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Los Diez Mandamientos para Preparar un Suculento Pavo!

Como si se tratase de un cuento infantil, les platico que había una vez una America de Norte llena de indios y libre de colonizadores. Pero eso cambió en 1620 con la llegada del Mayflower a New England.

Los Pilgrims eran un grupo de puritanos que decidieron separarse de la Iglesia Inglesa, por no estar de acuerdo con el producto de la reforma religiosa. Cansados de ser perseguidos, se tomaron el barco y se mudaron a America para poder estudiar tranquilos la Biblia. Eso más o menos cuenta la historia.

La leyenda dice que el primer invierno en el nuevo territorio fue devastador. Los Pilgrims perdieron 46 de las 102 vidas que navegaron en el Mayflower. Pero la primera cosecha de 1621 fue generosa, por lo que los miembros restantes de la colonia decidieron celebrar con un gran banquete. Invitaron también a los 91 nativos del lugar, reconociendo que sin su ayuda no hubiesen logrado sobrevivir ese año.

Las festividades duraron tres días. Compartieron exquisiteces tales como patos y gansos salvajes, carne de venado, moras, pescado, maiz, calabazas y ciruelas. Pero no hubo ni pan ni productos lácteos; no tenían ganado doméstico y las raciones de harina se habían agotado tiempo atrás.

La tradición es que en el cuarto jueves del mes de noviembre de cada año, la familia se reúna y compartan un banquete de semejante magnitud. Es también la oportunidad para dar las gracias a quienes nos rodean y reconocer que su ayuda, su respaldo, su cariño, han sido en parte responsables de un año más de supervivencia.

Ya que recordamos un poquito la historia del significado del “Thanksgiving” y el por qué se celebra. A continuación les obsequiamos Diez ideas para preparar un rico y suculento pavo.

A escasas horas de Thanksgiving o de Navidad, olvídese ya de volver a repetir aquellas expresiones como: “Se me quemó el pavo”, “está súper seco”, “no sabe a nada”, “absorbió todo el vino”, “parece todo desguajolotado”.

El pavo, así como es delicioso y nutritivo -y además excelente para quienes siguen dietas de proteínas-, es sumamente delicado y hasta un poco complicado de cocinar en el punto perfecto.

Por eso, para que en esta temporada no le falle el tino en su preparación, aquí le damos una guía que hemops bautizado como los 10 Mandamientos para preparar un pavo.

Los primeros 5 mandamientos:

1. Compra el pavo con suficiente tiempo para poder descongelarlo con tiempo.

– Es decir, no esperes a que sea un día antes de Thanksgiving o Navidad para comprar un pavo, no pasa nada si una semana antes o si quieres más, lo compras bien gordito y lo metes al congelador.

2. Ten a la mano un termómetro de horno y de carne.

– Si no lo tienes, cómpralo. Es una buena inversión no sólo para medir la temperatura del pavo, sino que a lo largo del año sirve para hornear pasteles y que te queden esponjositos.

3. Si rellenas el pavo, lo pue-des cocinar dentro del pavo, o bien cocinar tal relleno en una cacerola aparte y servirlo con el pavo.

– Esto es cuestión de gustos, pero si nunca has intentado que el relleno se cocine dentro del mismo pavito, inténtalo. Sólo pon los mismos ingredientes adentro y verás que además agarrará un sabor bien rico.

4. Si el relleno lo vas a cocinar dentro del pavo, cerciórate que los ingredientes se puedan comer crudos o ya estén cocinados.

– Debido a que un horno cocina en distinta forma a una estufa, si vas a usar verduras, es preferible que ya estén precocidas. Lo mismo con la carne. Pero si hay alimentos como pasitas, nueces o aceitunas que se pueden comer crudos, el mismo horno se encargará de calentarlos y suavizarlos con los jugos del pavo.

5. Pon el relleno del pavo justo antes de hornearlo y cerciórate que el pavo esté totalmente descongelado.

No metas el pavo al horno si todavía no está bien descongelado, eso afecta la manera en que se cuece.

6. Pon entre 1/2 taza a 3/4 de taza de relleno por cada libra de pavo y no rellenes el pavo demasiado.

– Lo que menos quieres es que tu pavo explote de tanto relleno. Bueno, no va a explotar, pero se puede desbordar y no se va a ver nada bonito.

