Lo que hay detrás de la fácil entrada de Guaidó  por el principal aeropuerto de Venezuela

Lo que hay detrás de la fácil entrada de Guaidó por el principal aeropuerto de Venezuela

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El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, regresó el lunes a Caracas con una amplia sonrisa y sin un atisbo de temor en su mirada, como si volviera a casa después de unos días de vacaciones.
Pero se trató de una jugada política arriesgada. Su llegada en un vuelo comercial de la aerolínea Copa, desde Panamá, representó un inmenso desafío al gobierno revolucionario, que había amenazado con detenerlo en el momento en que pusiera un pie en suelo venezolano.
Hay que recordar que el también presidente de la Asamblea Nacional salió de Venezuela de manera clandestina, desoyendo una orden de prohibición de salida del país emitida por el Tribunal Supremo de Justicia designado por el mandatario de facto, Nicolás Maduro.
El simbolismo de las imágenes del joven político enarbolando la bandera de Venezuela ante miles de simpatizantes que gritaban “Si se puede” socavó aún más la deteriorada imagen de Maduro, quien llegó al poder en 2013 en unas elecciones apresuradas después de la muerte de Hugo Chávez y que en 2019 es considerado por decenas de países como un dictador.
Pero más allá de la valentía de Guaidó y de su esposa Fabiana Rosales, que siempre camina a su lado, sería ingenuo pensar que el político de 35 años ingresó tan fácilmente por una taquilla de migración en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía sin ninguna oposición de la Guardia Nacional Bolivariana, el ente militar encargado de resguardar las fronteras, y sin una orden directa del mismo Maduro.
El silencio de los principales actores políticos y la ausencia de un fuerte operativo de seguridad para capturar a Guaidó, como lo hicieron para detener a su mentor Leopoldo López en 2014, mostró que el chavismo está midiendo con cautela sus próximos pasos.
Expertos en aeronáutica informaron que en el momento de la llegada de Guaidó al principal aeropuerto de Venezuela, el avión presidencial usado por Maduro tenía varias horas en La Orchila, una base militar ubicada venezolana ubicada en una isla en el Mar Caribe, a unos 200 kilómetros al noreste de Caracas.
Maduro hizo apariciones públicas el lunes y en sus cuentas de redes sociales se dedicó a publicar imágenes de lugares turísticos con personas disfrutando del carnaval. Pero se especuló que pudiera haber viajado a La Orchila, donde hubiera sido trasladado Guaidó en caso de una posible detención. El círculo que se aferra al poder en Venezuela sabía que encarcelar a Guaidó en Maiquetía hubiera sido una torpeza.
El apoyo internacional logrado por el hombre que encabeza la lucha contra la revolución bolivariana es innegable. Luego del revés sufrido al no tener un plan sólido para el ingreso de la ayuda humanitaria el 23 de febrero, el político reorganizó su ofensiva con una serie de importantes contactos diplomáticos con los países miembros del Grupo de Lima. Su retorno a Venezuela ocurrió luego de una gira por Brasil, Argentina, Paraguay y Ecuador, donde obtuvo el respaldo de los gobiernos y de miles de venezolanos residentes en esos países. Más de 50 países ya reconocen a Guaidó como presidente legítimo de Venezuela.
Según Irma Argüello, experta en seguridad internacional y presidenta de la Fundación de No Proliferación para la Seguridad Global, Maduro permitió la libre entrada de Guaidó porque no tuvo otro remedio. ”Si no era así se iba a producir la alternativa menos deseada, que iba a ser dispararse los pasos para una intervención militar humanitaria”, expresó Argüello en una entrevista con CNN.
La analista explicó que aunque todos los países de la región han negado rotundamente esa posibilidad, las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y del mismo Guaidó, han “dejado flotando” la opción de una intervención armada.
“Si Guaidó hubiera sido apresado, o si hubieran ejercido algún tipo de violencia sobre él, seguramente la Asamblea Nacional se iba a reunir se emergencia para disparar el articulo 187, inciso 11 de la Constitución, que lo que plantea es el permiso de que una fuerza extranjera entre al país. Pero el hecho de que Maduro no haya reaccionado, no significa que la libertad o la integridad de Guaidó esté fuera de peligro.
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien se encuentra desde la semana pasada en Rusia intentando conseguir apoyo político y económico para mantener de pie a la revolución, dijo a la prensa que estaban observado todos los pasos de Guaidó y que aún estudiaban las próximas medidas del gobierno contra el joven líder que en tan sólo dos meses ha sacudido los cimientos del chavismo.
Una de las estrategias del gobierno para ganar tiempo y reducir los daños del triunfal regreso de Guaidó es esperar hasta que la oposición baje de nuevo la guardia.
Y mientras Maduro evalúa qué hará después de que un rival al que ha señalado de “golpista” deambula libremente por Caracas, Guaidó continúa con su agenda de movilizaciones, que incluye reuniones con líderes sindicales del sector público de Venezuela. Hasta ahora, la estrategia de mantenerse visible, rodeado de miles de personas, le ha dado resultado.

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