosmódromo de Baikonur, en Kazajstán, con Tito a bordo y dos cosmonautas rusos. Tito pasó la siguiente semana a bordo de la EEI.

“Fueron ocho días
de euforia”, dice.

“Simplemente disfruté mirando por la ventana, grabando la tierra, las ventanillas, la estación. Fue maravilloso”, recuerda Tito.
“Simplemente era… lo que esperaba, lo mejor que esperaba multiplicado por 10. Fue la mejor experiencia de toda mi vida, esos ocho días”.

Turismo espacial orbital

No todo el turismo espacial es igual.
Hay una marcada diferencia entre un viaje al espacio orbital, que implica despegues de alta velocidad que rompen la gravedad y duraciones más largas, y el espacio suborbital, en el que los viajeros se exponen brevemente a la ingravidez y a las vistas del espacio durante un vuelo al borde de la atmósfera, a 96 kilómetros sobre la Tierra.
La empresa estadounidense SpaceX, fundada por Elon Musk con el objetivo de llevar seres humanos a Marte, es quizás el mayor éxito en el ámbito del turismo espacial orbital.
En mayo de 2020, la nave Crew Dragon de SpaceX se convirtió en la primera nave espacial comercial en enviar astronautas de la NASA al espacio y la empresa tiene planes de utilizar la nave para un viaje solo para civiles más adelante en 2021, con asientos en oferta por unos US$ 50 millones cada uno.
El multimillonario Jared Isaacman, CEO de Shift4 Payments, que será uno de los que viajen a bordo, está financiando el viaje.
Entre los que se unirán a él estará Hayley Arceneaux, de 29 años, superviviente de cáncer y asistente médico en el hospital infantil St. Jude de Tennessee.
Arceneaux se convertirá en la estadounidense más joven en visitar el espacio y en la primera persona con una prótesis en viajar al espacio. Arceneaux, Isaacman y el resto de la tripulación se están entrenando para el viaje, que durará varios días.
SpaceX también firmó un acuerdo con Axiom, una startup fundada por el exadministrador de la NASA Michael Suffredini, para llevar a un grupo de “astronautas privados” a la EEI a bordo de una Crew Dragon en la segunda mitad de 2021.
La NASA también adjudicó recientemente a SpaceX un contrato de US$ 2.890 millones para construir la nave Starship, con la que se espera aterrizar a los astronautas en la luna por primera vez desde la década de 1970.
SpaceX espera que Starship lleve al multimillonario japonés Yusaku Maezawa y a un grupo de artistas a la Luna en 2023. Musk también pretende que Starship lleve algún día a seres humanos a Marte.
A sus 80 años, Dennis Tito no está seguro de que su futuro sea volver al espacio, pero está entusiasmado con los movimientos en el campo del turismo espacial orbital.
“Me encantaría ser una de las primeras personas en ir a Marte con la Starship, si fuera físicamente capaz”, dice.
Él imagina que probablemente optarán por una tripulación más joven.
“Pero puedo fantasear con ello”, dice Tito.

Jeff Bezos llega al espacio

Daemen ocupó el lugar de un ganado de la subasta anónimo que había pagado US$ 20 millones por un pasaje, pero decidió posponerlo para una misión posterior debido a “conflictos de agenda”, según Blue Origin. El dinero de la subasta se destinó a la organización benéfica de educación STEM de Blue Origin llamada “Club for the Future” que, a su vez, lo donó a organizaciones sin fines de lucro relacionadas con el espacio.
El precio del turismo espacial ha suscitado críticas de quienes afirman que el dinero podría emplearse mejor en resolver problemas en la Tierra, algo que Bezos admite, en parte.
Otros conceptos suborbitales son la empresa de Florida Space Perspective, que espera llevar a los pasajeros al borde del espacio en una versión de alta tecnología de un globo aerostático.
Científico de la NASA: “No vas a poder mantener alejada a la gente”
Jeffrey A. Hoffman, exastronauta de la NASA que ahora trabaja en el Departamento de Aeronáutica y Astronáutica del MIT, dice que está “muy entusiasmado” con el concepto de turismo espacial.
“Me entusiasma la idea de que muchas, muchas más personas puedan vivir la experiencia de estar en el espacio y, con suerte, traer de vuelta a la Tierra un nuevo sentido de su relación con nuestro planeta”, dice Hoffman.
Hoffman describe la visión de la Tierra desde el espacio como un recordatorio de que “estamos todos juntos en esto”.
“Tener esta idea de la Tierra como un sistema finito, y como un planeta, es fundamental para nuestra supervivencia como especie”, dice.
No solo eso, estar en el espacio es divertido, dice Hoffman. Según él, la sensación de ingravidez, que es difícil de imaginar para los que hemos permanecido en la Tierra, es increíblemente agradable.
“Es estar en un estado de euforia todo el tiempo, tu cuerpo se siente tan increíble, diferente”, dice.
“Así que creo que mucha gente, cuando se corra la voz y estos viajeros iniciales cuenten sus historias, no vas a poder mantener alejada a la gente”.
Hoffman describe el vuelo de Tito en 2001 como algo que “rompió la barrera” y marcó “el comienzo de una nueva era de viajes espaciales”.
Tiene la esperanza de que el costo históricamente astronómico del turismo espacial se reduzca a medida que aumente la demanda y los proyectos en desarrollo se conviertan en una realidad operativa.
“Si observamos el sector de los viajes, ciertas cosas están al alcance de la población en general, y ciertos tipos de turismo solo están disponibles a un nivel económico mucho más alto. Pero poco a poco, las cosas tienden a bajar”.

Objetivos futuros

Hablando de cruceros, en 2019, la empresa californiana Gateway Foundation dio a conocer los planes de un hotel al estilo de un crucero diseñado para orbitar la atmósfera terrestre.
El proyecto Voyager Station, compuesto por 24 módulos conectados por ejes de ascensores que conforman una rueda giratoria que orbita la Tierra, será construido por Orbital Assembly Corporation, una nueva empresa de construcción dirigida por el expiloto John Blincow.
En una entrevista reciente con CNN Travel, Blincow dijo que se espera que la construcción del hotel espacial comience en 2026, y que una estancia en el hotel podría ser una realidad en 2027.
El hotel espera destacar algunas de las ventajas divertidas de estar en el espacio: hay planes para servir comida espacial y organizar actividades recreativas como “baloncesto espacial”.
El sistema Starship de SpaceX podría ayudar a poner en marcha al Voyager Station.
Cuando se presentaron los diseños iniciales hace un par de años, Tim Alatorre, arquitecto principal de diseño de Orbital Assembly Corporation, dijo a CNN Travel que la estética del hotel era una respuesta directa a la película de Stanley Kubrick “2001: Una odisea del espacio”, a la que calificó de “casi un modelo de lo que no se debe hacer”.
“Creo que el objetivo de Stanley Kubrick era resaltar la división entre la tecnología y la humanidad y por eso, a propósito, hizo las estaciones y las naves muy estériles y limpias y alienígenas”.
En lugar de la típica imagen del espacio, con astronautas en trajes espaciales flotando en espacios reducidos, el equipo que está detrás del hotel espacial quiere crear un hotel de lujo que no parezca fuera de lugar en la Tierra, pero con unas vistas fuera de este mundo.
“Intentamos que el público se dé cuenta de que la edad de oro de los viajes espaciales está a la vuelta de la esquina. Está llegando. Se acerca rápidamente”, dice Blinclow.

Share