La esclavitud sexual en EEUU sucede en multitud de establecimientos, algunos con una opulenta clientela

Esclavitud

El tráfico humano y la esclavitud sexual en Estados Unidos tienen tentáculos largos y someten con su crueldad criminal a miles y miles de víctimas, tanto estadounidenses como extranjeras. Pero pese a la gravedad de esos delitos, que son en gran medida perpetrados por redes criminales organizadas y extensas, es relativamente poco lo que se conoce y, al parecer, mucho lo que se esconde y tolera al respecto en el país.
Por ejemplo, la revelación de que Robert Kraft, dueño de los Patriotas de Nueva Inglaterra, estelar equipo de la NFL, fue acusado de solicitar servicios de prostitución en un local de masajes en Florida pone luz a una realidad sórdida y ominosa: el tráfico humano y la trata sexual no es solo un asunto del bajo mundo o de oscuros tugurios sino que se da a una extensa escala tanto por la proliferación de lugares donde se practica y la prominencia de parte de parte de su clientela como porque muchas de las personas sumidas en ello se encuentran, literalmente, en una condición de esclavitud y desesperanza estremecedora. Kraft ha negado las acusaciones en su contra pero su caso y sus impactos mediáticos han sido notorios. Más de un centenar de otras personas también han sido acusadas.
En Estados Unidos es delito ejercer la prostitución, pero también organizar o pagar esos servicios. Y ello se agrava cuando ello se da con personas que son retenidas y forzadas a prestar servicios sexuales en condiciones de explotación y opresión. Los casos de esas víctimas no son, por añadidura, anécdotas o hechos aislados sino historias frecuentes y dolorosas. Y el hecho de que muchas de ellas sean menores de edad enturbia el de por sí estremecedor panorama de ese tráfico humano.
Como se comenta en USA Today tan solo en 2017 se reportaron 8,500 casos de tráfico humano en el país, 6,081 de ellos vinculados a trata sexual. Y esos números serían solo la punta del iceberg: expertos calculan que podrían sumar cientos de miles las personas, incluidas menores, que son sometidas a tráfico y explotación de diversa índole, incluida la sexual.
Y es en centros de masaje ilegales o negocios similares donde se realiza una parte sustantiva de esa extensa actividad criminal: de acuerdo a la organización Polaris, en Estados Unidos habría más de 9,000 de esos establecimientos que son la fachada de operaciones de trata humana y explotación laboral y sexual que generaría ganancias de 2,500 millones de dólares al año.

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