Los micro créditos combaten la pobreza

Los programas de microcréditos han demostrado contribuir de forma significativa a la incorporación de los sectores de menos recursos al aparato económico de cada país en donde se implementan con la creación de empleos formales y pequeños empresarios.

Pero además funcionar como un arma para combatir la pobreza, los microcréditos ayudan también a reducir la delincuencia y a mejorar el clima de seguridad de la ciudadanía, según el economista boliviano William Blacutt, especialista en tecnologías de microcréditos en América Latina y el Caribe.

El experto citó como ejemplo el programa “Banco de mi Barrio”, implementado a principios de 2007 en República Dominicana para incentivar a las personas de escasos recursos a independizarse y crear sus propios negocios pero qué, como resultado directo se ha convertido en un fuerte aliado para combatir la criminalidad en ese país caribeño.

“La delincuencia es uno de los principales flagelos de los países en desarrollo”, señaló Blacutt. No obstante, destacó que al ayudar a las personas más necesitadas con préstamos, se le hacía frente al problema de la criminalidad.

“Este tipo de proyectos de préstamos para la formación de microempresarios tiene múltiples efectos positivos para un país, entre los que se encuentra la reducción de la criminalidad”, destacó el economista.

Explicó que en la medida en que una persona, que no ha tenido nada o muy poco, tiene una ocupación o, mejor aún, una empresa propia, desarrolla actitudes y responsabilidades que evidentemente disminuyen las probabilidades de que se involucre en actividades delictivas.

Para Blacutt, los microcréditos potencian “cadenas laborales” que involucran a familias, allegados, vecinos y, sobre todo a los jóvenes, generando oportunidades de progreso así como la inserción en la economía formal de sectores que de otra manera estarían en la marginalidad o serían víctimas, pasiva o activamente de la delincuencia.

Específicamente en República Dominicana, el “Banco de mi Barrio” otorga créditos con garantía de palabra, por hasta $50 mil pesos dominicanos (alrededor de $1,500 dólares), a personas o familias emprendedoras.

La tasa de interés mensual de estos préstamos es de un 0.6 por ciento, equivalentes a un 7.2 por ciento anual por un período de 12 meses; una cifra muy por debajo a lo que cobran los bancos tradicionales en ese país.

El requisito, sin embargo, es residir en algunas de las 36 comunidades integradas a un programa de mejoramiento social llamado Barrio Seguro, que busca combatir la pobreza y la criminalidad como parte del Plan de Seguridad Democrática que inició el presidente Leonel Fernández en agosto de 2005.

Se trata de una verdadera “democratización al acceso del crédito” que, según Blacutt, además de fomentar la seguridad permite generar “polos de desarrollo” que pueden propulsar a microempresarios a transformarse en un significativo sector para el crecimiento integral de un país.

En los primeros dos meses desde su creación (en febrero de 2007), el “Banco de mi Barrio” ha otorgado más de 100 préstamos.

La lista de proyectos de microempresas que se han financiado, incluye, entre otros, negocios de repostería, cafeterías, sastrerías, salones de belleza, centros de llamadas y acceso a internet, fábricas de zapatos, ferreterías, talleres de mecánica y distribuidores de productos naturales.

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