La incertidumbre domina las negociaciones del NAFTA pese al optimismo por el cambio de gobierno

La incertidumbre domina las negociaciones del NAFTA pese al optimismo por el cambio de gobierno

Incertidumbre

Habiendo comenzado en Washington una nueva etapa en las negociaciones para modificar el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN o NAFTA, por sus siglas en inglés) con un elemento que podría ayudar a dar un giro determinante para que, después de siete intentos, se logre concretar un acuerdo que beneficie por igual a Canadá, Estados Unidos y México.
El triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador es visto por algunos expertos como ese nuevo elemento que podría influir en agilizar las negociaciones que se paralizaron en mayo pasado, luego de varias propuestas polémicas formuladas por Estados Unidos y calificadas por líderes empresariales como “peligrosas” para el proceso. Sin embargo, otros expertos aseguran que los buenos ánimos no serán suficientes para lograr un acuerdo antes de enero de 2019.
Esta mañana, el secretario mexicano de Economía, Idelfonso Guajardo, viajó a Washington para conversar con el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, quien es el jefe del equipo estadounidense en la revisión del pacto comercial que se renegocia desde agosto de 2017.
Está previsto que Jesús Seade, futuro jefe negociador del NAFTA en el gobierno de López Obrador, participe también en las conversaciones en la capital estadounidense con Lighthizer.
Trump ha sugerido la posibilidad de llegar a un acuerdo comercial bilateral con México y luego uno con Canadá, idea que no ha sido respaldada por esos países, quienes apuestan a un pacto que incluya a los tres.

¿En qué quedaron
en la última ronda?

Las rondas de negociación quedaron suspendidas seis meses después de su comienzo, en agosto de 2017, pese a que durante ese periodo se lograron avances importantes en la actualización, más no en la modificación del texto del NAFTA.
Para mayo, sólo seis de los aproximadamente 30 capítulos de los que se va a componer el nuevo tratado se habían cerrado y continúan grandes diferencias sobre diversos temas como la cláusula sunset que propone terminar con el NAFTA cada cinco años.
EEUU también pidió que para que los tres países puedan exportar automóviles gozando de aranceles cero, el auto debe contener al menos 85% de contenido regional propio, y no solo el 62.5% que se tenía establecido. Una propuesta que ha sido rechazada por México y Canadá.
De acuerdo con Arlene Ramírez Uresti, internacionalista del Tecnológico de Monterrey, en la última ronda realizada, se generó un ambiente propicio para no dejar de lado todo el texto sino continuar con la reforma de artículos muy puntuales. Sin embargo, no significa que el tratado está asegurado debido a que los plazos fijados no han sido respetados.
“Había fechas límite que no se cumplieron y en el caso de EEUU es porque viene un cambio de legislatura en noviembre. La legislatura actual termina el 31 de julio, entonces al no haber tenido un tratado completo, lo que se tiene que esperar es que la siguiente legislatura votada en noviembre retome la negociación y lo suba como primer asunto de la Comisión de Tratados Internacionales y Comercio Exterior del Congreso de Estados Unidos”, señaló.
El riesgo, señala, está en que en el Congreso pudiera haber un golpe de timón que lleve a los republicanos a perder la mayoría absoluta y, en consecuencia, a Trump se le complique cambiar el texto del NAFTA como está originalmente planteado.
Qué cambia con López Obrador en el jueg

Un día después de su triunfo en las elecciones, López Obrador recibió la llamada del presidente Donald Trump para hablar sobre las negociaciones del NAFTA. Días después, AMLO recibió la visita de una comitiva estadounidense de alto nivel, liderada por el secretario de Estado Mike Pompeo, y sostuvo un intercambio de cartas con Trumpm en las que proyectan buenas relaciones basadas en el entendimiento, lo que ha generado la idea de que ambos países podrían comenzar una nueva era de relaciones con menos fricciones de las que tuvieron con la administración de Enrique Peña Nieto.
Así lo han expresado personajes como Stefan Selig, exsubsecretario de Comercio Internacional de Estados Unidos, quién señaló que la llamada entre Trump y López Obrador dejó un “espíritu renovado”. Una opinión que también ha sido compartida por el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, quien, durante una conversación con Donald Trump, hablaron sobre AMLO y el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Esas buenas señales se reflejaron en el valor del peso frente al dólar, que en la primera semana de julio acumuló su mayor avance desde 2011, y en solo una semana recuperó el 65% de las pérdidas del año, generando confianza en los mercados financieros y el sector empresarial.
Sin embargo, este mismo jueves, la agencia Standard and Poor’s (S&P) alertó que la negociación del NAFTA y la elección de Andrés Manuel López Obrador siguen siendo factores de incertidumbre para el panorama económico de México, a la que condideró como la segunda economía latinoamericana, pero con un crecimiento dispar comparado con Canadá y Estados Unidos.
Arlene Ramirez señala que en un análisis a primera vista, pese a lo que se diga en discurso, no hay muchas posibilidades de que se dé un cambio radical debido a que el NAFTA está sujeto al Marco normativo de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
“Vimos que la intención de López Obrador de acercarse al gobierno de EEUU es una estrategia diplomática que pudiera favorecer por ser un nuevo gobierno con características completamente diferentes, pero hay un peligro en que discursivamente se prometa un cambio cuando en realidad el tratado está sujeto a reglas internacionales y que muchas de las cosas que se pudieran hacer como el tema de los salarios en la frontera y las excepciones fiscales traerían sanciones económicas bastante fuertes para México”, detalló.

¿Qué pasaría con México
si no se llega a un acuerdo?

Pese a los ánimos optimistas, aún reina la incertidumbre de cuál será el resultado final y, entre los diversos escenarios, se encuentra la finalización del tratado, ante una falta de acuerdos, una situación que traería implicaciones negativas para las tres economías, pero particularmente para México, que es el más dependiente de Estados Unidos.
De convertirse en realidad, de acuerdo con el diario El Universal, economistas de IHS MArkit han advertido que los mercados se verían sacudidos y la reacción se reflejaría en una abrupta devaluación del peso que se calcula entre los 25 y 27 pesos por dólar como una situación temporal de uno o dos trimestres.
No obstante, analistas calculan que el efecto más inmediato se vería reflejado en el aumento de los precios internos, pues la economía mexicana depende de un gran volumen de importaciones e insumos de productos exportables como de consumo final.

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