La Salud Mental es el tema tabú que se ha destapado en la NFL

La Salud Mental es el tema tabú que se ha destapado en la NFL

salud

El tacle defensivo Solomon Thomas recuerda un almuerzo durante su temporada de novato en San Francisco en 2016. Cuando buscaba dónde sentarse, divisó al terapeuta del equipo de los 49ers en una mesa cercana. Según Thomas, un compañero de equipo le dijo: “Oh no, no podemos ir para allá. Si vamos, parecerá que estamos locos”.
Thomas se sorprendió. Había jugado fútbol americano universitario en la Universidad de Stanford, donde consideraba que el equipo le prestaba mucha atención a la salud mental. Pero a medida que experimentaba sus primeras prácticas y reuniones de orientación de la NFL, notó que el tema no era muy relevante en la liga. Los jugadores quizás hablaban sobre situaciones estresantes, dijo Thomas, pero había poca mención de la tristeza, ansiedad o controles generales sobre el bienestar mental. Los jugadores permanecían callados mientras intentaban tener éxito en una profesión con una evaluación constante.
“Es como si te juzgaran por todo lo que haces”, dijo Thomas, quien ahora juega con los Raiders de Las Vegas. “Los chicos son despedidos, intercambiados y firmados todos los días. Por mucho que quisieras que fuera diferente, la realidad es que es duro, porque podrías empezar a ser vulnerable con alguien y al día siguiente esa persona ya no está”.
La impresión que tuvo Thomas como novato en San Francisco no fue para nada única. Si bien algunos equipos habían iniciado algún tipo de sistema de apoyo a la salud mental, en ese entonces no existía un protocolo a nivel de la liga para ayudar a los jugadores a lidiar con esa cultura de la NFL del “ignóralo y juega” y “ármate de valor”.
En mayo de 2019, la NFL y la Asociación de Jugadores de la NFL acordaron formar el Comité Integral de Salud y Bienestar Mental, un panel de médicos designados por ambos grupos, que ordenó que cada equipo empleara a un terapeuta de salud conductual.
En la actualidad, siete equipos tienen un terapeuta de tiempo completo y el resto de los equipos emplea a alguien en ese puesto durante al menos ocho horas a la semana. Como resultado, más jugadores han tomado provecho de eso y han sido más francos sobre la necesidad de hacerlo.
Esa franqueza forma parte de una tendencia general entre los atletas, quienes públicamente están enfatizando que la salud mental debe ser prioridad, junto con el cuidado físico. En octubre, con el apoyo de los Halcones de Atlanta, el receptor Calvin Ridley se alejó del fútbol americano para “concentrarme en mi bienestar mental”.
Esa semana, el tacle ofensivo de las Águilas de Filadelfia, Lane Johnson, reveló que se había ausentado del equipo durante tres partidos para lidiar con ansiedad y depresión.
Simone Biles, Naomi Osaka y otras estrellas deportivas importantes se han retirado de competiciones tras afirmar que no se sentían mentalmente aptas para competir. Y en los últimos años, jugadores de la NBA como Kevin Love y DeMar DeRozan han hablado de manera franca sobre los desafíos de la salud mental.
Sin embargo, los jugadores de la NFL afirman que el cambio dentro del fútbol americano ha sido más gradual. Las medidas obligatorias son demasiado recientes y la cultura machista de la liga está tan arraigada, que algunos jugadores, como el mariscal de campo de los Empacadores de Green Bay, Aaron Rodgers, alegan que el fútbol americano profesional está muy rezagado con respecto a otros deportes en cuanto a fomentar prácticas de salud mental y motivar a los jugadores a aprovechar ese apoyo.
“Creo que la NFL es un dinosaurio en ese sentido”, dijo Rodgers en una entrevista telefónica en septiembre. “Existe un estigma en torno a hablar de sentimientos, problemas y de lidiar con el estrés. Hay mucho lenguaje vulgar que pareciera etiquetar eso como una debilidad”.
