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Máximo Dávila, ejemplo de superación para inmigrantes hispanos!

Los Angeles.- Máximo Dávila llegó a Estados Unidos desde su natal Perú cuando tenía 54 años y con un certificado que lo acreditaba como mecánico de automóviles.
Hoy, a los 68 años, porta con orgullo el título de “maestro mecánico” otorgado por el Instituto Nacional para la Excelencia en el Servicio de Automóviles.
Su pasión por la mecánica se hizo evidente desde muy joven cuando ayudaba a su padrastro en su taller de reparación de bicicletas.
Manuel, como se llamaba su padrastro, advirtió las inmensas cualidades presentes en Máximo y por ello lo matriculó en el Instituto Nacional Industrial Canadá, ubicado en Callao, pueblo que lo vio nacer el 5 de mayo de 1938. Su vida en Perú, como aquí, siempre ha estado marcada por el trabajo, el esfuerzo y los deseos de superación.
Trabajó en astilleros, en embarcaciones pesqueras y en minería, siempre dedicado a los aspectos relacionados con la mecánica, su gran pasión.
Razones sociopolíticas, crisis sociales y el alto grado de inseguridad y terror presentes en su país lo llevaron a tomar la decisión de abandonar su patria y emigrar con su esposa a los Estados Unidos, donde ya residían 6 de sus 8 hijos.
Cuando llegó a California en el año 1992, se encontró con avances tecnológicos muy grandes en el área automotriz que lo colocaban en un plano de desventaja, porque él, aunque muy buen mecánico, era de la “vieja guardia” y no dominaba lo referente a sistemas computarizados en los vehículos.
Comprendió que le tocaba partir desde cero y entonces comenzó a trabajar en un taller, al tiempo que iniciaba sus estudios en una escuela de mecánica automotriz y también se dedicaba a estudiar inglés.
Estando en la escuela cursando estudios de mecánica, el director de la institución observó en Dávila grandes destrezas y le ofreció que si lograba certificarse con el Instituto Nacional de Excelencia en el Servicio Automotor (ASE) podría llegar a ser instructor de la escuela.
Fue así como un año después de haber iniciado sus estudios, obtuvo su primer certificado de la ASE, referido al área de frenos y ese fue su pasaporte para convertirse en instructor de la IADE American School, en Santa Ana, California.
El tiempo transcurría y Dávila continuaba su formación, nunca dejo de estudiar y por ello en el 2005 obtuvo el certificado de “Maestro Mecánico” de automóviles.
Cuenta también dentro de su historia el día que abrió su propio taller, Safe Car, cumpliendo así uno de sus tantos anhelos.
Ubicado en Garden Grove, California, Safe Car es, como él mismo lo describe, “un taller de un solo mecánico”, donde él solo arregla un promedio de entre 8 y 16 carros a la semana y le dedica a cada uno su tiempo, esmero y dedicación.
“Yo he trabajado muy duro para conseguir mi certificado, así que me cuido de no mancharlo nunca con ninguna mala acción”, afirma Dávila.
Sus clientes son fundamentalmente hispanos y no necesita publicidad porque cada cliente le lleva a otros, y hasta tiene que trabajar por cita para poder atenderlos a todos eficientemente.
De lunes a viernes, Máximo Dávila está en su taller, los sábados y domingos da clases a jóvenes en la Escuela Técnica y en el tiempo que le queda escribe un libro sobre mecánica.
Su próximo sueño es estudiar en la Universidad de Long Beach para convertirse en profesor y luego montar su propia escuela.
Este es Máximo Dávila, un inmigrante peruano que sigue añorando su patria, la cual no visita desde hace 12 años.
Sin embargo, dice, “no le queda tiempo para la nostalgia” porque esta dedicado a alcanzar sus sueños. A sus 68 años, es un ejemplo de que “quien quiere, puede”.

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