Los Remedios de la Abuela! …Remedios caseros que dan buen resultado!

Comer alcachofas para la falta de apetito sexual. Pararse de cabeza mientras bebe un vaso de agua para cortar el hipo. Frotarse un rábano sobre la piel para combatir las verrugas. Si bien la gente cree fervientemente en sus remedios caseros favoritos, en la mayoría de ellos —incluso los tres que acabamos de mencionar— no se ha comprobado todavía que sean efectivos. No obstante, de vez en cuando, alguna leyenda folklórica recibe validez científica.

Curas que sí funcionan

A veces, eso sucede porque una supuesta cura le parece razonable a un investigador, y entonces decide ponerla a prueba. En otros casos, la experiencia personal —o una abuela particularmente insistente— motiva a un investigador a sacar un remedio prometedor de la cocina y llevarlo al laboratorio.

Resfríos y catarros

Sopa de pollo para un

resfrío

La abuela tenía razón: la sopa de pollo ayuda a combatir el resfriado común. Los estudios demuestran que puede reducir los síntomas, aunque no parece prevenir o acortar la enfermedad. Inhalar el vapor tibio de la sopa afloja las secreciones nasales, lo cual ayuda a drenar los senos nasales. El calor de la sopa también puede suavizar el ardor de garganta, y el caldo contribuye en la prevención de la deshidratación. Más todavía, la investigación demuestra que la sopa de pollo puede tener un leve efecto antiinflamatorio. El Dr. Steven Rennard, neumatólogo de la Universidad de Nebraska, y sus colaboradores utilizaron la receta de la abuela de la esposa de aquél para cocinar sopa de pollo y verduras.

Con las muestras de esta sopa efectuaron análisis en tubos de ensayo y descubrieron que la misma evitaba la acumulación excesiva de las células que combaten los virus, llamadas neutrófilos, que desencadenan respuestas inflamatorias y que provocan tanto malestar en las personas resfriadas. Rennard informa que la sopa fue efectiva aun sin bolitas de matzo, aunque “sin ellas, el sabor se pierde bastante”.

Un simple remedio casero parece triunfar sobre los medicamentos antitusígenos de venta libre. En un estudio realizado en 2007, publicado en los Archivos de Medicina Pediátrica y del Adolescente (Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine), 105 niños cuyas edades fluctuaban entre los 2 y los 18 años, que sufrían de infecciones en las vías respiratorias superiores no recibieron tratamiento, o recibieron miel o un antitusivo de venta libre, con sabor a miel. Los padres calificaron los síntomas de la tos de sus hijos y la calidad del sueño. Los tratados con miel fueron los que mejor respondieron.

El estudio fue financiado con fondos del Consejo Nacional de la Miel (National Honey Board), una agencia del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos financiada por la industria. Los investigadores consideran que la miel podría aliviar las membranas irritadas en la parte posterior de la garganta y que tiene efectos antioxidantes y antivirales bien establecidos.

Ésta es una excelente noticia, dado que en enero de 2008, la Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos estableció que los antitusígenos de venta libre presentaban riesgos inaceptables para la salud de los niños menores de 2 años de edad. Además, en 2005 el American College of Chest Physicians declaró que los remedios de venta libre para contrarrestar la tos en su mayor parte no eran eficaces para las personas, sin importar su edad.

Los investigadores del estudio de los Archivos administraron media cucharadita de miel a niños de entre 2 y 5 años; 1 cucharadita a niños de entre 6 y 11 años y 2 cucharaditas a niños de 12 a 18 años de edad. Esta mayor cantidad también constituye una dosis razonable para los adultos. Usted puede probar con una dosis menor en caso de niños de 1 a 2 años. Sin embargo, los niños de menos de un año de edad no deben consumir miel porque puede causarles botulismo infantil, un problema de salud raro pero potencialmente mortal.

Mantenerse abrigados

para evitar resfríos

Las madres que aconsejan a sus hijos estar bien abrigados durante el invierno pueden sentirse reivindicadas. Un estudio de 2005 sugiere que pasar frío puede terminar en un resfriado —una noción que los científicos hace mucho desestimaron como un mito.

Unos investigadores galeses reclutaron a 180 voluntarios durante la temporada invernal e hicieron pasar mucho frío a la mitad de ellos, colocándoles los pies en agua fría durante 20 minutos. A los cinco días, el 29% del grupo que pasó frío se resfrió, en comparación con sólo el 9% de los demás. Otra investigación sugiere que tener frío en los pies estrecha los vasos sanguíneos nasales. Esto limita la provisión de glóbulos blancos que combaten las infecciones en las fosas nasales, lugar por el que normalmente ingresan los virus que causan los resfríos al organismo.

Los investigadores aseguran que los estudios anteriores que no encontraron vinculación alguna entre pasar frío y resfriarse fueron demasiado pequeños y no utilizaron una exposición natural a los virus que causan los resfriados. Si bien el estudio más reciente tampoco es definitivo, ciertamente añade otro motivo para mantenerse abrigado en el invierno, en particular, usar calcetines abrigados y calzado impermeable. Para aumentar la protección, lávese las manos con frecuencia y evite el contacto con personas resfriadas.

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