Las gasolioneras en peligro de extinción!

La amplia variedad de vehículos que ofrece el mercado y los que se mostrarán en los próximos años nos dificulta la tarea de escoger qué tipo de automóvil puede satisfacer nuestras necesidades, ya que aunque los eléctricos son los más caros, algunos países ofrecen una serie de ayudas para reducir su precio hasta conseguir igualarlo con el de los coches convencionales.

El vehiculo eléctrico

El vehículo eléctrico se presenta como una alternativa ecológica a la hora de optar por un medio de transporte privado en un mundo cada vez más preocupado por el medio ambiente y el cambio climático. Este tipo de automóviles funcionan sin necesidad de gasolina, tan solo es necesario recargar gradualmente su batería, que suele ser de litio, como hacemos cotidianamente con nuestro teléfono móvil, por lo que su paso por las gasolineras, entendidas como en la actualidad, se convertiría en algo innecesario.

Aunque hoy en día ya es posible adquirir este tipo de vehículos, la dificultad de cargar sus baterías, de arreglar sus averías y sobre todo su elevado precio, hace que los consumidores opten por pensar en otras alternativas como son los vehículos híbridos o los que consumen bio-combustible. Si queremos ser uno de los primeros en adquirir un coche eléctrico, tenemos que tener en cuenta que los más baratos, a partir de los 20 mil dólares solo pueden circular por ciudad, debido a que no superan los 85 kilómetros/hora (52 millas por hora).

Los de gama superior ya están preparados para circular por autopistas, puesto que alcanzan las velocidades de un coche convencional, y su pecio oscila entre 26 mil y 105 mil dólares). Actualmente existen en algunos países una serie de subvenciones variando del modelo y la marca.

El vehículo híbrido Entre el vehículo convencional y el vehículo eléctrico existe un transporte que utiliza los dos tipos de sistemas existentes: la energía eléctrica proveniente de baterías y alternativamente la energía de un motor de combustión interna que mueve un generador, son los denominados automóviles híbridos. Dispone de un sistema electrónico, llamado “stop-and-go”, que determina el tipo de motor que debe usar en cada momento el vehículo, con lo que se consigue una mayor eficacia, además de un ahorro, tanto de energía eléctrica como de combustible.

El motor eléctrico mantiene una fuerza constante, por lo que cuando el vehículo comienza a desplazarse, no es necesario una aceleración mayor, al contrario de lo que sucede con el motor térmico.

Este tipo de vehículo cuenta con un freno regenerativo que permite recuperar durante la frenada hasta el 30% de la energía cinética que posee el vehículo, según comenta Blas Vives, secretario general de la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (FACONAUTO) de España.

El freno regenerativo está diseñado para que utilicemos el motor eléctrico para circular por las zonas urbanas sin consumir combustible y evitando las emisiones nocivas, y el motor de combustión para zonas interurbanas.

La mayor ventaja de este medio de transporte es que es menos ruidoso que un vehículo convencional y contamina mucho menos.

Algunos de sus problemas son el peso del motor, que aumenta considerablemente y que, al tratarse de una maquinaria más compleja, las revisiones y las reparaciones son más difíciles y mucho más caras.

Vehículos de biocombustible

Otro tipo de vehículo ecológico son los de biocombustibles, es decir, aquellos que funcionan con combustible de origen biológico, obtenido de forma renovable a partir de restos orgánicos. Se comercializan dos tipos de combustibles ecológicos: biodiesel y bioetanol.

Este tipo de automóviles tienen un sistema denominado “flex- fuel”, es decir, que funcionan con gasolina o biocarburantes, o con la mezcla de ambos carburantes en cualquier proporción. Brasil es uno de los países que más utilizan este tipo de combustible extraído principalmente de la caña de azúcar, aunque también se puede extraer a partir del almidón contenido en el maíz, la cebada, la soja, las patatas e incluso a partir de la grasa animal.

Entre las marcas que comercializan este tipo de vehículos de bio-combustible encontramos: Ford, Volkswagen, Citroen, Fiat, General Motors, Honda, Mitsubishi, Peugeot y Toyota; habiendo en el mercado más de 65 modelos de coches con este sistema.

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