Las normas de seguridad de tóxicos en muebles deben proteger al público …Change safety standards for toxic furniture

Por Sarah Janssen

El gobernador Jerry Brown actuó de manera audaz el mes pasado al dirigir que una agencia estatal actualizara las normas de seguridad en muebles de California promulgadas hace 40 años para mejorar la seguridad contra incendios y eliminar el uso de productos químicos no verificados al igual que aquellos que son tóxicos.
Se espera que en septiembre el California Bureau of Electronic and Appliance Repair, Home Furnishings and Thermal Insulation (entidad responsable de actualizar las normas de seguridad) instituya una regla que afronte la causa principal de los incendios que son los cigarrillos prendidos descuidados, a la misma vez de asegurar que nuestros muebles no vengan plagados de químicos tóxicos.
Este cambio esencial tendrá un impacto importante, no sólo en California, sino en todo EE. UU.
Durante décadas, California ha tenido una norma de inflamabilidad ineficaz, TB 117, la cual resultó con el acolchonado de sofás, sillones reclinables y sofás de dos plazas saturados con casi 2 libras de retardantes tóxicos. No es de extrañar que este gran volumen de químicos no permanezca en el acolchonado sino que se evaporen lentamente y se adhieran a partículas de polvo para luego ser ingeridos o inhalados por nosotros, nuestros niños y mascotas. El polvo en hogares y niños de California es el más contaminado con retardantes tóxicos en el mundo.
Incluso dentro de California, hay algunas poblaciones que llevan pesadas cargas de contaminación que otros. Estudios realizados por investigadores de la Universidad de California en Berkeley han descubierto que los niños latinos que viven en el valle de Salinas tiene los más altos niveles de exposición en los EE.UU. y la segunda más alta del mundo. Los niños únicos que resultaron ser más altamente contaminados viven cerca de un vertedero de residuos peligrosos en América Central.
Los químicos retardantes tóxicos son ineficaces en prevenir incendios y estar expuestos a ellos puede causar efectos graves a la salud.
Las investigaciones del Chicago Tribune reveladas en una serie indican que los químicos no proporcionan una protección real contra incendios en el hogar, particularmente incendios iniciados por cigarrillos. De hecho, hacen los incendios más tóxicos porque forman gases mortales y hollín que son los asesinos verdaderos en la mayoría de incendios.
La exposición a retardantes tóxicos se ha relacionado con impactos reales y cuantificables en la salud. Las mujeres con mayores niveles de retardantes en su sangre tardan más en quedar embarazadas y tienen bebés más pequeños. Niños expuestos a estos químicos en el útero tienen un CI inferior y problemas poniendo atención. Otros estudios vinculan los retardantes con la infertilidad y malformación congénita masculina y pubertad precoz en niñas. Un estudio reciente en animales vincula incluso a los retardantes tóxicos con el autismo.
La mayoría de estos estudios se realizaron en retardantes pentaBDE los cuales se prohibieron en California en 2003. Otros químicos dañinos reemplazaron PentaBDE sólo por cumplir con esta norma ineficaz. Tris clorinado, por ejemplo, es el químico de reemplazo común. Pero Tris se prohibió en pijamas infantiles tras ser vinculado al cáncer hace tres décadas, aunque no para otros usos. Ahora se le encuentra en el acolchonado de muebles y el polvo de los hogares.
Un estudio reciente encontró que los niños negros y latinos de 1-3 años tenían dos veces el nivel de los retardadores de llama, PBDE, en sus cuerpos, cuando se compara con los niños blancos. Los PBDEs han estado fuera de producción por más de 5 años, pero porque la gente no cambia sus muebles por muchos años, aun puede ocurrir contaminación.
Los retardantes no sólo contaminan nuestros hogares, contaminan el mundo. Durante su fabricación, uso y eliminación estas sustancias químicas se filtran al ambiente contaminando el aire, agua y vida silvestre. Viajan sobre las corrientes de aire hasta el Ártico, donde además contaminan las poblaciones oriundas y hasta los osos polares.
La medida de actualizar la norma de inflamabilidad en California mejorará el ambiente mundial, pero aún hay mucho por hacer en la faz nacional.
El Concilio de Defensa de Recursos Naturales (NRDC por sus siglas en inglés), junto a más de 40 organizaciones urgió recientemente a la Comisión de seguridad de productos al consumidor (Consumer Product Safety Commission) que finalice el reglamento de inflamabilidad de muebles que elaboró en 2008. También existe una petición en línea a la que te puedes unir (signon.org/sign/take-the-toxic-chemicals). Al igual que la norma de California, este reglamento combate los incendios causados ​por cigarrillos y establecería normas nacionales de seguridad contra incendios. Es hora que la Comisión finalice la norma preparada hace tres años.
El Congreso también debe apoyar y aprobar la Ley de Productos Químicos Seguros (Safe Chemicals Act), que actualiza y reforma la Ley de Control de Sustancias Tóxicas (TSCA) de 1976. Bajeo la ley actual, los productos químicos se categorizan como seguros hasta no ser probados perjudiciales y la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE. UU. no tiene poder suficiente como para prohibir ni químicos claramente mortales como el asbesto. La legislación propuesta le dará más poder a la EPA para controlar el uso de productos químicos peligrosos, incluyendo productos ignífugos.
Nuestras decisiones como consumidor no pueden frenar nuestra exposición a sustancias químicas tóxicas. Sin embargo, una mejor regulación de productos químicos puede abordar y resolver este grave problema. Urge mantener la presión sobre nuestros funcionarios públicos y las agencias estatales y federales para asegurarnos que se logren los cambios necesarios. Tomar medidas inmediatas y efectivas para eliminar el uso de retardantes tóxicos en el estado y la nación va de la mano con garantizar que el Congreso reforme leyes para proteger nuestra salud de químicos.