El ala defensiva de los Cuervos de Baltimore, Calais Campbell, dijo que no se sentía cómodo hablando de salud mental cuando ingresó en la liga en 2008 —“era algo que temías siquiera mencionar”—, pero que durante sus 13 años de carrera había llegado a considerarla como clave para su longevidad. “Este es un trabajo muy estresante y lleno de cambios”, dijo Campbell. “Tienes que ser capaz de lidiar con eso. Necesitas tener a alguien con quien hablar”.
Campbell dijo que tener a un experto de tiempo completo dentro de las instalaciones del equipo facilita esas conversaciones. Los terapeutas del equipo ofrecen a los jugadores una amplia gama de prácticas de bienestar, que van desde las consultas individuales, hasta ejercicios de rendimiento deportivo, sesiones de meditación y material de lectura. A veces, dijo Campbell, es tan simple como un breve chequeo sobre cómo va el día.
“Uno no quiere que exista la idea de que no se puede hablar sobre salud mental a menos de que haya una crisis” dijo Nyaka NiiLampti, vicepresidenta de bienestar y servicios clínicos de la NFL. “Quiero poder hablar sobre mi salud mental desde una perspectiva saludable”.
“No separo el entrenamiento mental de la salud mental”, dijo Christopher Carr, director de psicología deportiva y terapeuta del comportamiento de los Empacadores. Carr, quien fue consultor del equipo varios años antes de ser contratado de tiempo completo en 2020, dijo que es fundamental ofrecerles a las necesidades de los jugadores una estrategia de 360 grados. Carr imparte cursos sobre rendimiento mental, realiza consultas con los grupos de posición de los jugadores y se reúne con ellos de forma individual, recomienda programación educativa para los iPad de los jugadores y coordina recursos externos.
Carr acompaña al equipo en la línea lateral durante los juegos y está presente en las instalaciones de los Empacadores todos los días en los que el equipo está allí. “Hay todo tipo de puntos de contacto”, dijo. “Estar en la cultura genera puertas abiertas para integrarse y ayuda a desarrollar la confianza”.
Cada equipo de la NFL trabaja con su terapeuta para determinar qué podría funcionar mejor para esa organización. Deciden entre contratar empleados independientes para entrenamientos enfocados en el rendimiento y el bienestar mental o tener a un médico como Carr desempeñando un rol más integral.
Pero la dinámica de poder de la liga, en la que el tratamiento se brinda a través de un empleador que tiene el poder de despedir, cambiar o dejar en el banquillo a un jugador, puede crear otra barrera. “Existe un factor de confianza”, dijo Ali Marpet, un linero ofensivo de los Bucaneros de Tampa Bay. “Creo que esa es parte de la batalla que enfrentan nuestros médicos si son empleados por el equipo: estas consultas se quedan aquí y todo lo que sucede se queda aquí”.
Al igual que Thomas, el mariscal de campo de los Vaqueros de Dallas, Dak Prescott, aprendió el valor de conversar con un profesional de la salud mental cuando estaba en la universidad. Durante el semestre de la primavera de 2014 de la Universidad Estatal de Misisipi, un año después de que su madre Peggy falleciera de cáncer, la universidad le recomendó a Prescott que viera a un psicólogo.
Inicialmente, lo vio como un castigo y le dijo al terapeuta: “No tengo ningún problema”. Sin embargo, su madre siempre había sido la primera persona a la que acudía cuando quería conversar. A medida que Prescott visitó el consultorio del psicólogo, se dio cuenta de los beneficios de hablar con franqueza sobre la salud mental.
Antes del draft de la NFL de 2016, Prescott fue arrestado bajo sospecha de conducir bajo los efectos del alcohol (luego fue absuelto). Los Vaqueros lo eligieron en la cuarta ronda y ese septiembre la NFL ordenó que Prescott viera a un psicólogo no afiliado a la liga una vez a la semana, como parte del programa de drogas y alcohol de la liga.
“No me di cuenta de lo que estaba haciendo por mí en ese momento”, dijo Prescott, quien ayudó a Dallas a conseguir un récord de 13-3 en su temporada de novato. “Pero en retrospectiva, esa fue la razón por la que pude hacer lo que hice”.

Share