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Los adolescentes que cenan en familia tienen menor riesgo de consumir droga y alcohol

Estar en familia parece alejar a los chicos de aquello que los lastima. Los adolescentes que cenan regularmente con sus padres tienen muchas menos posibilidades de consumir drogas, alcohol y marihuana.
A dichas conclusiones llegó una investigación realizada por la Universidad de Columbia (Estados Unidos). Los autores trabajaron con un grupo de adolescentes y sus familias y notaron que el 60% de los chicos cenaba frecuentemente con sus padres, es decir que compartían la mesa entre 5 y 7 veces por semana.
A su vez, notaron que el 72% de los adolescentes consideraba que cenar en familia cotidianamente era muy o regularmente importante.
Al cotejar estos datos con el consumo de sustancias inadecuadas, los autores notaron que los chicos que cenaban con sus padres tenían un riesgo mucho menor de tomar drogas y alcohol o fumar marihuana. A su vez, no suelen entablar amistad con adolescentes que consumen estas sustancias. De hecho, un alto porcentaje de ellos suele afirmar que ni siquiera sabe como conseguir estos productos.
Dicho de otra manera, los jóvenes que pocas veces compartieron la cena con sus padres mostraron el doble de posibilidades de fumar y una y media probabilidades más de consumir marihuana y tomar alcohol. A su vez, estos chicos tienen un riesgo 1,25 mayor de tener amigos que usan cocaína, heroína, éxtasis y otros tipos de sustancias ilegales.
Kathleen Ferrigno dijo que “el mensaje para los padres no puede ser más claro. Con el reciente aumento en el número de chicos de 12 años o más que consumen drogas, es más importante que nunca que los adultos se sienten a cenar y charlen con sus hijos sobre sus vidas, sus amigos, el colegio. Simplemente se trata de hablar”.
La especialista recomendó hacer preguntas y realmente escuchar las respuestas. “La magia que sucede en las cenas familiares no se centra en la comida sino en la comunicación y en las conversaciones que giran en torno a la mesa. Por supuesto que no hay garantías de que los chicos crezcan sin drogas, pero saber es poder y cuanto más conocen los padres sobres sus hijos más posibilidades tienen de criarlos sanamente”, concluyó.

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