Los Zapata dan dos días al Gobierno para retirar pintura “gay” de Emiliano o…

Los Zapata dan dos días al Gobierno para retirar pintura “gay” de Emiliano o…

Zapata

Jorge Zapata, nieto del caudillo revolucionario Emiliano Zapata, asegura que cientos de campesinos del estado de Morelos, encabezados por su familia, podrían irrumpir en el Palacio de Bellas Artes para arrebatar una pintura que sugiere la homosexualidad del Caudillo del Sur. Quieren quemarla en una acción radical similar a las que ocurrían en la época en que peleó su abuelo.
“El que avisa no traiciona”, dijo en entrevista con este diario.
Los descendientes de Zapata están “muy ofendidos” desde que en el máximo recinto de las artes del país se inauguró la exposición Zapata después de Zapata (abierta hasta el 16 de febrero próximo), en honor a su pariente, que incluye una obra del pintor Fabián Chairez que se usó a la vez como promocional.
En ella aparece Emiliano Zapata montado en un caballo blanco, desnudo, depilado, contoneado hacia el frente con un sombrero rosa de ala ancha, los ojos cerrados y un par de pistolas como tacones de las zapatillas. Un listón tricolor sustituye, aireado, a las míticas carrilleras.
“¿Por qué ponen como mujer a nuestro general? Le están faltando al respeto: él es un representante máximo nacional… ¡hombre entre los hombres!”, dijo Jorge Zapata, uno de los miembros más extrovertidos de la estirpe y reivindicador del arquetipo masculino tradicional: vestido con pantalones anchos, camisa y sombrero. El bigote negro alargado sobre los labios.
Chairez, el pintor de la obra, aseguró que la intensión de feminizar a Zapata no es personal, de hecho, lo hizo también con luchadores enmascarados, sino cuestionar la masculinidad “machista” y mostrar a seres sensibles, frágiles, amorosos y libres. “Es arte, al final de cuentas”.
La interpretación de los Zapata es otra. Más bien, política. Jorge Zapata cree que la clase gobernante quiere “denigrar” al luchador social que peleó a principios del siglo pasado para que los campesinos tuvieran tierras. De otra forma, dice, no se explica esa obra sobre la cual se enteraron a través de las redes sociales.
“¿Por qué no convirtieron en mujer a Emiliano Carranza (el ex presidente que autorizó el asesinato del caudillo) o a Jesús Guajardo (el militar que lo ejecutó) que sí era maricón para traicionar la lucha zapatista”, argumenta.
Por eso la familia va a demandar legalmente a la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, Lucina Jiménez. Y, si no quita la imagen “gay” en los próximos dos días, dicen, los campesinos de la región morelense donde nació y peleó zapata, ubicada a unos 90 kilómetros de la capital mexicana, tomarán el recinto y harán una pira con ella.
“Ya quisimos hablar con la encargada por las buenas y nunca nos contestó el teléfono”, se quejó Jorge.
Hasta el momento no hay una postura oficial sobre la inconformidad de los Zapata. El curador de la exposición en Bellas Artes, Luis Vargas Santiago, explicó, en días pasados, que la intensión de Zapata después de Zapata, es mostrar todas las interpretaciones al revolucionario.
La obra gay no es única en exhibición: son 140 piezas que muestran desde los intentos de Emiliano por “caer bien en la ciudad” vestido de traje hasta un mosaico que demuestra el uso que dio el movimiento chicano al caudillo para reivindicarse en Estados Unidos. O de cómo el gobierno “fabricó” al héroe con el apoyo de Diego Rivera y otros muralistas.

Esto es: Zapata es agua para el molino de todos.

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