<!--:es-->Los robots cuyos cuerpos crecen como los de seres vivos aprenden a caminar mejor que los de cuerpo fijo<!--:-->

Los robots cuyos cuerpos crecen como los de seres vivos aprenden a caminar mejor que los de cuerpo fijo

En un experimento pionero, un equipo de expertos ha creado robots, tanto virtuales en una simulación por ordenador, como reales, que, como los renacuajos que se convierten en ranas, cambian la forma de su cuerpo mientras aprenden a caminar. Y, con las sucesivas generaciones, los robots simulados también evolucionan, pasando menos tiempo como «renacuajos» y más tiempo como “adultos” de cuatro patas.

Estas poblaciones de robots en evolución son capaces de aprender a caminar más rápidamente que las de robots con formas corporales fijas. Y, en su forma final, los robots cambiantes acaban desarrollando un modo de andar más firme y más resistente a desestabilizaciones externas de su equilibrio, como por ejemplo la derivada de recibir un empujón, que los que han aprendido a caminar alzados sobre sus patas desde el principio.

Los resultados de este experimento, a cargo del equipo del robotista Josh Bongard de la Universidad de Vermont, muestran que los cambios morfológicos corporales ayudan a diseñar mejores robots.

La línea de investigación de Bongard es parte de un campo científico nuevo y mucho más amplio, que se ha dado en llamar robótica evolutiva.

Los robots son sistemas muy complejos. No es fácil programarlos para que hagan determinadas tareas. Hasta ahora, ha sido escaso el éxito de los ingenieros en sus esfuerzos encaminados a crear robots capaces de mantener conductas adaptables en entornos que les resulten extraños.

Es por eso que Bongard y otros robotistas han apostado por un enfoque distinto: usar programas informáticos que diseñen robots y desarrollen sus conductas, en vez de intentar programar directamente la conducta de los robots.

Con una sofisticada simulación informática, Bongard creó una serie de bestias sintéticas que se mueven en un espacio tridimensional. Cada generación de esas entidades electrónicas ejecuta un software, descrito como un algoritmo genético, que se basa en la estructura corporal del modelo de robot virtual en cuestión, y que experimenta con diversos tipos de movimientos, hasta que las entidades desarrollan un modo eficaz de caminar sobre sus patas.

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