7. La temperatura del relleno debe leer 160 grados Fahrenheit.

– Aquí es en donde entra en juego el termómetro que te habíamos mencionado al principio. Cuando tu introduzcas el medidor de temperatura en el relleno y este te diga que ya está a 160 grados, el pavo está listo.

8. Una vez que el pavo esté listo, déjalo reposar 20 minutos antes de picar.

– Sácalo del horno y déjalo reposar, que los jugos terminen de hervir.

9. Como máximo dos horas después de sacar el pavo, elimina el relleno y retira la carne que quedó en los huesos y guárdalos en el refrigerador o congelador.

– Si los guardas en el congelador, separa el relleno de la carne y envuélvelos bien.

10. Y lo más importante, si no te gusta cocinar o no sabes, éste no es el día de lucirse.

– Ensaya bien las recetas antes de un día tan señalado. Compra la comida hecha, preparada o mejor aún, que te inviten y tú llevas unas botellas de vino o un rico postre.

Sugerencias para un

Pavo Perfecto

Sugerencias para un Pavo Perfecto

Puedes preparar el pavo de la manera que más te agrade y con los condimentos de tu preferencia. Las cocinas latinoamericanas prefieren un ave más sazonada, en tanto otras culinarias disfrutan de sabores más suaves, como los que se logran con hierbas, por ejemplo. Pero cualquiera sea tu selección, lo más importante es preparar y cocinar bien el pavo.

Si el pavo es congelado, descongélalo en el refrigerador o en agua fría. Quítale la envoltura cuando esté listo para hornear. Calienta el horno a 325 grados Fahrenheit. Retira el pescuezo (por lo general, dentro de la cavidad del ave y los menudos de la cavidad del pescuezo. Escurre los jugos y seca la cavidades con papel toalla. Antes de hornear, si lo deseas, puedes rellenar ligeramente las cavidades del pescuezo y del cuerpo. Da vuelta las alas para mantener el pescuezo en su lugar. Rota las patas para mantener la piel del cuello en su lugar. Dobla también las patas. Acomoda el pavo, con el lado de la pechuga hacia arriba, en la rejilla chata de una asadera de más o menos 2 pulgadas de profundidad. Inserta un termómetro para carne, en la parte inferior del muslo, junto al cuerpo, pero cuidando que no toque el hueso. Hornea a 325 grados Fahrenheit. Cuando el pellejo adquiera una tonalidad apenas dorada, más o menos a las 2/3 partes del tiempo de cocción, cubre ligeramente la pechuga con papel de aluminio, para evitar que se pase el punto de cocción. El pavo estará cocinado cuando la temperatura interior del muslo alcance 180 grados Fahrenheit. La parte más gruesa de la pechuga debe tener una temperatura de 170 grados Fahrenheit. Al finalizar, déjalo reposar entre 15 y 20 minutos antes de trozarlo.

La Federación Nacional del Pavo de Estados Unidos te sugiere, a través de su vocera, Norma Gray, estos consejos de cocción para que el pavo conserve la humedad y ternura ideales por varios días.

Revuelve el fondo de cocción alrededor del pavo durante la última mitad del tiempo de cocción. Coloca corteza de queso saturada con manteca sin sal o aceite vegetal encima de la pechuga del pavo, para que rocíe la carne durante todo el proceso de horneado. Cubre el pavo (sin ajustarlo demasiado) con papel de aluminio. Esto prevendrá que la pechuga se reseque y/o la piel se oscurezca demasiado. Algunos libros famosos de cocina, como “El Placer de Cocinar” (Joy of Cooking) sugieren que hay que colocar el pavo en una rejilla de alambre sobre la cacerola, con la pechuga hacia abajo. Se debe hornear de esta forma, durante 2 horas, si el pavo pesa 18 libras o menos; 2 horas y media si pesa entre 18 y 21 libras; y 3 horas si pesa más de 21 libras. Durante la primera etapa de la cocción, hay que rociarlo un par de veces con manteca sin sal. Luego hay que remover el pavo del horno y, con guantes, tomar el pavo por los dos extremos y rotarlo, con la pechuga hacia arriba. Entonces, regresar el pavo al horno y continuar con el cocinado con el líquido de cocción hasta que la temperatura interna indique 170 grados grados Fahrenheit en la pechuga y 185 grados Fahrenheit en el muslo.

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