ENGLISH:

Change safety standards for toxic furniture

By Sarah Janssen
Gov. Jerry Brown made a bold move this summer when he directed a state agency to update California’s 40-year-old furniture flammability standards to improve fire safety and eliminate use of toxic and untested chemicals.
The California Bureau of Electronic and Appliance Repair, Home Furnishings and Thermal Insulation – the agency responsible for updating the old flammability standard – is expected to come out with a draft rule in early September that will address the most common cause of fire, smoldering cigarettes, while ensuring that your couch won’t be laden with toxic chemicals.
This critical change will have a significant impact, not just in California but across the country.
For decades, an ineffective California flammability standard, TB 117, has resulted in the foam inside our sofas, recliners and love seats being saturated with nearly 2 pounds of toxic flame retardants. Not surprisingly, this large volume of chemicals does not stay in the foam but slowly evaporates and attaches to dust particles that are ingested or inhaled by us, our children and pets. In fact, house dust in California homes and Californian children are the most polluted in the world with toxic flame retardant chemicals.
Even within California, there are some populations who carry heavier burdens of contamination than others. Studies done by researchers at University of California Berkeley have found that Latino children living in the Salinas valley carry the highest levels of exposure in the U.S. and the second highest in the world. The only children found to be more highly contaminated lived near a hazardous waste dump in Central America.
Toxic flame retardant chemicals present the worst of two possible worlds. They are ineffective in preventing fires, and exposure to these chemicals is linked to serious health effects.
As the recent Chicago Tribune investigative series revealed, the chemicals provide no real protection from household blazes, particularly the smoldering fires started by cigarettes. In fact, they only make fires more toxic by forming deadly gases and soot that are the real killers in most fires.
Exposure to toxic flame retardants has been linked to real and measurable health impacts. Women with higher levels of flame retardants in their blood take longer to get pregnant and have smaller babies. Children exposed in the womb have a lower IQ and attention problems. Other studies have linked flame retardants to male infertility, male birth defects and early puberty in girls. A recent study in animals has linked toxic flame retardants to autism.
Most of these studies were done looking at the flame retardants, pentaBDE, which was banned in California in 2003. PentaBDE has since been replaced by other harmful and untested chemicals just to meet the ineffective standard. For example, one common replacement chemical is chlorinated Tris. Tris was banned from children’s pajamas three decades ago after being linked to cancer, but was never banned for any other use. Today it is commonly found in furniture foam and house dust.
A recent study found black and Latino children ages 1-3 had twice the level of the flame retardants, PBDEs, in their bodies when compared to white children. PBDEs have been out of production for over 5 years, but because people hold onto their furniture for a long time, exposure and environmental contamination continues.
Flame retardants aren’t just polluting our homes, they are polluting the world. During manufacturing, use and disposal, these chemicals are released into the environment where they can be found in air, water and wildlife. They are carried on air currents as far away as the Arctic where they pollute native human populations and even polar bears.
Updating California’s flammability standard will improve the global environment, but at the federal front much work still needs to be done.
The Natural Resources Defense Council along with more than 40 organizations recently wrote to the Consumer Product Safety Commission urging the agency to finalize its furniture flammability rules drafted in 2008, and an online petition is underway. Like California’s standard, the safety commission flammability standard addresses fires caused by smoldering cigarettes and would set the bar for fire safety standards across the country. It is time for the Consumer Product Safety Commission’s 3-year-old draft to be final.
U.S. Congress must also support and pass the Safe Chemicals Act, which would update and reform the Toxic Substances Control Act of 1976. Under the current law, chemicals are presumed to be safe until found harmful, and the U.S. Environmental Protection Agency has little power to ban even notoriously deadly chemicals like asbestos. The proposed legislation, which just passed out of a Senate subcommittee, will give EPA more power to regulate the use of dangerous chemicals, including flame retardants.
We can’t shop our way out of exposure to toxic chemicals. However, better regulation of chemicals can address and solve this concerning problem. What is important now is to keep the pressure on our public officials and state and federal agencies, to ensure the changes under way continue. Immediate and effective state and federal action to eliminate the use of toxic flame retardants goes hand-in-hand with ensuring Congress reforms chemical laws to protect our health.

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